Por José Luis Maldonado Manzaneda.

La ciudad de La Paz, sede del gobierno del país,  se vestía de colores y alegría; parecía que todo estaba destinado a celebrar la promulgación de la Ley de identidad de género, pues mientras en las principales calles y avenidas de la ciudad se festejaba la principal entrada folklórica del año, Gran Poder 2016, a cuadras de ahí se promulgaba la Ley.

Tamara Núñez del Prado celebra la firma de la Ley. Foto: El Deber Bolivia.Junto al Presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, y la Ministra de Justicia, Virginia Ayllón; engalanada con un traje de morenada, una de las danzas más representativas del país, Tamara Núñez del Prado, activista y líder de las mujeres trans, alzó con júbilo la Ley No. 807 de Identidad de Género.

Para llegar a este logro se tuvo que esperar muchos años y aguantar momentos de angustia, un camino doloroso y lleno de desánimos y miedos, pero que al final alcanzó sus objetivos, el derecho a la identidad de género.

Este vía crucis inició hace muchos años con lobbys e intervenciones.  Al principio el proyecto parecía haber quedado truncado y archivado en el Ministerio de Justicia, viendo pasar varias gestiones de esa cartera ministerial; sin embargo, el año 2015 en el mes de noviembre, dicho ministerio presentó en el hall de palacio de gobierno la propuesta de Ley No. 807 de Identidad sexual e Identidad de género, como una propuesta desde el poder ejecutivo hacia la asamblea plurinacional.

Se esperaba que entre diciembre del año pasado y enero del presente, durante esta gestión legislativa, se tratara la ley; sin embargo, se truncó una vez más la iniciativa pese a contar con la recomendaciones del ejecutivo. Fue evidente la transfobia y la falta de voluntad política. Además de otro tema de la agenda pública que acaparaba la atención, el referéndum que definiría la posibilidad de la reelección. Esa ventana fue aprovechada por fundamentalistas religiosos, que a modo de chantaje, usaron el cálculo político para frenar la propuesta, la ciudad se llenaba con propaganda homofóbica y transfóbica, haciendo un llamado al rechazo general.

Activistas LGBT posan para las cámaras luego de la promulgación de la Ley.

Pero como un presagio de lo que sucedería, el 17 de mayo se encendieron velas con los colores del arco iris en memoria de víctimas de homofobia y la transfobia. El miércoles 18, se  dio el debate de la Ley en la cámara de diputados por más de 5 horas. Para apoyar la iniciativa legislativa se usaron videos de testimonios preparados por las compañeras trans como medida  sensibilización; no obstante ellos, salieron a relucir las expresiones de discriminación más agudas y crudas, desde insultos en idioma aimara -uno de los idiomas originarios del país- por parte del diputado Rafael Quispe, quien también aseveró que en la cosmovisión andina solo existía el chacha y warmi (hombre y mujer en idioma aimara) y que las personas trans no existían. Fueron momentos acalorados y tensos de debate en el que incluso algunos diputados que se creían aliados, se pusieron en contra de la iniciativa. Hasta se sugirió una consulta nacional para frenar dicha ley. Pese a ello, alrededor de las 02:35 del jueves 19 de mayo, en medio de llanto y abrazos por parte de activistas se aprobó la ley en grande y se remitió a la cámara de senadores ese mismo día para su ratificación.

Las siguientes fueron las horas más tensas del proceso, ya que se otorga un plazo de 24 horas para la impugnación de cualquier votación en la cámara de diputados. Desde el movimiento LGBT se mantuvo un perfil muy bajo para que los detractores de la ley no perjudiquen la iniciativa. Se sabe que algunas organizaciones afines a la población se mantuvieron “acuarteladas”, atentas y preparadas para iniciar acciones de protestas en caso de ser necesario, ese fue el caso de Asociación Un nuevo camino  (ASUNCAMI) y la Asociación de desarrollo social y promoción cultural (ADESPROC) y otras del colectivo TLGB.

No fue necesario. La ley se aprobó en cámara de senadores y pasó al ejecutivo para la firma respectiva y su promulgación.

Se esperaba la llegada del presidente Evo Morales de su viaje a Cuba, pero para alegría y sorpresa de muchos, fue el vicepresidente Alvaro García Linera quien la promulgó como presidente en ejercicio. No hubo que esperar más. El calvario había finalizado, uno que para muchas compañeras inició cuando nacieron, como Pamela Valenzuela quien por más de 20 años ha tenido que vivir con un nombre que no la identifica.

Pamela Valenzuela comentó a Corresponsales Clave que a los 30 días de promulgada esta ley, “se pueden realizar las primeras solicitudes, mediante una carta normal que no precisa ser notariada, dirigida al Ministerio de Justicia donde indique qué nombre se adoptará en el cambio, para que el cambio se haga en el Servicio de Registro Cívico (SERECI) y el Servicio General de Identificación Personal (SEGIP). Y presentar los documentos y requisitos que menciona la ley”.

Manifestación de la comunidad trans por el derecho a la identidad (2013). Foto: EFE.

Los documentos que se requerirán son el carnet de identidad actual, el certificado de nacimiento, la carta dirigida al ministerio y el certificado de antecedentes del Registro de antecedentes penales (REJAP) y ser mayor de 18 años. Salvo el nombre y la identidad sexual, todos los datos del documento, como edad y apellido se mantendrán.

Valenzuela fue firme en señalar que con esta ley no se acaba la transfobia ni el trabajo para eliminarla. Asimismo confirmó que como movimiento trans continuarán apoyando las demandas de la población LGTBI, del mismo modo que los movimientos apoyaron esta Ley, entre ellas la Ley de Acuerdo de Vida en Familia y la tipificación de los crímenes de odio como tales.

Ahora resta profundizar la lucha para obtener las otras demandas de la población LGTBI de Bolivia y sabemos que la pelea será más tensa ya que los y las fundamentalistas están en alerta y más atentos, esperemos que el país pueda sumarse a aquellos que han progresado en reponer los derechos humanos de la comunidad LGTBI. Al son de la música se cerró una jornada que quedara en la memoria de todos y todas.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.