Desde hace algunos años, diferentes organizaciones que trabajan por los derechos humanos de los colectivos de lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) vienen denunciando las muestras de homo, lesbo, trans y bifobia por parte de representantes del Estado venezolano. Estas manifestaciones de odio se pueden ver tanto en los discursos del Presidente de la República, Nicolás Maduro, que llama “mariconzones” o  “pelucón lechero” (en Venezuela la jerga popular llama leche al semen) a personeros de la oposición para descalificarlos, como de otros representantes del gobierno, como el diputado oficialista Pedro Carreño que utiliza la etiqueta “homosexual” para anular el trabajo de un adversario político o el diputado chavista, antiguo ministro de agricultura y tierras y vicepresidente ejecutivo,  Elías Jaua, que llama “lesbiana” a una mujer de la oposición para minimizar su trabajo.

Edgar Baptista (Foto disponible en internet).

Los discursos de odio, en general, tienen implicaciones negativas sobre la posibilidad del disfrute de los derechos de las personas de los colectivos LGBTI. Sin embargo, es importante hacer notar que la posición de poder que tienen estos funcionarios como representantes del gobierno y de las instituciones públicas del país, hace mucho más grave el uso de este tipo de etiquetas y calificativos hacia sus adversarios políticos (y hacia cualquier otra persona). En este sentido Edgar Baptista, coordinador político del Movimiento Proinclusión y miembro de la Red LGBTI de Venezuela, comentó en una entrevista para Corresponsales Clave: “nos preocupa muchísimo lo que son las manifestaciones de homofobia desde el discurso gubernamental porque eso alimenta una actitud homofóbica general en la población, los militantes del partido de gobierno, y en general, enturbia todo el debate político con visos homofóbicos que tienen consecuencias negativas fuertes para el trabajo de derrumbar mitos y prejuicios que están muy arraigados en la gente.”

A pesar de las implicaciones negativas profundas que tienen este tipo de discurso, Tamara Adrián Abogada, directora en derecho y primera diputada trans del continente, nos advierte que las peores muestras de lesbo, homo, trans y bifobia del Estado venezolano son por omisión.

En una entrevista para Corresponsales Clave, Adrián comentó que esta situación de discriminación por parte del gobierno venezolano “Puede ser por acción o por omisión y lo ha sido por todo este tiempo, quizás es más visible aquella que es por acción, pero es más perversa la que es por omisión (…) por acción, la encontramos no solo a nivel más alto de la presidencia de la república o de un diputado, (…) sino también en la Policía Nacional y la Guardia nacional que extorsiona y ataca por razón de su orientación sexual, por su identidad de género real o percibida; pero por omisión es todavía peor: Ni siquiera, después de 15 días se ha publicado el acuerdo de la Asamblea Nacional para declarar el Día en contra de las homofobia, la bifobia y la transfobia en gaceta oficial; ¿por qué, señor Maduro?, pregunto, ¿será por la misma razón que el Consejo Nacional Electoral no permite el cambio de nombre simple de las personas trans que está previsto en la Ley Orgánica de Registro Civil? ¿Será por la misma razón que, por ejemplo, dos personas trans no pudieron casarse en Venezuela a pesar de la disparidad de género? ¿Será por ejemplo porque mi recurso pasó 11 años antes de ser admitido a trámite y empezar el juicio? ¿será por la misma razón que el Tribunal Supremo de Justicia (venezolano) ha sido el único en todo el mundo que ha dicho que las parejas del mismo sexo son distintas a las parejas heterosexuales y por ende no tienen derecho a casarse? ¿será por la misma razón por la que, eventualmente, no se ha permitido a nivel de la Asamblea Nacional, hasta ahora, que si lo estamos haciendo, ningún tipo de discusión sobre el tema, y hoy en día México, Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia, Chile y Bolivia tienen derechos iguales en mayor o menor medida? Y en consecuencia vemos que esa omisión es todavía más perversa y todavía peor que cualquier acción.”

Tamara Adrián, diputada venezolana (Foto de internet).

En un discurso realizado en la Asamblea Nacional por el día en contra de la fobia en contra de las personas de la comunidad LGBTI, el diputado Willian Barriendos afirmó que “En el año 2015 asesinaron a 266 personas por su condición sexual, es decir tres crímenes diarios”.  Más aplastante que este dato, es el hecho de que en Venezuela no se cuenten con estadísticas oficiales al respecto y que son las organizaciones de la sociedad civil las que realizan el esfuerzo titánico de visibilizar esta situación. En este sentido Baptista comentó que “a nosotros nos preocupa muchísimo las pocas cifras que tenemos que, si bien son limitadas, son bastante reveladoras. Lo que hemos venido registrando en prensa y otros medios de comunicación son crímenes de odio que por supuesto no son todos, ni de cerca, solo la punta del iceberg, pero es una cifra bien importante. Un estudio Acción Ciudadana contra el sida (ACCTI) entre 2011-2013 mencionó que hubo 99 crímenes de odio registrados y de los cuales el 40 por ciento fueron homicidios y el 70 por ciento afectaron a personas trans. Otro estudio, realizado por una ONG extranjera, afirma que estamos entre los dos o tres primeros países en de la Región en términos relativos de asesinatos a personas trans, esto para mencionar solo el indicador más fuerte de la homofobia dentro del país que son los crímenes de odio”.

La falta de datos y el silencio por parte de los organismos del Estado, forma parte de lo que Tamara llama lesbo, homo, trans y bifobia por omisión. Edgar bien lo menciona “la representante del Estado Venezolano en una de las audiencias del comité de derechos humanos de las Naciones Unidas, Isis Ochoa, indicó que cerca del 40 por ciento de las denuncias que reciben en la Defensoría del pueblo están vinculadas con el tema de orientación sexual e identidad de género. Nosotros no tenemos información desglosada y específica sobre esas denuncias, sin son crímenes de odio, cual es el estatus en el que se encuentran, cual es el origen y el motivo de esas denuncias. (…) lamentablemente no hay acciones gubernamentales orientadas ni a la prevención, ni a la atención y sanción de estos crímenes de odio, ni a la homo, bi, lesbo, transfobia en general”.

Activistas luego de la marcha contra la homofobia y la transfobia.

En cuanto a las acciones que se han realizado, Baptista cometa que “hay ahora una política pública, entendemos, en la jefatura de gobierno del distrito capital oficina de atención orientada a la diversidad sexual. Hemos tenido conocimiento de iniciativas similares de oficinas adscritas a gobiernos locales sobre el tema de diversidad sexual antes (…) sin embargo, esas políticas han sido muy incipientes y nosotros hemos reclamado en innumerables ocasiones que se cree una Defensoría especial para personas LGBTI en la Defensoría del pueblo y eso no ha sido posible.”

No es poca cosa mencionar las acciones u omisiones que el Estado venezolano ejerce contra los colectivos de personas LGBTI pues de estas, la vida de miles de personas se hace o no posible. Un ejemplo de ello es la situación de las mujeres trans que la diputada Adrián denuncia: “Los estudios que hemos realizado en Venezuela demuestran que la situación de las personas trans es quizás, dentro de todas las minorías que existen, la peor. Se trata de la minoría más discriminada y más segregada, entre todas las minorías, y más desprovista de derechos (…)”. Así resume la diputada los datos que tienen a la mano que señalan que el 95% de las personas trans tienen un nivel educativo de 5 a 7 años inferior al promedio educativo, que la mayoría se dedica al trabajo sexual, ante la débil o nula formación, producto de la deserción escolar por razones de bulling, sin derecho a la identidad. Se sabe también que el 40% de las mujeres trans que viven en situación de calle tiene adicciones, y en el caso de los hombres trans, en su gran mayoría, no tienen trabajo formal. “Nos encontramos para un caldo de cultivo para la marginalidad y la marginación”, dice Adrián. Todo ello contribuye a tasas de prevalencia de VIH altísimas. “He escuchado cosas tan lastimosas como- yo prefiero morirme antes de que me traten como hombre en una sala de rehabilitación”, lamenta la diputada.

En medio de la peor crisis institucional que se ha vivido en el país y el cerco informativo más aplastante, se abren paso las luchas que organizaciones y la ciudadanía en general ejercen para visibilizar el horror de un Estado que por acción y por omisión afecta de manera directa e indirecta los derechos de miles de personas.   Pronunciémonos también.

#SOSvihVenezuela

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