Las pre conferencias, que incluyen información específica para distintas poblaciones y temáticas, entre las que encontramos Living 2016, conferencia dedicada exclusivamente para las personas que viven con VIH; el Foro Global Clínico sobre VIH; Enfermería y VIH; Acción + Acceso: Derechos y demandas de hombres gay y bisexuales en la respuesta global al VIH; y la TB2016, una conferencia orientada a discutir temas relacionados a la tuberculosis.

Es precisamente, esta última donde participamos para conocer el presente de la tuberculosis y los retos que se vienen para dar respuesta. La apertura, liderada por Valerie Mizrahi de la Universidad de Ciudad del Cabo, estuvo marcada por un fuerte llamado a la unión de las agendas, haciendo énfasis en tuberculosis y VIH, un mensaje que fue repetido en la voz del Ministro de Salud de Sudáfrica, Aaron Motsoaledi quien en su discurso de bienvenida hizo referencia al regreso de la Conferencia a la ciudad de Durban y a la unión de las agendas, sobre todo cuando se habla de coinfeccion.

Sudáfrica es uno de los países con más altos índices de tuberculosis (TB), según la Organización Mundial de la Salud. En 2013 había más de 450 mil casos activos, y de estos, el 60% eran personas que vivían con VIH, por lo que el ministro hizo un llamado a poner los ojos no solo en el VIH, sino también en la respuesta a la tuberculosis.

El informe de 2015 de la OMS, afirma que se ha logrado reducir la mortalidad por tuberculosis en un 47% desde 1990. A pesar de este logro, es importante tener en cuenta que solo en 2014, más de 9,6 millones de personas se infectaron con TB en el mundo y de estas, el 12% (1.1millones) fueron personas que viven con VIH. Latinoamérica no es ajena a la realidad mundial; en esta región alrededor de 36 mil personas con VIH se infectaron con tuberculosis en el mismo año de análisis.

José Luis Castro, de la International Union Against Tuberculosis and Lung Disease, también se unió al llamado de integración y la búsqueda de un trabajo en conjunto entre la gente y las organizaciones que trabajan por el VIH y la que trabaja por laTB, con el fin de dar respuesta a una de las co-infecciones que se llevó la vida de más de 400 mil personas en 2014.

Desde 1995, se han tratado con éxito 66 millones de personas de los 78 millones de casos de TB, pero en 2014 se tuvo un incremento en el número de notificaciones de alrededor de 6%, cuyo resultado se da por la obligatoriedad de notificar la infección en la India.

En América Latina y el Caribe, solo 5 países realizan pruebas de VIH a más del 90% de los casos de TB. Y, de 39 países, solo 14 reportaron datos sobre tratamiento de la infección por TB en personas con VIH. Esto evidencia que también aquí es importante hacer nuestra la idea de trabajar ambas infecciones de la mano.

La importancia de la articulación de las agendas radica en la posibilidad de continuar el camino en equipo, unidos por la respuesta a las dos infecciones, sobre todo en tiempos de austeridad y de pocos financiadores que reducen las posibilidades de incidencia y participación en espacios de decisión políticos. La articulación permitirá lograr tener mayor presencia y evidenciar una respuesta que tiene más cosas en común de lo que parece o de lo que nos queremos dar cuenta.

Puede acceder a la cobertura fotográfica en este vínculo.

*Este artículo se publica en cooperación con Bogotá Rosa

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