En Bolivia en el 2012,  la Red Nacional de  personas que viven con VIH dio  inicio a un proyecto de Incidencia Política para lograr la sostenibilidad de la respuesta al VIH, de tal manera que para cuando el Fondo Mundial se retire y el dinero se vaya, el acceso a tratamiento integral no se vea afectado.

“¿Dónde está el dinero?”, fue la pregunta que resonó para todos los activistas presentes,  un tema sumamente importancia para las comunidades de personas con VIH. La pregunta traía a la mente de muchos presentes la realidad que vive América Latina  respecto a los recursos destinados a VIH y el sida, las razones del por qué los donantes están retirando los fondos y cómo las comunidades pueden responder a este contexto.

Violeta Ross al centro de la mesa en la sesión de Living 2016 (Foto: Kenly Sikwese)

Según Violeta Ross, existe un nuevo síndrome de fatiga de donantes internacionales frente a la realidad que vive Latinoamérica y frente al VIH en general, ya que muchos países aparentemente lograron la sostenibilidad para el acceso a tratamiento, como se habían comprometido; sin embargo, es necesario señalar que aún la epidemia no se ha detenido, ni mucho menos se ha revertido su impacto, a pesar de los más de 20 años de respuesta.

Lo cierto es que ahora los donantes prefieren invertir en medio ambiente o destinar los recursos al continente africano, bajo la justificación de que son países pobres (o más pobres). Sin embargo, según Ross, delegados de la sociedad civil africanos dijeron que ellos no reciben los recursos que se dejan de invertir en América Latina y que existe la idea de que hay mucho dinero para África, pero ellos no tienen control de lo que hacen los gobiernos con esos fondos.

América Latina tampoco recibirá recursos importantes del Fondo Mundial ya que los países que la conforman tienen la categorización de ingresos medios según el Banco Mundial, “una categorización muy injusta e incompleta, porque si bien la macroeconomía podría estar creciendo, eso no necesariamente significa mayor presupuesto para la salud”, afirmó la activista.

Hay dinero en LAC, ¿dónde está?

Se debe señalar que por ejemplo, existen algunos países como Guatemala, Paraguay y Bolivia, entre otros, que no han logrado la inversión pública siquiera para garantizar la sostenibilidad del acceso a atención integral a personas con VIH, mucho menos para la prevención de la transmisión.

Pero del otro lado, también existen países en la región de los cuales podemos aprender, como Brasil y Costa Rica, dos de los mejores ejemplos en cuanto a movilización de recursos propios, que tienen en cuenta los derechos humanos; sin embargo, “pareciera que otros países se acostumbraron a recibir fondos de cooperación, pensando que nunca se iba a terminar la ayuda.

De cualquier forma, los logros de un país y en una región deben protegerse, las amenazas de algunas fuerzas políticas y religiosas podrían hacer virar el timón a un país, y esto es especialmente sensible en coyunturas electorales.

Movilización de recursos como resultado de la acción de las comunidades.

Los y las activistas que intervinieron en el conversatorio mencionaron que los avances en la respuesta al VIH, en su mayoría, ha sido gracias a la movilización de la comunidad afectada por VIH, y otras poblaciones; sin embargo los países no necesariamente han convertido las buena voluntad y los compromisos en acciones costo beneficiosas para todas las personas.

Según Ross, si las comunidades no se juntan y no monitorean los recursos destinados a la respuesta del VIH, no se podrá hacer frente a la sostenibilidad una vez que se retire el dinero de la cooperación internacional. La respuesta va a fracasar y se va a dañar a niños, mujeres y hombres que viven con VIH y se pondrá en mayor vulnerabilidad a hombres gais, trabajadoras sexuales, mujeres trans y pueblos indígenas.

“Además de movilizarse, hay que contar con un marco legal que garantice la inversión en VIH a nivel de país, tal como una Ley de sida y amparos constitucionales que defiendan el derecho a la vida y a la salud, como sucedió en Perú”, dijo la activista.

Es grande la tarea pendiente y “mientras más dividida se encuentra la sociedad civil, la tarea es más titánica”, finalizó Ross.

Posiblemente en muchos de nuestros países el dinero está, allí en nuestras arcas, pero para hacer posible que la respuesta se sostenga, se deben buscar y generar estrategias que presionen a los gobiernos a cumplir su compromiso para el acceso a tratamiento integral, el acceso a la prevención y la información y el respeto de los derechos humanos de las poblaciones clave. Sí, ya lo sabemos, no es una tarea fácil.

#AIDS2016

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