Tres de los once hospitales del Ministerio de Salud que proveen tratamiento antirretroviral y atención de infectología para las personas con VIH en Lima y Callao se han visto afectados por problemas estructurales, que ponen en alto riesgo la calidad de atención y el tratamiento médico a más de 6 mil personas.

El pasado 14 de marzo, las organizaciones: Asociación Civil Ángel Azul, La Esperanza  y  Asociación Civil Divergen, denunciaron a través de un comunicado,  que el espacio construido exclusivamente para la atención de las personas con el VIH en el Centro Materno Infantil San José en el distrito limeño de Villa El Salvador (donado hace una década por Médico Sin Fronteras), había sido ocupado para oficinas del Seguro Integral de Salud (SIS) y los usuarios habían sido expulsados a los pasillos para su atención.

Una similar situación fue denunciada días después. Esta vez usuarios del servicio de infectología  del hospital Daniel Alcides Carrión en la región Callao se quejaron porque los ambientes donde se realizaban las pruebas de laboratorio para carga viral,  conteo de células CD4, la atención psicología y la toma muestra de exámenes de diagnóstico de VIH, fue desalojado para ampliar el servicio de hospitalización ante un  incremento en la demanda del establecimiento. Es decir, en ambos casos, la demanda había superado la oferta de los servicios y debían “sacrificar” el servicio de infectología para salvar la situación.

Aunque los dos casos anteriores son graves, la situación más preocupante  sucede  en el hospital nacional Arzobispo Loayza en el centro de Lima. El sanatorio que fue construido a inicios del Siglo XX, presenta serias deficiencias en su estructura  por su antigüedad y deficiente mantenimiento durante años. En el mes de febrero colapsó una parte de su estructura debido a la  erosión hídrica que ha dañado el  área donde se brindaba el servicio de infectología y psiquiatría.

Los ambientes donde se atienden a diario más de 80 personas, fueron declarados preliminarmente como inhabitables y en tanto, el director del hospital, Luis García Bernal, solicitó suspender toda actividad en dichos espacios.

El personal médico tomó la decisión de atender en una carpa en los exteriores del pabellón, situación que, si bien garantiza la atención, afecta  la confidencialidad de 3, 500 personas que reciben su tratamiento. Por otro lado, ante la precariedad de las instalaciones, según un comunicado del mismo servicio, en línea con las órdenes de la dirección, ningún usuario iniciará tratamiento, lo que afectaría inicialmente a un grupo de 500 personas, que se encuentran bajo control para recibir terapia.

Mientras se supera esta situación, que puede tardar varios meses, el hospital firmó un convenio de Cooperación Interinstitucional con la Clínica Señor de los Milagros, para alquilar 17 consultorios y pasar el servicio a este nuevo espacio.

De acuerdo con información de los médicos  del hospital Loayza, dicho lugar no reúne  las condiciones para la atención de las personas con VIH y podría ponerlos en riesgo de contraer otras infecciones graves como la tuberculosis, dado que  no tiene suficiente ventilación, el pasillo es común a otros servicios y colapsaría por el número de asistentes en un espacio reducido.

Los usuarios del servicio, tampoco desean mudarse hacia otro lugar y argumentan que se romperá el circuito de atención integral que antes recibían.

“Vivimos en una situación crítica, donde no se respeta la calidad de atención, ni la confidencialidad, nosotros necesitamos una pronta solución a todo lo que ocurre”, expresó Julio Lagos, coordinador del Grupo de Ayuda Mutua del hospital a Corresponsales Clave.

Lagos, indicó que han realizado una recolección de 210 firmas de los usuarios para solicitar que no se cierre el servicio y den una alternativa de solución en el mismo hospital.

Sin carpa

Si bien la atención fuera de los ambientes, significa un maltrato y una violación a la norma de atención y confidencialidad del diagnóstico, era la única protección a favor de los usuarios, ante los más de 30 grados de temperatura que soporta Lima. Ayer tras la queja de los usuarios y publicación de las fotos y la denuncia por redes sociales, la dirección decidió desarmar la carpa y dejar a la intemperie a las decenas de personas que van a recoger sus medicamentos.

Hoy por la mañana acordonaron  el lugar con cintas que dicen “Peligro, estamos trabajando”, sin que exista ninguna obra en dicho espacio.

El lunes por la mañana, una delegación de usuarios  irá a la dirección a tratar de encontrar una solución.

Reformas de última hora

Mientras la situación de los tres hospitales sigue un camino largo en la búsqueda de soluciones,  el Ministerio de Salud ha publicado varios Decretos, donde modifica la estructura organizativa del sector, a tres meses de la salida del gobierno de Ollanta Humala.

La Estrategia Sanitaria Nacional de Control de Infecciones de Transmisión Sexual, VIH/Sida y Hepatitis B pasará a formar parte del nuevo  Centro de Control y Prevención de Enfermedades del Perú (CDC Perú), el mismo que tendrá  la unidad del Centro de Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles, que congregará los programas de VIH y Tuberculosis, entre otros.

La inquietud  de la sociedad civil, de la reforma organizativa,  es que se haga invisible la respuesta al VIH y se tenga tal dependencia burocrática que al final no sea posible dar solución a las situaciones como las que se presentan en éstos tres hospitales.

El Grupo de Vigilancia de Abastecimiento de Antirretrovirales (GIVAR) envió una carta al presidente de la República Ollanta Humala, consultando sobre los cambios en el Ministerio de Salud. La carta fue derivada al propio Ministerio y aún no se recibe respuesta.

Se debe tener en cuenta que cualquier reforma del sector, así como las remodelaciones de los establecimientos de salud, deben centrarse en brindar mejor atención, infraestructura y profesionales a los usuarios, antes que intentar cumplir meramente reformas de última hora y en épocas electorales.

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