En México son escasos los programas de salud dirigidos a la población trans. En 2009 la Clínica Condesa abrió las puertas de su programa transgénero y en 2015, con la apertura de una nueva clínica en Iztapalapa, se extendió el programa que es ofertado por instituciones de salud de la ciudad de México. Fuera de esa área, la administración de hormonas y el seguimiento médico a transexuales y transgéneros se deja al sector privado y  a la clandestinidad.

La Clínica Trans provee atención a personas trans.

El Centro de Servicios Ser AC marca ideas novedosas para implementar estrategias desde la sociedad civil que vinculan al sector salud con la tarea de brindar atención integral a personas trans. Centro Ser es una organización civil fundada en 2011 en la ciudad de Tijuana que empezó a implementar este año el programa de la Clínica Trans, el cual ofrece atención médica, estudios de laboratorio y la administración de hormonas a la población transexual y transgénero de esa ciudad.

No ha sido una tarea fácil, las agencias de cooperación que financian programas dirigidos a población LGBTI vinculan la atención de la salud a personas trans con la prevención de VIH, y cuando esta no corresponde a ese ámbito es vista como un procedimiento estético o meramente psicológico que no encaja dentro de sus categorías de financiamiento. Así lo destacó en entrevista para Corresponsales Clave, Kristian Salas, subdirector del Centro Ser.

A pesar de la falta de categorías para el financiamiento de la salud, Salas mencionó que “Sí hay una preocupación epidemiológica de VIH en la población trans” y que la falta de financiamientos se debe, en cierta medida, a que “sabemos muy poco de esa población, como cuál es el porcentaje o las causas por las que desertan de la escuela”, entre otros temas. La Clínica Trans es parte del proyecto Acceso, una iniciativa más grande, financiada por la Fundación Elton John, y que tiene por objeto vincular a personas con VIH a los servicios de salud.

La Clínica Trans de Centro Ser, además del apoyo de la iniciativa privada, trabaja en coordinación con instancias públicas como el Hospital General, que provee los estudios de laboratorio, y de la Universidad de San Diego, que brinda asistencia técnica para la elaboración de guías de atención a población trans y el apoyo administrativo necesario.

Krintian Salas señaló que clínicas como esta requieren recursos que no estén necesariamente vinculados con la prevención de VIH.

La clínica también acerca la atención psicológica a una de las poblaciones más estigmatizadas en el país y en el mundo; “si la persona tiene dudas con su identidad de género, puede tener varias sesiones o si tiene un tema específico, puede seguir un proceso de terapia”, dijo  Kristian Salas al comentar que el programa que implementan necesita de nuevos financiamientos para continuar en el tiempo y que, aunque no se trata de una experiencia nueva en el país, sí es una experiencia novedosa en el contexto de Tijuana.

Entre los resultados a corto plazo se encuentra un mayor acercamiento de hombres trans al Centro Ser y mayor visibilización de esta población. Hasta ahora se atienden alrededor de 22 personas, un 20 por ciento son hombres trans.

Una manera de acercar más población a este servicio es compartir la información con personas transexuales y transgénero que quieran iniciar su tratamiento hormonal y desean tener acompañamiento médico. Una forma de contractar al Centro de Servicios Ser AC es a través de su página de Facebook.

Salas concluyó que cuando una necesidad de salud no está cubierta por los servicios del Estado es justificable que existan organizaciones de la sociedad civil que atiendan esa necesidad; que la oferta de los servicios de esa naturaleza desde las organizaciones civiles siempre será necesaria para alcanzar a más población que por razones de distancia de los servicios públicos o desinterés no acuden a instituciones públicas de salud; sin embargo, cree que deben incluirse este tipo de servicios también en los hospitales públicos, espacios con recursos sostenidos para  personal médico, medicamentos y laboratorios.

Además de lo mencionado por Salas, podemos decir que las agencias de cooperación deben incluir nuevas categorías de financiamiento que permitan alcanzar recursos para necesidades emergentes en la población trans. La alta vulnerabilidad de las personas trans al VIH se debe a la desatención de todo el sistema de salud y educación de lo que significa ser trans. Programas como estos aportan a reducir esa vulnerabilidad.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.