“Volvimos a nacer”, fueron las palabras que se oyeron en Palacio de Gobierno tras la promulgación de la “Ley de Identidad de Género”. Y es que para este colectivo esta ley les da vida nuevamente, el Estado respeta su identidad.

Activistas celebran la promulgación de la Ley. (APG)

Este último sábado, Bolivia demostró que intenta ser un país tolerante, inclusivo y que reconoce mediante esta Ley los derechos de una población marginada, que en los últimos meses tuvo que soportar crímenes de odio tras el asesinato de algunas de sus compañeras transexuales, a quienes la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, les dedicó la sesión de aprobación de la Ley en la Cámara: “(…)a todas estas personas bolivianas a las que no les pudimos salvar la vida y para quienes esta ley les llego tarde”.

Las activistas recordaron que hace como 8 años se reunieron alrededor de 70 mujeres trans de Bolivia y manifestaron sus problemáticas, demandas y la necesidad del reconocimiento de su identidad por parte del Estado y la sociedad. Pasaron los años y el trabajo persistente dio sus frutos, esta pasada semana, cuando la normativa fue aprobada en la Cámara de Diputados, luego en el Senado y  finalmente,  el 21 de mayo, en Palacio de Gobierno, fue promulgada por el presidente en ejercicio del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, quien mencionaba:  “(…) ustedes existieron y existirán, pero por primera vez el Estado garantiza su reconocimiento social como personas con derechos, independientemente de su identidad de género(…); luchen visibilícense, háganse conocer. Tienen su ley por delante, exhíbanla, no va a ser fácil ni rápido el reconocimiento en las propias instituciones del Estado, estamos marcados por prejuicios; con la ley en la mano enseñen, re-eduquen a cada uno de los funcionarios públicos sobre sus derechos, convencer, explicar, demostrar, solo eso garantiza que esa pelea de la parte de los que no tienen parte permita ser parte de los que sí tienen parte. Así que, compañeras, las felicito, es su trabajo, su lucha, pero por favor sigan luchando, unidas, movilizándose”.

A la vez  recordó al papa Francisco, quien  le dijo  a un transexual que también era hijo de Dios, que Dios lo quería y que la Iglesia Católica lo aceptaba como era. “Si el Papa dice eso, ¿quiénes somos nosotros para juzgar y negar el reconocimiento de una persona que ha querido modificar su identidad sexual?”, comento el vicepresidente.

Una ley que respeta la identidad

La normativa tiene por objeto establecer el procedimiento para el cambio de datos de nombre, sexo e imagen, de las personas transexuales y transgénero, en la documentación pública y privada relacionada a su identificación, garantizándoles el derecho a la identidad de género.  Es de aplicación en todo el territorio nacional, a personas bolivianas transexuales y transgénero solteras, divorciadas y viudas mayores de 18 años.

Emoción hasta las lágrimas ante la aprobación de la Ley.

El artículo 4 de la misma señala que el cambio de nombre propio, dato de sexo e imagen, será reversible, por una sola vez luego de lo cual no podrán modificarse estos datos. En caso de reversión se vuelve al nombre, dato de sexo e imagen iniciales.

El trámite, sin embargo, no será tan sencillo. Además de la carta de solicitud de cambio de nombre, el certificado de nacimiento original y el certificado de antecedentes penales; para solicitar el cambio de nombre y datos, él o la solicitante deberá presentar ante el Servicio de Registro Civico (Sereci), un exámen técnico psicológico que acredite que la persona conoce y asume voluntariamente las implicaciones de su decisión, el  certificado de libertad de estado civil expedido por el Sereci, el certificado de descendencia expedido por el Sereci.

Una vez cumplidos los requisitos, el director o directora del SERECI tendrá 15 días para emitir la resolución que autorice el cambio con el nuevo nombre propio y datos de sexo en la partida de nacimiento y se extienda un nuevo certificado de nacimiento.

La activista Tamara Núñez del Prado al explicar los requisitos menciona: “se debe presentar certificado de descendencia porque yo retraigo todos mis derechos y obligaciones y formas jurídicas a mi nuevo nombre, si yo tengo hijos debo pagar pensiones; no me puedo liberar por cambio de nombre (…); se debe presentar certificado de soltería porque la ley tanto la 807 como la CPE prohíbe el matrimonio igualitario, yo estoy casada en este momento, tengo mi esposa legalmente, lamentablemente como no hay el matrimonio igualitario yo tengo que  divorciarme de ella para acceder a la ley de identidad de género, porque está prohibido el matrimonio entre iguales (…) que quede muy claro que esto es para un tema de identidad de género no de orientación sexual”.

Prohibiciones

El artículo 12 establece que queda prohibido el uso de documentos que consignen la identidad anterior al cambio de nombre propio, dato de sexo e imagen en trámites públicos o privados y en cualquier otro acto jurídico, constituyéndose en delito si esto sucediese.

Población transexual y transgénero en Bolivia

Pamela, Chantal y Raysa celebran la aprobación de la ley en Diputados.

En el Día de lucha contra la Homofobia y la Transfobia, conmemorado el pasado 17 de mayo en el país, colectivos LGBT mencionaron que Bolivia carece de informes oficiales, por parte del Gobierno que den cuenta sobre las estadísticas de las muertes y violaciones a los derechos de las personas LGBT. Los datos con los que se cuentan son recogidos por organizaciones que trabajan en la temática o de medios de comunicación.

En pasadas manifestaciones, mujeres transexuales mostraban carteles que señalaban que alrededor del 95% de las mujeres trans en Bolivia viven en pobreza. De acuerdo a lo que señala  Chantal Cuéllar, secretaria nacional de la Red Trebol, el nivel educativo de las trans es bajo, muchas no alcanzaron a completar el bachillerato y casi ninguna se animó a ir a la universidad. También señalaba que prácticamente el 90% de de esta población se dedica al trabajo sexual en la calle, y el restante ejercen labores de cotillonería, peluquería.

Muchas personas transexuales y transgénero  viven en la clandestinidad, les resulta difícil mostrarse al mundo tal cual son, porque Bolivia en un país que discrimina. De acuerdo a lo señalado por las activistas, esta ley beneficiaría a alrededor de 2.500 personas, la cifra podría ser más alta puesto que muchas mujeres transexuales no visibles se podrían animar a serlo y los hombres transexuales también.

Sobre los avances que se han dado, Tamara mencionó que “somos el quinto país a nivel Latinoamérica con la Ley de Identidad de Género, tenemos la quinta constitución a nivel mundial, más moderna, que reconoce la orientación y la identidad de género y la protege; somos el único país del mundo que ha ratificado los cinco convenios internacionales con temas de diversidad sexual; somos miembro parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y como comisión estamos obligando a todos los estados a que pronuncien una ley de identidad de género, ley matrimonio igualitario, acceso a la salud, acceso a la educación y acceso a fuente digna laboral”.

Reacciones

Las reacciones no se dejaron esperar; desde el debate en Cámara de Diputados, en dónde un diputado señalaba que en la cédula de identidad de estas personas debía señalar: transexual, las protestas pacíficas de grupos religiosos que en las afueras de palacio de Gobierno que cuestionaban la promulgación de la ley, las reacciones de muchas personas en las redes sociales cuestionando la ley, manifestando que el país “entraría en decadencia”.

Emoción en las y los activistas.

Pero para Chantal es hacer justicia con una población que siempre ha estado relegada; es el comienzo para que esta población ejerza su ciudadanía plena, porque es un tema de derecho, el derecho a la identidad que está dentro de los derechos universales, dentro de la constitución política del estado”.

“Las etiquetas están de sobra, somos seres humanos y como seres humanos todos merecemos respeto, ustedes y nosotros, por cinco minutos pónganse en nuestros zapatos”, mencionaba por su parte Tamara.

Las lágrimas, la alegría, los abrazos, las felicitaciones, fue lo que más se vio la semana pasada  entre los y las activistas de la población LGBT, por el logro de la comunidad transexual y transgénero de Bolivia y es que, solamente quien tiene una cédula de identidad con una fotografía femenina y que en el reverso va un nombre masculino y debe enfrentar al mundo explicando el porqué de ese “pequeño gran detalle”, puede comprender lo que es una situación de discriminación; solamente una persona que sale de su hogar para mostrarse al mundo tal cual es, viviendo situaciones de transfobia, puede comprender lo feliz que le hace que el Estado del cual  forma parte reconozca su identidad y a través de ello le permita vivir una ciudadanía plena.

Creo que no podría describir lo que va a sentir una persona transexual o transgénero el día que tenga en sus manos su certificado de nacimiento con un nombre que ella o él eligió, con una identidad que siente que es suya,  no cabe duda que ese día habrá vuelto a nacer.

Seguramente, hacer que se cumpla la ley en el diario vivir será otra batalla, la homofobia, y la transfobia, están presentes en entidades públicas, privadas y la sociedad boliviana, hay mucho por hacer aún en cuanto a políticas públicas y el respeto a los derechos de las minorías sexuales, nos falta mucho camino por recorrer para que la población transexual y transgénero de a pie, invisibilizada, tenga información y sepa que puede acceder a esta Ley. Pero sin lugar a dudas es un avance, una Ley no regalada, una ley ganada por la población y que los colectivos LGTBI del país y activistas de las diversidades celebran.

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