Por Marco Loarca.

El estigma y la discriminación se evidencian en el poco acceso a servicios de salud y seguridad.  SOMOS,  a través de su trabajo comunitario de pares para la prevención del VIH e ITS, recogió en el último semestre las necesidades de líderes que desean incidir en el contexto de sus comunidades y sumarse a la estrategia de país en la prevención del VIH, el reconocimiento y respeto de los Derechos Humanos, además de iniciar procesos de fortalecimiento y coordinación en sus localidades.

Jóvenes de zonas rurales se reúnen para hablar sobre prevención.

En la búsqueda de que los líderes LGTBI puedan ser actores claves para impulsar cambios a nivel local, se inició un proyecto piloto enfocado en líderes comunitarios en áreas rurales de los departamentos de: Jutiapa, Alta Verapaz, Quetzaltenango, Escuintla  y Guatemala.

Los resultados obtenidos de este trabajo reflejan que las estrategias de prevención en VIH e ITS deben adaptarse al contexto rural de la localidad, donde convergen la etnicidad, la cultura, las creencias y la religiosidad.

Se espera sistematizar la metodología de pares para el ámbito rural en la prevención del VIH e ITS, el reconocimiento y respeto de los derechos humanos e impulsar la participación activa de los representantes de estas poblaciones en mesas interinstitucionales, así como aportar a estrategias de salud diferenciadas, agendas locales de gobernanza, trabajo comunitario, y acercamiento con instituciones del estado, todo esto tomando en cuenta que Guatemala tiene un reto en la implementación de la nota conceptual  2016 – 2017 financiada por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, en la cual se dio prioridad a las poblaciones de hombres que tienen sexo con otros hombres y a mujeres trans en el contexto rural.

Los líderes que forman parte en este proyecto, cuentan con reconocimiento en la localidad, pues han participado en diferentes actividades de visibilización de la comunidad LGTBI que contribuyen a mejorar el entorno y reducir el estigma y la discriminación por orientación sexual e identidad de género, promoviendo marchas del Orgullo Gay, actividades culturales y algunas actividades religiosas, que obtuvieron el apoyo de la autoridad local y la asistencia de familias enteras a eventos relacionados con la comunidad LGTBI.

Para los próximos meses, se han planificado  actividades de intercambio de experiencias en cada una de sus localidades, orientadas al fortalecimiento de capacidades en derechos humanos, diversidad sexual, salud y prevención y la elaboración de un plan de incidencia local.

SOMOS aporta la experiencia de trabajo en la formación de líderes, que durante cinco años ha realizado con voluntarios, formando células en las localidades que ha intervenido. César Ventura, líder comunitario y coordinador de la Célula de SOMOS en Alta Verapaz, en el norte guatemalteco, menciona: “Es la primera vez que se recibe un fondo para fortalecer este tipo de acciones, ya que durante más de una década las acciones de fortalecimiento, prevención y actividades con las comunidades LGTBI, se han centralizado en las áreas urbanas, dejando con pocas y débiles  acciones  el área rural”.

Reuniones preparatorias para acciones de incidencia.

Según la opinión de Julio Cambranes, coordinador de la Célula de Voluntariado de SOMOS – Xela (en el nor occidente guatemalteco), el equipo de líderes voluntarios de SOMOS  se ha permitido una auto-sustentabilidad sólida gracias al trabajo comunitario y el compromiso de voluntariado. Mediante la ampliación de su trabajo, nuevos líderes se han unido representando las necesidades de sus respectivas localidades que reclaman un cambio de sus realidades de manera participativa y constructiva.

Estas actividades detonaron y evidenciaron el potencial que existe en los departamentos del interior del país de Guatemala; ahora cuentan con colectivos multidisciplinarios, han construido canales que se pueden utilizar para comunicar y establecer alianzas para impulsar una agenda local LGTBI, de esta manera aportar a minimizar las violaciones de los derechos humanos de las personas de la diversidad sexual; se han integrado a mesas interistitucionales para abordar el tema de la violencia hacia dicha comunidad, entre otras acciones relevantes.

En resumen, existen evidencias de que el trabajo con los jóvenes de las zonas rurales puede tener un gran impacto. Sin embargo, en la actualidad, en Guatemala se invierte solo son un dos por ciento (2%) de los fondos del Fondo Mundial al Fortalecimiento de los Sistemas Comunitario, y solo están destinados a dos departamentos, lo cual deja evidentemente desatendido el fortalecimiento y la formación de líderes comunitarios. De seguir así, la participación de las comunidades seguirá siendo anónima y débil.

A pesar de los retos, los líderes comunitarios están realizando esfuerzos significativos para mantener vigente la participación que se ha ganado, sin despreciar el impacto de la deserción del voluntariado por falta de apoyo, no solo financiero sino técnico.

Por todo ello, es necesario que tanto el Fondo Mundial, como la cooperación internacional invierta más en el fomento de la participación ciudadana, fortalecimiento, formación y empoderamiento de los líderes comunitarios del área rural y lograr una representación directa y real en espacios de toma de decisión a nivel nacional.

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