El inicio

Hace un par de semanas, un grupo de personas dieron a conocer una cartilla con contenido de sexo explícito entre personas del mismo sexo que fue realizada en Bélgica para público adulto que, según este grupo, se repartiría en los colegios del país. Pero no era la cartilla real. Estas personas desarrollaron toda una estrategia en redes sociales con el fin de divulgar el falso contenido, animando a padres de familia para que se unieran en una campaña en pro de la familia tradicional constituida por un padre, una madre y los hijos, dejando por fuera toda imagen de familia diversa, incluso aquellas conformadas por padres y madres solteros.

Esta convocatoria, que tuvo gran éxito, y que pasó de las redes sociales a los medios de comunicación, masificó la propuesta de una marcha que se hizo efectiva en días pasados, donde miles de personas salieron a las calles de las ciudades del país con el objetivo claro, no de pedir mejor educación para sus hijos, si no con una disposición violenta de hacer una marcha homofóbica.

Para nadie fue secreto que el Centro Democrático, partido político dirigido por el ex presidente Álvaro Uribe, fue uno de los propulsores de esta muestra intolerante y poco respetuosa; además, se aprovechó el evento para recoger firmas en contra del acuerdo de Paz que se viene realizando entre el gobierno nacional y las FARC. Este partido, que se ha caracterizado por generar situaciones que violan los derechos humanos, como las muertes de jóvenes de Soacha, a una hora de la capital colombiana, que fueron asesinados haciéndolos pasar por integrantes de grupos armados, con el fin de recibir premios y dinero por estas muertes; o por lo poco que han hecho por la respuesta al VIH, sin hablar de algunos congresistas de dicho partido político que aprovechan cualquier situación para generar rechazo a los logros de la comunidad LGBTI como el matrimonio de personas del mismo sexo y la adopción.

La verdad

La cartilla que educa en “Ambientes escolares libres de discriminación”, así se llama, sí existe y es una publicación que realizó el Ministerio de Educación Nacional liderado por Gina Parody -una de las personas que más ataques ha recibido en días recientes por su orientación sexual-, en conjunto con el Fondo de población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo para la infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esta cartilla, que hace una clara referencia y dedicatoria a Sergio Urrego, joven que suicidó a consecuencia del bullying sufrido en su colegio por su orientación sexual, va dirigida a los profesores de los colegios de todo el país con el fin de generar ambientes escolares donde se respeten las identidades de género y orientaciones sexuales no hegemónicas, a través de reflexiones de expertos y de educación desde la teoría; sin ningún tipo de contenido pornográfico, como se ha repetido en las redes sociales.

La importancia del contenido de esta cartilla radica en situaciones que no se deben repetir, como el abuso que sufrió Sergio Urrego en su colegio por parte de docentes y la rectora, quienes están siendo ahora condenados por actos discriminatorios que cobraron la vida de aquel joven de 16 años. De ahí que los docentes necesiten tener herramientas para educar en la igualdad y el respeto.

La unión

Después de la marcha de tinte claramente homofóbico, de las mentiras, las acusaciones y amenazas a la ministra, la intolerancia y la falta de respeto -situación que llena de indignación hasta las lágrimas, al ver una sociedad tan mezquina e irrespetuosa con el otro-, llegó lo bonito, la lucha por los derechos. Y era de esperarse, no podría ser que en un país tan hermoso como Colombia, la maldad hiciera de las suyas por encima de todas las demás personas.

Fue así como se empezaron a recibir mensajes en apoyo a la ministra, a la población LGBTI, de parte de diversas personas, de padres de familia, de hijos, de famosos, de sectores de toda la sociedad colombiana; tanto así que el pasado 17 de agosto se llevó a cabo un plantón en el parque de los Hippies en Bogotá con el nombre “Si al Amor: Paz es Diversidad”, dónde personas de todos los sectores se acercaron para dar su apoyo y mostrar su amor a las personas LGBTI de la ciudad, esta misma acción se realizará en distintas ciudades del país.

En la tarima, donde se mantuvo una antorcha,  Alejandro Michells y Elizabeth Castillo, activistas que luchan día a día por los derechos de las personas de los sectores LGBTI, invitaron a todos los asistentes a encender velas e iniciaron lo que sería un emotivo encuentro por la diversidad.

Fue un momento emotivo por las palabras de Alba Reyes, la mamá de Sergio Urrego, y representantes de jóvenes positivos de Colombia, de padres y madres de personas LGBTI y de otras entidades que trabajan por los derechos humanos. En la actividad se vio la presencia de personalidades de la política nacional que promueven el respeto a los derechos LGBTI como la senadora Clara López acompañada de su esposa, la representante a la Cámara Angélica Lozano, y varias personas reconocidas por su trabajo pro derechos en la ciudad de Bogotá.

Sin duda alguna, fue un momento donde se sintió el amor y el respeto a la diversidad, donde se podía ver presencia de muchas personas que sienten la necesidad de tener un país donde el respeto sea la base de la sociedad y no donde unos pocos generen guerras y promuevan la intolerancia.

Las acciones de paz y respeto a la diversidad despertaron a muchos otros que se dieron cuenta que la diferencia existe, que está presente y que, ahora más que nunca está unida defendiendo los derechos de todas las personas.

Juan Pablo Salazar, líder de las personas con discapacidad, que participó en la manifestación pacífica, citó a Martín Niemoller con el fin de invitar a todas las personas a luchar por el otro, independientemente de quién sea, de su orientación sexual, de su identidad de género, de su raza, de su nacionalidad, con un mensaje de unión y esperanza, mensaje que tanto le hace falta a Colombia hoy.

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”

(Martín Niemoller).

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