Con una leve demora, el borrador cero de la Declaración Política vio la luz; fue publicado oficialmente el día de ayer por las Naciones Unidas como el primer producto del equipo de negociadores.

Antes de seguir, les propongo el siguiente ejercicio: siéntense en un silla o un lugar más cómodo, cierren los ojos por unos diez minutos e imaginen que es lo que la declaración política “de sus sueños” debiera contener. Ahora abran sus ojos y lean el documento, allí lo encontrarán. En el típico lenguaje sobre-complicado y protocolar de las Naciones Unidas, en los 74 párrafos de las 15 páginas encontrarán, en mi opinión, casi todo lo que hubieran pensado, pedido y soñado.

Ordenado por lo ya hecho (logros), primero, y por hacer (brechas), después, relacionándolo además con las Metas del Desarrollo Sostenible (SDG 3, 5, 10, 16 y 17), este ambicioso documento se alinea bastante con otros acuerdos marco más macro, como los mismo SDG. Aun cuando las relaciones entre ambos parecen a rato forzadas, les permite a los Estados Miembros enmarcar la respuesta al sida en cinco objetivos de desarrollo, lo que es en sí mismo una buena táctica.

Se trata de un documento fuerte; ya han reconocido algunos Estados que será difícil de digerir y aceptar por algunos países. Allí empieza el trabajo de los facilitadores, los embajadores, los grupos o bloques de cada uno de los países, aderezada de la necesaria presión de la sociedad civil, en un proceso de cuatro lecturas de aquí a junio. Con cierta ingenuidad, los facilitadores se han comprometido a tener el documento aprobado para antes de la reunión que empieza el 8 de Junio. Por ello, la presión en casa, en nuestras capitales, es casi más importante que en Nueva York. Los activistas, por costumbre y deformación, tendemos a confundir a los embajadores, representantes de los Estados, con el mismo Estado y su gobierno.

La gran ausente en el documento, salvo por una par de menciones tangenciales, es América Latina; no se hacen referencias a nuestro posicionamiento en la respuesta global, a los esfuerzos crecientes y únicos en inversión doméstica, lo que es como omitirnos/castigarnos por hacer las cosas mejor.

¿Qué dice el borrador?

Reconocimientos: Como todo documento de esta naturaleza, se invierte una parte importante de la introducción en reconocer las reuniones, consultas y declaraciones, globales y regionales, que serán parte de la justificación de algunos de las partes de esta declaración.

Logros: la segunda sección reconoce la mayoría de los logros obtenidos en la respuesta al sida (y otras enfermedades relacionadas), incluyendo el número de personas tratadas, de vidas salvadas y los cambios estructurales que han favorecido estos logros (algunos avances en derechos humanos, inversión doméstica, etc). Los logros descritos ponen el ojo, básicamente, en la precariedad de estos, pues se menciona explícitamente la fragilidad del estado de la respuesta y cómo podríamos involucionar si no mantenemos y aumentamos los compromisos y la efectividad de las acciones.  Aquí, y en otras secciones, se mencionan a las poblaciones clave, por su nombre completo, y sabemos que esta será una de las cosas difíciles de retener. En varias partes del documento, hay una definición muy laxa de población clave que busca dejar a todos felices pero puede enjuagar el peso de la mención de aquellas que realmente lo son. Vinculado con esto se menciona los logros y brechas sobre derechos y marcos regulatorios.

Ahora o nunca: Es importante esta sección del borrador dedicada a la pequeña ventana que tenemos para responder, un claro y explícito llamado a una respuesta acelerada (Fast Track). Llama abiertamente a adelantar la inversión y disponibilidad de recursos si se quiere “terminar con la epidemia”. Menciona la necesidad de USD 26 mil millones al año, según estimaciones de ONUSIDA, y hace un llamado a 1) los países desarrollados, a cumplir con su meta y compromiso de invertir el 0,7 por ciento de su Ingreso Nacional Bruto en cooperación internacional para el desarrollo y 2) los países en vías de desarrollo, a seguir incrementando su inversión doméstica en salud y VIH/sida, por ejemplo el compromiso de los países de África a invertir 15% de su presupuesto nacional en los sistemas de salud. Y reflexiona sobre la necesidad de un liderazgo global para revigorizar la respuesta al sida. Aquí y en toda la declaración, se carece, por ahora, de metas concretas y específicas que comprometan a los gobiernos más allá de su estado de desarrollo en una inversión determinada en un lapso de tiempo.

Los SDG y el sida: Como anticipamos, esta sección del documento relaciona cinco objetivos de desarrollo sostenible con compromisos específicos de la respuesta al VIH; a saber:

Objetivo 3 – Salud y bienestar: Hace una llamado a incrementar significativamente el acceso a la prueba y el tratamiento  que promuevan vidas más saludables. Promueve las metas 90-90-90, recomienda escalar las pruebas de detección y diagnóstico (incluyendo los test auto-administrados) y el acceso a medicamentos accesibles, usando todo el lenguaje sobre TRIPS, la Declaración de Doha, las salvaguardas y todas las medidas que existen para abordar la cuestión de los precios y patentes.

Objetivo 5 – Igualdad de Género: Hace un llamado a la inversión en una respuesta transformadora que contribuya a la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas. Se hace un extensivo análisis de la epidemia en mujeres y niñas, como también, sobre la necesidad de comprometerse  con el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.

Objetivo 10 – Reducción de la desigualdad: Aquí se hace un énfasis en los jóvenes y en las poblaciones clave, como también, en seguir invirtiendo en las intervenciones focalizadas de más alto impacto (y basadas en las evidencias). Como metas cuantitativas, se menciona el acceso a 20 mil millones de condones en países de renta baja para el año 2020 y que una cuarta parte de la inversión mundial en sida sea dirigida a la prevención combinada.

Objetivo 16 – Paz, Justicia e Instituciones sólidas: En esta parte de la declaración se hace mención específica a la remoción de leyes, políticas y prácticas punitivas para las comunidades y personas afectadas, promover los derechos humanos, el acceso a la ley y al trabajo, eliminando las restricciones de viaje.

Objetivo 17 – Alianzas para lograr los objetivos: En esta sección se hace un llamado a continuar e incrementar el asocio significativo y la activa participación de las personas que viven con VIH como actores clave que revitalicen un asocio global para el logro de todas las metas de desarrollo sostenible, lo que incluye la construcción de capacidades para la incidencia política.

En las últimas secciones del borrador de la declaración, se pide un incremento del liderazgo regional para terminar con la epidemia, a la vez que se mejora las prácticas de gobierno, se monitorea y se rinden cuentas.

Finalmente se pide una rendición de cuentas anuales sobre esta declaración en el ámbito de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el apoyo de ONUSIDA y se hace un llamado a la siguiente Reunión de Alto Nivel para el año 2022.

El documento se encuentra por ahora disponible en inglés en este vínculo y en español http://bit.ly/Draft0Español , estimamos que en los próximos días circularemos su versión en español por los medios habituales.

Este borrador cero es un largo inventario de todo lo que necesitamos, con lenguaje políticamente correcto, que puede perder su fuerza por su extensión y reiteración excesiva, o por chocar de lleno con temas sensibles para muchos Estados Miembros.  La idea de alinear el documento con los SDG conspira en algún grado con su fuerza, pero puede ser una herramienta de negociación.

Descontamos que habrán colegas urgidos por seguir agregando temas, pero creo que lo fundamental será no proteger la pérdida de parte del lenguaje fuerte de este borrador. Que no sea que por intentar agregar perdamos lo que hay.

Sin lugar a dudas, carece de mejores metas que empujen a los Estados Miembros a compromisos concretos y mensurables en el contexto de la respuesta acelerada, como las inversiones, por ejemplo. ¿De dónde vendrá el dinero para cumplir las metas?

Si la declaración no es un documento que podamos utilizar de regreso a casa para guiar, presionar y monitorear a nuestros gobiernos, será eso y nada más, otro documento.

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