La desprotección de las personas trans se evidenció en Heydi Garcia Huicho, quien la semana pasada fue brutalmente asesinada dentro de su vivienda ubicada en Ate Vitarte, al este de la ciudad de Lima.

La policía encontró un terrorífico cuadro en el lugar del crimen, donde se pudo observar que existió un odio hacia la joven estilista que llegó desde el interior del país para mejorar su condición económica; había formado una empresa dedicada al rubro de la belleza.

El grupo Féminas reúne a mujeres trans de Lima.

Heydi fue torturada antes de morir y las investigaciones preliminares señalan que trató de defenderse. El asesino apenas se llevó su teléfono móvil, por lo que se descarta la posibilidad que fuera un ataque por robo.

La joven no es la única mujer trans en encontrar una muerte horrenda y, lamentablemente, tampoco será la última.

Casos

Entre abril del año pasado y marzo de este año, hubo ocho asesinatos de personas gais y trans femeninas, de acuerdo con el Informe anual 2015/2016 sobre Derechos Humanos de la comunidad TLGBI, elaborado por Promsex y la Red Peruana TLGBI.

Tras la muerte de Heydi, las mujeres trans del Perú, mediante un comunicado, exigieron al Estado Peruano, tipificar este asesinato como feminicidio, por lo que pidieron al poder legislativo aprobar una ley de identidad de género.

Para Leyla Huertas, directora del colectivo Féminas, es importante tener una ley de identidad de género, pues en la actualidad no son reconocidas; es decir, desean que se legitime el nombre que ellas mismas desean tener, lo que llevará al reconocimiento de su ciudadanía.

Huertas considera que una ley de identidad les favorecerá, no sólo en lo que respecta a un nuevo documento de identidad y acceso a terapias médicas y hormonales, sino que daría pie a que aquellos crímenes considerados como asesinatos comunes, sean vistos como feminicidios en casos de mujeres trans.

Leyla Huertas, directora de Féminas, mostró su acuerdo con que los crímenes hacia las mujeres trans se tipifiquen como feminicidios.

“El tema es complejo, pero estamos de acuerdo con la idea de tipificar un crimen de odio para mujeres trans como feminicidios”, dijoe la activista trans.

Sin Ley

El asesinato de Heydi salió en titulares y noticieros del país; pero a fin de cuentas es el Poder Judicial del Perú quién tiene en sus manos la posibilidad de juzgar a su agresor, y lo más probable es que sea visto como un crimen común o “pasional”.

Al no existir ninguna ley que sancione los crímenes de odio, fácilmente el verdugo de Heydi, podría tener una condena que le permita estar libre en unos pocos años. Claro que primero deberá ser atrapado, pues las investigaciones aún no han logrado dar con el agresor.

En cambio, con una ley de crímenes de odio se endurecería la condena, debido al ensañamiento con que se comete el homicidio y lograr penas privativas de la libertad que  no bajan de los 25 años, o la cadena perpetua.

Información y derechos

Aunque la Ley no esté de su lado y, al parecer, la justicia tampoco, muchas mujeres trans se animan a fortalecer grupos de apoyo para informarse y conocer sobre sus derechos.

Féminas es un colectivo que se inició hace un año y trabaja en el empoderamiento de la comunidad trans. “Somos un colectivo que realiza actividades públicas y políticas para encontrar la unidad y la familia. Muchas chicas son expulsadas de sus casas y en este espacio recuperamos el sentido de la familia”, sostiene Leyla, quién tuvo la idea de fundar este grupo.

Alrededor de 30 mujeres trans acuden semanalmente al espacio para capacitarse y exigir se cumplan sus derechos. Ellas también se protegen, no solo de aquellas personas que por odio a su orientación sexual o identidad de género, desean hacerles daño; si no también de un Estado que no las reconoce y no las protege.

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