Por Jovanny Espino de la Cruz.

El movimiento LGTBI dominicano ha contribuido, desde hace más de dos décadas, a generar importantes debates sobre la diversidad sexual, a identificar comentarios y prácticas homo/lesbo/transfóbicas, así como a denunciar constantemente los crímenes de odio contra las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales (LGTBI). También se ha caracterizado por dar respuestas a los comentarios homofóbicos realizados por políticos o religiosos. Sin embargo, esta postura cambió luego de que varias personas de la comunidad LGTBI se postularan a cargos en el Estado dominicano.

Cuando el pasado 11 de febrero de 2016 el candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, dijo que “El matrimonio entre personas del mismo sexo está prohibido en la Constitución y además la sociedad dominicana no está preparada para eso. Seguir preguntando sobre eso es insistir”, llamó mucho la atención la poca reacción de la comunidad LGTBI dominicana ante dicho comentario.

¿Qué hizo que la comunidad LGBT no se manifestara de forma contundente ante estas declaraciones de Abinader? Recordemos que los activistas LGTBI dominicanos respondieron al expresidente Hipólito Mejía exigiéndole una disculpa pública cuando en abril de 2015, en la ciudad de Nueva York, se refirió negativamente al colectivo de la diversidad sexual durante su discurso en un encuentro con la Organización de Ministros Cristianos Hispanos.

Parte del movimiento LGTBI dominicano manifestó que se debe entender la postura de Abinader, pues la pregunta en sí tiene un costo político alto. Sin embargo, debemos tener en cuenta es que estas posturas socavan los derechos humanos del colectivo de la diversidad sexual. En ese sentido, Lino Castro, activista LGBT independiente, comentó: “Existe un costo político que pagan aquellos que se refieren a los derechos homosexuales, sin embargo debemos exigirles que fijen posturas claras en ese sentido”.

Tanto el comentario de Luis Abinader como el silencio de los miembros de la comunidad LGTBI que hacen política, invalidan el ejercicio pleno de la ciudadanía que tenemos las personas LGTBI.

Marlene Benedeck, directora ejecutiva de Trans Siempre Amigas (TRANSSA), se refirió así a los polémicos dichos de Abinader: “Me extrañan dos cosas: por un lado, que él asegure que el país no está preparado para algo y lo ponga como excusa para no hacer valer derechos, pues para preparar el país está el Estado y él quiere ser Estado. Por otro lado, también me extraña que se avale de nuestra constitución, la cual prohibía la reelección y se modificó para que el actual presidente se reelija y eso ya en el pasado se ha hecho; por ende la constitución se modifica, pero solo para beneficio de un partido político o candidato presidencial, no para beneficio del pueblo”. Esto evidencia que aún nos falta mucho camino por recorrer.

Ahora nos cabe preguntarnos si los candidatos LGTBI los distintos partidos estarán bailando al ritmo que toque su candidato o trabajarán en forma acorde a las reivindicaciones que exigimos. Las que, por cierto, nos corresponden por Ley. Se debe analizar también el peso del voto LGTBI en este momento histórico que vivimos en República Dominicana, ahora que ya pasaron las elecciones y de cara a futuros procesos electorales.

Las personas LGBT debemos tener claro que un candidato no puede estar en contra de los derechos. Los derechos humanos no admiten diferencias; son para todos y todas. Y si las leyes se manejan para beneficiar a un grupo en detrimento de otro, entonces no somos iguales ante la Ley. La Constitución puede y debe revisarse para garantizar el principio de igualdad. Los derechos no pueden ser excluyentes.

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