En un acto público, la Red Nacional de Diversidad Sexual y VIH de Guatemala –REDNADS- hizo entrega al Ministerio de Gobernación y la Dirección General del Sistema Penitenciario, del Modelo de estándares mínimos y directrices mínimas para la adecuada atención a personas LGTBI privadas de libertad. Basados en un diagnóstico preliminar que recopilo las necesidades de estas poblaciones dentro de los centros penitenciarios.

Carlos Romero, secretario ejecutivo de la REDNADS, comenta: “Visité un centro de privación de libertad y me di cuenta que tristemente las realidades superan la ficción, la violencia, pobreza, impunidad o racismo se entrecruzan con la diversidad sexual y de género con mayor impacto que en otros grupos”.

REDNADS pretende desenmascarar y enfrentar las raíces y causas de la estigmatización y discriminación tan naturalizadas en los espacios públicos, donde se legitima la violencia hacia las comunidades LGBTI. El activista refiere que el Modelo de estándares mínimos es un primer paso que se ha dado para fortalecer el departamento de Poblaciones Vulnerables del Sistema Penitenciario, hacia la mejora de las condiciones para la población LGTBI,

Esto fue posible en el marco del convenio estratégico firmado por organizaciones de la sociedad civil y las autoridades del Sistema Penitenciario.

Las directrices buscan orientar el actuar de los funcionarios para el abordaje de la población LGTBI, ya que a todo nivel se materializan agresiones y microagresiones en contra de los grupos más vulnerables, debido, en parte, al desconocimiento de estándares de intervención en derechos humanos. La iniciativa pretende que, al tener acceso a la información, se combata la discriminación por orientación sexual o identidad de género.

El documento contempla cuatro grandes áreas para el abordaje:

a) Manejo de datos sensibles

Al no existir información oficial de la existencia de la población, sobre sus características y su tamaño, se dificulta su abordaje y se le expone a mayor vulnerabilidad por su orientación o identidad; un ejemplo claro se dio en el pasado gobierno, cuando una circular emitida por la Subdirección Operativa del Sistema Penitenciario, ordenó a los directores y subdirectores de dichos centros que, “por antecedentes relacionados a fuga, los privados de libertad homosexuales y lesbianas debían vestir de acuerdo a su género natural”, y se ordenó el corte de pelo a las personas trans.

Ante tal atropello, la sociedad civil interpuso un amparo, no solo por la violación de los derechos de las personas privadas de la libertad, sino porque dicha directiva se basaba en una noticia en la que un hombre escapó de una cárcel vestido de mujer en 1973, lejos de la realidad actual de Guatemala. La regulación para supuestamente evitar un caso similar, fue dada para las cárceles guatemaltecas, 40 años después del suceso. Pero hoy en día, con los cambios de nuevas autoridades, hay que empezar de nuevo.

b) Seguridad

Ante la urgente necesidad de humanizar el sistema y de proponer el respeto a los derechos de todas las personas, y ante un panorama donde los procedimientos no son claros y no están al alcance de todas las personas, se continúa utilizando la fuerza como forma de control. Las directrices promueven nuevas dinámicas de seguridad como medidas positivas para solucionar los problemas de seguridad.

c) Rehabilitación Social

Basados que uno de los fines del sistema penitenciario es la reinserción social, y que actualmente, por la limitación de recursos y priorización de las acciones, se ven mermados los espacios que permitan la formación laboral. Se pretende promover la capacitación como una vía que les permitirá a las personas privadas de libertad, retomar proyectos de vida, educarse en habilidades y actitudes para cambiar su vida.

d) Espacios de Transición

Las directrices buscan generar un espacio dentro del ambiente penitenciario libre de discriminación, sin prejuicios y libres de estigma como proceso de adaptabilidad a las normativas del centro penal.

El Director del sistema penitenciario, se comprometió a dar seguimiento a estos estándares y capacitar a su personal con el apoyo de las organizaciones de sociedad civil. Un primer gran paso para garantizar el respeto de los derechos de las personas LGBT privadas de la libertad.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.