Durante la Conferencia Internacional de sida se habló de ciencia, de género, de derechos humanos y de financiamiento, pero poco se habló de temas macro-políticos como la reciente aprobación de las Metas de Desarrollo Sostenible y su vinculación con la respuesta a la epidemia, o sobre el impacto de la Declaración Política y la Reunión de alto nivel de las Naciones Unidas. Quizás esto refleja el silo en el que operamos, que muchas veces nos lleva hasta a las cuestiones de salud pública y derechos, pero poco nos permite ver sobre desarrollo.

Sida y Desarrollo sostenible

Alessandra Nilo (Gestos y Lacasso).

Una de las principales exposiciones que politizaron el programa de la conferencia fue la plenaria de Alessandra Nilo de Gestos y LACCASO. A continuación, compartimos algunos de los planteos:

“A veces los compromisos de las Naciones Unidas se ven muy alejados de la realidad en el terreno, pero es la era de la globalización y no veo otra forma de atender los temas comunes de los países si no es fortaleciendo los sistemas multilaterales de gobierno. Pero es clave que se incluya una participación significativa de la sociedad civil. Por eso es que en estos 15 años, hemos peleado por cada punto y por cada coma (…).

(…)el principal desafío es la necesidad de re-politizar el debate sobre el sida. Ha cambiado la retórica del 2011, no sólo por el contexto aún muy complejo, sino porque estamos en un punto de inflexión para terminar con el sida. Hoy muchos gobiernos se alinearán más con los intereses del sector privado y no mejorarán los servicios públicos sin presión (…) No somos ingenuos, no hay nada noble en la ruptura de los límites éticos y en la invasión de los grupos económicos en la esfera pública (…) Los mismos países que son nuestros mejores aliados en los derechos en las esferas de negociación internacional son aquellos que se oponen al derecho al desarrollo (…).

En Brasil, por ejemplo, nuestro sistema de salud pública, educación y protección social sufren la erosión y el secuestro del sector privado, proceso favorecido por nuestros gobiernos (…).

El segundo desafío es de dónde saldrá el dinero para terminar con el sida… La buena voluntad y los compromisos sin condiciones de la filantropía por sí solos no serán suficientes para lo que necesitamos, por ello si no ponemos un mecanismo de inversión financiera sistemática y sostenible no se cumplirán ni las metas de sida ni las del desarrollo (…). Los países desarrollados no están cumpliendo su compromiso de más de 40 años de colaborar con al menos 0,7% de su renta per cápita en los programas para el desarrollo.  Paradójicamente,  (son estos mismos) los países que ha firmado los acuerdos ADPIC  (y) continúan presionando a los otros países a que renuncien a las flexibilidades (…) Hay una brecha abismal para financiar la salud.

Grupo de trabajo de la Reunión de Alto Nivel.

El tercer desafío es muy obvio y es la inequidad, una respuesta al sida que no considere el crecimiento de esta, la enorme brecha entre el norte y el sur (…).

Por último, el principal desafío de la participación significativa de la sociedad civil y la inversión en esta debe ser una prioridad de los donantes (…). Tengan por seguro que la sociedad civil estaremos vigilando a las Naciones Unidas y los Estados miembro en los próximos 14 años, pues darnos por vencidos no es una opción.”

La reunión de alto nivel de la retórica

También me tocó participar en un par de sesiones sobre un rápido análisis de las implicaciones de la reciente reunión de Alto nivel de las Naciones Unidas y a continuación comparto algunas de las cuestiones que planteamos.

La sensación que compartimos muchos de los que participamos con algún rol en esta reunión fue el hecho que los procesos de las Naciones Unidas cada vez son menos transparentes, y esto incluyó la elección de los expositores de Sociedad Civil y también la exclusión de organizaciones y líderes de las poblaciones clave. No es casualidad que la Declaración política aprobada por los estados sea muy pobre en el tratamiento de las poblaciones y muestre un retroceso relativo y significativo a otros documentos y acuerdos. El pobre lenguaje en este sentido obligó a muchos representantes y diplomáticos, a modo de reparación,  a tener un discurso más progresista en los discursos durante la reunión. Aunque no es lo mismo lo escrito que lo dicho, se emplearán ambos en el futuro para obligar a los gobiernos a cumplir y rendir cuentas.

Reunión de Alto Nivel sobre sida.

Lo más grave fue quizás el lenguaje con el que se presentó e introdujo a poblaciones clave, al costo significativo desvincularlas con su riesgo de transmisión y prevalencia; por ejemplo, que las trabajadoras sexuales tienen 10 veces más probabilidades de ser VIH positivas que la población general. El lenguaje en general sobre todas las poblaciones, incluyendo a las mujeres y niñas, fue altamente victimizante, pero para algunas poblaciones criminalizante.

El proceso de la Reunión de alto nivel enfrentó una significativa división y falta de sincronización de agendas entre organizaciones de la sociedad civil, y pudo ser esto lo que se tradujo en un costo político para lograr una mejor declaración, o no, nunca los sabremos a ciencia cierta.

La declaración tiene pocas metas, y los datos que sustentan las mismas son de relativa calidad y confianza. No solo se han comprometido movilizar 26 mil millones de dólares por año, que incluye al Fondo Mundial, sino también la inversión de un 14% en la sociedad civil. ¿Cuán confiable son los datos? Puede necesitarse esto, la mitad o el doble. La estimación de inversión está siempre sesgadas y filtrada por los intereses de los donantes. Quienes estiman la necesidad de recursos muchas veces protegen a los donantes de mayor estrés, es decir se pide lo que se puede conseguir, que no es necesariamente lo que se necesita.

Javier Hourcade, miembro del Grupo de Trabajo de la Reunión de Alto Nivel.

¿Qué queda? Traducir toda la retórica a la acción en el ámbito nacional y mundial. Seguir ejerciendo toda la presión posible para conseguir los recursos internacionales y domésticos que requiere la respuesta. Mejorar la calidad de la información estratégica que incluye la estimaciones de los tamaños poblacionales, prevalencia, modos de transmisión, costos unitarios de las intervenciones y mejor uso de la evidencias para informar decisiones de los programas.

Hay cosas que debemos dejar de discutir para pasar a hacer:

- Poblaciones clave: la definición de las poblaciones clave se han establecido por las evidencias de su prevalencia desde hace años y son personas que usan drogas, personas trans, gais y otros hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras y trabajadores sexuales y personas privadas de la libertad.  Según que parte de la literatura de tome, las personas que viven con VIH (PVV) son o no una población clave y dependerá en el contexto en que se emplee el término. No existe una categoría denominada población general, salvo cuando se analizan epidemias concentradas. Las categorías de mujeres, jóvenes, indígenas y migrantes, por mencionar algunas, son poblaciones vulnerables, que como las clave enfrentan una mayor vulnerabilidad y barreras estructurales, pero en un contexto de epidemia concentrada se deben priorizar aquellas más afectadas. Por último, se debe recordar que hay jóvenes que usan drogas, mujeres que ejercen el trabajo sexual, adolescentes trans o indígenas HSH, y esta transversalidad es importante.

Financiamiento: Contrario a la retórica triunfalista, la disponibilidad de recursos financieros va decreciendo. Los países desarrollados han reducido sus contribuciones y los países en vías de desarrollo, en particular aquellos de renta media, están muy lentos en asimilar los costos con fondos locales. La transición del Fondo Mundial o PEPFAR, entre otros, no es el resultado de que los países implementadores se gradúen porque están en condiciones de volar solos, sino que responde a una decisión política de los donantes de retirarse de ciertos países. La mayoría de las PVV viven en países de renta media y los donantes se retiran de estos países irremediablemente. En este contexto, las metas de 90-90-90, acceso acelerado y terminar con el sida son utopías. La mayoría de las PVVs no conocen sus estatus de VIH y tampoco tienen acceso oportuno al tratamiento.

Depriorización y despolitización: La falta de recursos ha llevado a la extinción a muchos socios claves de la respuesta de la sociedad civil, sobre todo aquellos que no prestaban servicios directos, pero ofrecían el apoyo para interpelar los discursos, sistemas y organizaciones. Sin esta especie fundamental se profundizará el vaciamiento ideológico y crítico necesario para seguir avanzando sin complicidad ni complacencia.

Aquellos que creen que las metas del desarrollo sostenible, las declaraciones políticas y los procesos en las Naciones Unidas no sirven ni contribuyen en nada a mejorar nuestra respuesta, quizás estén equivocados, un error que pagaremos caro. Y, en ocasiones, es más valioso lo se protege y se defiende que lo que se avanza.

#AIDS2016

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