Este año se celebrará la Novena Caravana del Orgullo LGTBI dominicano que ya fue anunciada para el mes de julio.  La caravana en sí no es una sorpresa, lo que constituye una sorpresa es una serie  de comentarios homo-lesbo-bi-transfobicos que se han originado en las redes sociales, principalmente en Facebook, luego de la colocación de un folleto y un video que están siendo compartidos, a través de los cuales se llama a las personas de la diversidad sexual a apoyar la caravana, pero siendo respetuosos, no llevando pelucas, ni tacones, ni pestañas postizas. También se ha pedido que no se lleven ropas “vulgares”.

Imágenes de la Caravana del Orgullo de 2013.

Quienes comparten este panfleto y video olvidan que la Caravana forma parte de una lucha por los derechos de una comunidad diversa, donde la palabra respeto cobra un sentido especial, pues se está partiendo de que respetar es comportarnos como la cultura heteronormativa sugiere (o impone).

Esta campaña se inició con un poster que venía acompañado de la siguiente consigna:“Hagamos esta campaña amigos, para que nuestra fiesta por exigir nuestros derechos no siga siendo un carnaval. Compartan.”

Muchos comentarios aparecieron apoyando una marcha “con respeto”, “sin desnudos”, “ni peluca, ni pestañas postizas”, evidenciando la transfobia de muchas personas de la comunidad LGTBI.

Esto, desde mi punto de vista implica que la aceptación solo es posible cuando nos comportamos como personas heterosexuales o como se espera que nos comportamos.

En respuesta a esta provocadora campaña; desde la organización Trans Siempre amigas se hicieron varios llamando a que “cada cual participe como es”. Los videos pueden encontrarse en la página de la organización en este vínculo.

A través de varios vídeos, TRANSSA invita a participar de la Caravana "como lo que se es".

Los estereotipos continúan reproduciéndose de forma acelerada. Los comentarios homofóbicos y  transfóbicos se siguen extendiendo y en diversas áreas de la vida como los deportes y  la política. Poca es la visibilidad de los aportes que personas LGTBI hacen; esto empeora cuando se trata de personas LGTBI que vienen de sectores marginados y grupos étnicos discriminados. Los niveles de exclusión a los que son sometidos y sometidas son terribles.

Marchas discretas y más conservadoras han sido convocadas en Colombia, México, Guatemala y Ecuador, evidenciando una contramarcha en la lucha por los derechos y libertades de las personas LGBTI. La discusión sobre el estigma internalizado debe ampliarse a otros espacios de discusión, tal como lo presentamos en un artículo previo.

Esta situación nos llama a realizar acciones concretas. Debemos trabajar la homo-lesbo-bi-transfobia internalizada en la misma comunidad, pues ahí radica el problema. Necesitamos más debates en este sentido. Un activista del movimiento LGTBI de Perú, Gio Infante, comentó sobre el asunto en su cuenta de Facebook, a propósito de afiches por la Marcha del Orgullo en Ecuador: “Impresionante, por no decir intolerable, la salvaje conservadurización que viven/vivimos los movimientos maricas en tantas parte.(…)…. resulta que en Ecuador las propias maricas organizadas son ahora las defensoras de la moral pública, la policía que le censura el culo y las tetas a las demás. Hace ya algún tiempo los antiderechos han aprendido a usar el lenguaje de los derechos humanos para combatirnos, y hoy creo que han ido más allá y se nos han infiltrado sin que nos demos cuenta. ¡Alerta!”

Este afiche provocó la reacción de activistas por el respeto a la diversidad dentro de la comunidad LGTBI.

Preguntamos a Mirla Hernández, miembra de la Coordinadora Lésbica y de Hombres Trans de República Dominicana (COLEHT), su opinión al respecto y nos dijo que: “El solo hecho de hacernos visibles, de salir a la calle y gritar quienes somos, representa una acción completamente subversiva y transgresora, un ejercicio de libertad. Exigir, solicitar o pedir que las personas cumplan con unas estéticas normatizadas para hacerse visibles me parece un acto de intolerancia e irrespeto”. En sus palabras se percibe mucha indignación frente a estas campañas que llaman a unirse a la Marcha del Orgullo con recato. “¿A partir de qué estéticas y éticas se exige una especie de limpieza? ¿A partir de que “moral? No es más que desde la heteronormatividad construida y recta, un mirar a la otredad con un ojo acusador y de análisis”, añadió.

Hernández también señaló que “la comunidad LGTBI es diversa, así como es el mundo, así como es la humanidad, por eso creo que es totalmente válido que las personas se expresen, expresen sus alegrías, sus esperanzas y sobre todo su orgullo como una forma de hacer visibles sus existencias. Creo en la alegría como una forma de resistencia, creo que la revolución la deberíamos hacer bailando, riendo, cantando, abrazándonos, amándonos”.

La  Caravana del orgullo LGTBI, que realizamos cada año, se celebra para instar por la tolerancia, el respeto y la igualdad de las personas LGTBI y la idea que subyace es que nadie debe avergonzarse de lo que es, cualquiera sea su sexo, orientación sexual, identidad sexual o de género. La Caravana en sí es una fiesta de la diversidad, de quienes somos y a donde se nos invita a participar con nuestras infinidades de diferencias.

Faltan pocos días para la celebración del Día del Orgullo y en muchos países se están acentuando expresiones de discriminación y estigma al interior de la comunidad. Desde las organizaciones que trabajan en defensa de los derechos de las personas LGTBI debemos hacer un llamado a que todas y todos participemos apoyando nuestras marchas y caravanas.

Es fundamental que todas las personas que creen en un mundo más incluyente, apoyemos esta caravana, participando y disfrutando de nuestras diversidades; como nos dijo Hernández: “Desde nuestras sexualidades subversivas, transgresoras, insumisas, desde nuestras estéticas y éticas de respeto a lxs otrxs”.

Cuando somos partícipes de la Caravana, estamos diciendo que somos parte de la sociedad y que no estamos dispuestos a seguir siendo excluidos y excluidas.  Participa y dile al mundo que somos tan diversos como esta caravana.

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