Ciudad Juárez es una ciudad mexicana fronteriza con los Estados Unidos y desde ahí, Programa Compañeros ha hecho la diferencia en la prevención del VIH.  María Elena Ramos Rodríguez, directora general y representante legal de la organización, relató que algunas acciones que han hecho la diferencia en la zona de frontera fueron acompañar a las personas con VIH para que recibieran medicamento para VIH en El Paso, Texas, cuando no había medicamentos en México o desarrollar un programa de reducción de daños para población usuaria de drogas inyectables que, posteriormente, retomó CENSIDA en el “Manual para la Prevención del VIH/sida en Usuarios de Drogas Inyectadas”.

Programa Compañeros AC realiza diversas acciones en coordinación con organizaciones del otro lado de la frontera.

A lo largo de los 30 años de trabajo, Programa Compañeros ha aprendido que se tiene que participar en el empoderamiento de las personas LGBTI para que estas se sientan sujetas de derechos y tengan prácticas sexuales saludables, a fin de reducir el riesgo a adquirir VIH. Por ello Ramos Rodríguez está convencida que “todas las organizaciones en México y en el mundo que trabajamos con VIH, tenemos que entrar a trabajar los temas de la diversidad desde (..) el desarrollo (de las personas)”.

En 1986, Programa Compañeros empezó “Unificando esfuerzos”, una estrategia que le permitió llegar a la comunidad homosexual de Ciudad Juárez, a través de la capacitación de jóvenes para que se sintieran parte de ella y con el compromiso de apoyarla. La estrategia se centró en la educación y acompañamiento de pares. Además, Programa Compañeros también realiza actividades de investigación, promoción y capacitación continua.

Con la visión de trabajar junto con la población clave, la sociedad civil y el gobierno, Programa Compañeros realizó los foros “Buenas prácticas sobre Diversidad Sexual de Estados Unidos y México” y “Familias, Juventud, y Diversidad Sexual, reflexiones para la inclusión”; ambos foros con el apoyo del Consulado General de México en Ciudad Juárez.

Por un lado, el foro de “Buenas prácticas” resultó en compartir experiencias de trabajo como la organización de una Marcha del Orgullo en Estados Unidos, o el trabajo en redes de juventud en México. De este foro, destacó Ramos Rodríguez, que el trabajo expuesto por Fernando Zweifach López de San Diego Human Dignity, dirigido a jóvenes, abre un camino para trabajar con niñas y niños con identidad de género y orientación sexual distinta a la heterosexual. Mientras que del segundo foro, resaltó la experiencia de trabajo de Parents, Families, and Friends of Lesbians and Gays (PFLAG) por su metodología de trabajo hacia familiares de personas no heterosexuales.

En la semana de celebración del Día del Orgullo LGTB, Programa Compañeros celebró dos foros de intercambio de experiencias.

Uno de los compromisos que nacieron de los foros fue replicar experiencias de trabajo de PFLAG dadas en El Paso, Texas, para dar apoyo a familias con integrantes homosexuales, lesbianas o transexuales en Ciudad Juárez. Es una de las acciones que siguen después del foro y que responden a la reflexión hecha por Ramos Rodríguez: “estar en frontera es tener acceso a información”.

De lo individual a lo comunitario

Sabiendo que los foros tuvieron la intención de generar reflexiones para la inclusión entre las ciudades en frontera, otra de las reflexiones hechas por Ramos Rodríguez es que la inclusión debe trascender lo personal. Primero, al capacitarse, la persona se incluye a nivel individual y después incluye a otras personas con las que trabaja, vive o comparte la escuela, creando una cascada de participación. Motivando el cabio a nivel comunitario.

Ramos Rodríguez también resaltó la importancia de que las personas usuarias de los servicios participen también a nivel político, asistiendo a las reuniones de tomadores de decisión.

La historia del Programa Compañeros nos muestra e invita a hacer la diferencia en el trabajo local, sin pasar por alto las condiciones geográficas del lugar dónde trabajamos. Así, se pueden replicar experiencias de un país distinto y ajustarlas a la necesidad local como fue trabajar con familias de hijas e hijos no heterosexuales o con niñas y niños que desde pequeños han identificado su identidad de género.

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