No hay un solo punto de vista respecto a la presencia de los pueblos indígenas como población clave en la Declaración Política sobre el VIH/SIDA, aprobada este 8 de junio por Naciones Unidas, en medio de fuertes cuestionamientos de organizaciones de la sociedad civil.

Para algunos dirigentes de comunidades originarias, que dicho documento haya hecho dos menciones explícitas a las primeras naciones es un triunfo de décadas de activismo. Sin embargo, otros opinan que solo deja de manifiesto una continua invisibilidad y la falta de respeto por la legislación internacional en materia de derechos indígenas.

Marara Pala, dirigente indígena de Nueva Zelanda y presidenta del Consejo Internacional de Organizaciones de Servicio en SIDA (ICASO).

En específico estas dos citas de la declaración se encuentran en el punto 62 j) sobre el acceso a servicios de salud sin discriminación; y en el punto 64 a) sobre el apoyo a las personas con VIH o en riesgo de contraerlo.

Corresponsales Clave pudo recoger las impresiones de Trevor Stratton, coordinador del Grupo de Trabajo Internacional Indígena sobre VIH-SIDA (IIWGHA) de Canadá; Marara Pala, dirigente indígena de Nueva Zelanda y presidenta del Consejo Internacional de Organizaciones de Servicio en SIDA (ICASO); José Martín Yac del pueblo Maya Kiché y de la Asociación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral (IDEI) de Guatemala; y Willy Morales, dirigente de la Red Nacional de Pueblos Originarios en Respuesta al VIH (RENPO) de Chile.

Marara Pala, del pueblo Maorí, manifestó que “nos ha costado 30 años a las personas indígenas con VIH ser incluidas en alguna documentación de alto nivel. Encontramos que cualquier referencia a nosotros es una victoria. Somos continuamente homogeneizados y mal clasificados dentro de la epidemiología”. Agregó que “las personas indígenas son población clave, hay poblaciones clave dentro de nuestras comunidades. Necesitamos dar fuerza al lenguaje para empoderar a las comunidades indígenas clave y a las personas indígenas que viven con VIH para que sean el centro de nuestra respuesta para terminar con el sida”.

Trevor Stratton coordinador del Grupo de Trabajo Internacional Indígena sobre VIH-SIDA (IIWGHA) de Canadá.

En la misma línea, Trevor Stratton publicó en Facebook que las menciones del documento a las primeras naciones fueron una pequeña victoria y dijo a Corresponsales Clave que por más de 20 años los pueblos indígenas y sus líderes ha trabajado desde la IIWGHA para tener una voz única en la respuesta a la pandemia y crear alianzas con gobiernos, investigadores y organizaciones de la sociedad civil.

Por lo mismo, declaró que “los avances en la prevención y el tratamiento del VIH nos han dado, en gran medida, los medios para terminar con la epidemia y ahora tenemos una nueva Declaración Política que menciona a los pueblos indígenas. Ahora, necesitamos actuar. Si no apuramos el paso, corremos el riesgo de perder lo ganado con trabajo duro. En ese progreso, es crítico el rol de los pueblos indígenas”.

Así, dijo tener grandes expectativas en la Sexta Pre Conferencia Internacional Indígena sobre VIH y sida que tendrá lugar el 16 y 17 de julio en Durban, Sudáfrica.

José Martín Yac no fue tan optimista. Opinó que las dos menciones a los pueblos indígenas en la declaración política solo los invisibiliza y deja en claro que no son una prioridad. Agregó que la única forma de lograr las metas de la respuesta al VIH en el 2030 es desde el reconocimiento de las diversidades culturales.

José Martín Yac del pueblo Maya Kiché y de la Asociación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral (IDEI) de Guatemala.

“Las metas 90-90-90 no se alcanzarán en nuestros territorios porque los líderes responsables políticos niegan la existencia misma (de los pueblos originarios), asumiendo que todos somos parte de las poblaciones claves. En realidad, está clara la falta de voluntad política en aplicar instrumentos como el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en lo que respecta al principio de la consulta previa y libre e informada”, acotó.

Una postura similar tuvo Willy Morales de las comunidades Huilliche en Chile. “Creo que cuando hay un acto tan importante como este (la Reunión de Alto Nivel sobre sida de Naciones Unidas), se debe escuchar a los miembros de la sociedad civil que, en conjunto, fue desechada, ya que solo es una declaración de buena voluntad, pero es irreal (la Declaración Política). Esperábamos el reconocimiento a la diversidad sexual o cultural, pero no fue así”, enfatizó.

Respecto a los pasos a seguir, comentó que “seguiremos luchando por 500 años más. Creo que esta lucha empezó. Los pueblos indígenas llegamos para romper este esquema lineal de grupos clave. Hoy tenemos que demostrar que el patrimonio vivo que dice (el Convenio 169 de) la OIT, está en peligro”.

Willy Morales dirigente de la Red Nacional de Pueblos Originarios en Respuesta al VIH (RENPO) de Chile.

Sin duda, la Declaración Política sobre VIH hace mención a las primeras naciones, pero también adolece de puntos clave en esa problemática: desconoce los avances en derecho internacional indígena y salud; no da ningún espacio a la necesidad de un abordaje intercultural para la respuesta al VIH en estas comunidades; y no aborda el específico daño vinculado a la coinfección de VIH y tuberculosis en los pueblos originarios.

Asimismo, es posible que sea necesario profundizar en una idea más radical: la necesidad que la respuesta al VIH, su financiamiento y liderazgo tenga dos sendas paralelas y solidarias: una para la sociedad civil en general y otra para los pueblos indígenas. Esto, porque ambas culturas, la indígena y la no-indígena, requieren de abogacías totalmente distintas. Para las primeras naciones no habrá fin a la pandemia sin un diálogo intercultural en salud con sus gobiernos, agencias internacionales y con la sociedad civil.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.