El Grupo de Trabajo sobre Propiedad Intelectual (GTPI) y la Asociación Brasilera interdisciplinaria de sida (ABIA) realizaron el 26 de setiembre una reunión con actores de distintos niveles de decisión para discutir aspectos técnicos sobre el acceso a antirretrovirales y aspectos de propiedad intelectual en Brasil.

Representantes de las personas con VIH, de la academia y de agrupaciones de médicos participaron en el debate.

Entre los aspectos más importantes que motivaron esta reunión y que fueron resaltados por Richard Parker, director de ABIA, se encuentra la necesidad de buscar salidas y medidas innovadoras a través de la intersectorialidad y la solidaridad entre los distintos actores, la articulación de los intereses diversos orientados a garantizar la salud, la construcción de alternativas de acción y la discusión sobre la base de los derechos humanos.

Brasil se encuentra en  el camino hacia la modernización de sus guías de tratamiento. Entre los cambios más significativos, Adele Benzaken, del Departamento de ITS, sida y hepatitis virales, mencionó durante la reunión que el país tendería a reemplazar los regímenes que incluyen efavirenz y nevirapina, por aquellos que contengan algún inhibidor de integrasa –que según la evidencia médica es de gran eficacia-; manteniendo los medicamentos mencionados anteriormente, como alternativas frente a un fracaso terapéutico o reacciones adversas significativas.

La tendencia a modernizar los tratamientos para VIH enfrentará a los países a las barreras de hace varios años: los precios de los medicamentos, que en la mayoría de los casos están determinados por la protección de derechos de propiedad intelectual.

De parte de los gobiernos, o de las agencias de gobierno responsables de la compra de medicamentos, la negociación de los precios, cuando existe un solo proveedor en el mercado, es un desafío. Generalmente esta situación se presenta cuando hay de por medio una patente. Este fue el centro de la discusión y análisis en el primer día de reunión en Río de Janeiro.

La discusión se centró en los desafíos que enfrentan los países para garantizar el acceso a antirretrovirales.

En estos escenarios, el empoderamiento del Ministerio de Salud y de sus instancias encargadas de la compra y producción de medicamentos es vital. Jorge Costa, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), señaló que un conocimiento de la estructura de costos de la producción farmacéutica le permitiría al Ministerio de Salud negociar con mucha solvencia e incluso optar por la Licencia Obligatoria, una salvaguarda prevista en los Acuerdos sobre los Derechos de Propiedad Intelectual vinculados al Comercio (ADPIC) para resguardar el derecho a la salud.

Tanto a Brasil, como al resto de países de la región y del mundo, que contienen en su legislación el otorgamiento de patentes a productos farmacéuticos, les espera un gran desafío en la modernización de los esquemas de tratamiento antirretrovirales, así como en la universalización del acceso.  La búsqueda de las Licencias Obligatorias para permitir la producción local de versiones genéricas o la adquisición a productores internacionales deberá convertirse en una práctica rutinaria. Al respecto, Mayra Vásquez, Directora Ejecutiva del Colegio Nacional de Químicos Farmacéuticos de Colombia y colaboradora de Ifarma, retomó una de las reflexiones que se presentaron en la reunión respecto de la normalización de las patentes. “Hoy se nos hace normal su uso; entonces, así como se nos hace muy normal el uso de patentes, debería hacérsenos muy normal el uso de salvaguardas”, señaló.

Hasta ahora, el uso de salvaguardas ha sido muy limitado en América Latina. A la fecha, solo Brasil adoptó en una licencia obligatoria para efavirenz y Ecuador para la combinación de lopinavir/ritonavir. La sociedad civil de Colombia, Guatemala y Perú han presionado a sus países para que busquen licencias obligatorias para lopinavir/ritonavir (Kaletra®) en los dos primeros casos y atazanavir (Reyataz®) en el segundo, pero hasta la fecha no fueron adoptadas.

En un contexto de limitados recursos y la búsqueda de la sostenibilidad de la respuesta al VIH y al sida, el otorgamiento de licencias obligatorias deberá convertirse en un trámite expedito para garantizar la salud de las personas. La discusión está instalada en Brasil, pero es aún débil en el resto de la región. Hay tarea por hacer.

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