La Junta de Gobierno realizó su primera reunión del año dónde discutió varios temas; entre los más relevantes estuvieron la nueva estrategia, la política de elegibilidad, la política de sostenibilidad, transición y co-financiamiento (STC), así como la política de asignación de recursos. Esta es un primer resumen de la información sobre lo decidido en las últimas 48 horas, luego estaremos proveyendo información más detallada de las políticas.

Para la región de América Latina no ha habido grandes cambios en la política de elegibilidad, sólo podemos mencionar: 1) una más clara definición que las Islas con pequeñas economías, como parte del Caribe y el Pacífico están exceptuadas de la política de elegibilidad (nada nuevo) y 2) para determinar el nivel de ingresos de un país se empleará la determinación de ingresos brutos nacionales de los últimos tres años y no solamente del último.

Una despedida inevitable

La política de STC ha sido más controvertida; muchas delegaciones, sociedad civil y países más afectados, hemos negociado hasta altas horas de la noche en búsqueda de alguna flexibilidad.  Los países que no serán elegibles en el futuro pronto iniciarían o han iniciado ya un proceso de transición; de hecho, la más reciente asignación de recursos nacionales debe tener un plan claro para asegurar una salida ordenada del Fondo Mundial.

Los equipos regionales y de país presentarán las evaluaciones de preparación de transición a la Junta a través del Comité de Estrategias. Aunque se intentaron introducir flexibilidades, por ejemplo, extender la transición a dos ciclos (6 años en lugar de tres), no se tuvo éxito.

Si la transición se ha incluido en los proyectos alguno de los países, esta nueva política no se aplicaría en forma retroactiva. Es decir que si han incluido la transición en los próximos tres años, estos pueden ser los últimos. La Secretaría del Fondo Mundial se ha comprometido a ser flexible al respecto y dialogar abiertamente con los países y la Junta de Gobierno en cada caso en particular.

El Fondo está transicionando fuera de la región, que en muchos casos puede ser una forma elegante de decir que está saliendo. Traicionar debe ser una forma responsable y ordenada de salir, toca a todos nosotros vigilar que este sea el caso. El próximo país en la lista parece ser el Perú pero otros países de la región siguen, como también muchos de Europa del Este.

El Fondo se reorientará a financiar significativamente quince países del mundo, en una región en particular, nueve de ellos en VIH/SIDA; en otras palabras el Fondo Mundial ha dejado o perdido su atributo de cobertura mundial.

En un siguiente artículo detallaremos información sobre la nueva apolítica de asignación de fondos.

Una salida poco responsable

El Fondo Mundial sale de muchos de nuestros países, finalmente, pues hace una década venimos dando la lucha para que esto no suceda. Algunos progresos hemos visto en la asunción de nuestros países de la responsabilidad de la inversión doméstica en la respuesta, pero (gran PERO), en el mejor de los casos, ha sido para la compra (a veces poco eficiente) de antirretrovirales y otros insumos. ¿Y la inversión de sociedad civil? ¿Quién financiará las organizaciones de poblaciones clave, de derechos humanos e incidencia política? Dudamos que sea el gobierno, y el Fondo Mundial no estará ahí tampoco para hacerlo.

¿Hemos aprovechado al máximo los 10 o 15 años de la inversión del Fondo Mundial en nuestros países? Seguramente no. Hemos tirado tiempo y dinero, peleando y siendo parte del desperdicio y uso incorrecto de los recursos. Esto no es la causa del retiro del Fondo, pero sí de que hayamos perdido valioso tiempo para apalancar la inversión de éste en la respuesta a las tres enfermedades.

Yo provengo de una país que renunció al Fondo Mundial y devolvió dinero. Donde el Programa Nacional de VIH, ITS y hepatitis invierte responsablemente en la respuesta. En la última subvención del Fondo, una parte marginal de la sociedad civil pasó horas en peleas en el MCP, se llevaron dinero sobre el que aún no han rendido cuentas y ejercieron un vergonzoso conflicto de interés, cortando la torta de recursos para beneficiar a sus organizaciones a la vez que conseguían contratos como consultores.  Esta discusión no tiene que ver con todos los países de la región, pero sí con la mayoría de ellos.

Pero en otros países de LAC y Europa del Este, los usuarios de drogas, las personas trans, gays y otros HSH, trabajadoras sexuales, siguen adquiriendo el VIH, enfermando y muriendo. Hoy el Fondo se va -o irá- de muchos países y quizás, si sigue abierto, en algunos años volverá ante la emergencia de la epidemia en muchos de ellos. Ir y volver cuesta muchas vidas. Se perderán muchas ganancias. Esto no es solo un fracaso de un mecanismo de financiamiento, sino el abandono de un acuerdo de asocio.

¿La diferencia entre la transición y la partida precipitada?

Tres años no es tiempo suficiente para transitar de una situación a otra. La Junta y los diversos actores deben seguir de cerca estos procesos y el Fondo Mundial debe ser transparente al máximo y proponer flexibilidades donde sean necesarias. Con la Junta profundamente dividida se aprobó el itinerario de partida del Fondo en muchos de nuestros países. Existe una lista de -más o menos- diez países que inician su transición en LAC y Europa del Este, que parece el secreto mejor guardado y no habla muy bien de la transparencia. Pero les pedimos a nuestros lectores que participan en los MCP donde la transición ha sido incluida, que por favor nos lo hagan saber.

Es justo decir que todos coincidimos en que África es la región del planeta más golpeada por la epidemia y la que tiene muy bajos niveles o capacidad de absorción de recursos. Las razones que hacen a estos países vulnerables a las enfermedades son las mismas que reducen sus habilidades para gestionar los recursos recibidos. Es un círculo vicioso. Pero también es real que entre un 75% y un 85% del dinero asignado por el Fondo Mundial quedará sin poder gastarse, son más de mil millones que se podrían invertir en nuestros países.

Dinero no falta en los países donantes, tampoco entre nuestros países. Pero este no está disponible para nuestra gente, para las organizaciones de la sociedad civil. Dinero hay, pero las prioridades son las equivocadas. Y esto costará vidas.

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