Para los analistas políticos, las últimas dos semanas no han sido de las mejores para el reciente gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, debido a la revelación de audios de su ex consejero Carlos Moreno, quien hacía negocios ilícitos con el Seguro Integral de Salud (SIS) para obtener grandes ganancias.

Aunque muchos hablan del remezón político en el gobierno, que le ha costado varios puntos en las encuestas de aceptación, lo cierto es que esto ha evidenciado lo que años vienen padeciendo millones de usuarios de los servicios de salud: un sistema de salud, no sólo corrupto, sino inhumano y con una mirada mercantilista de este derecho.

Madres reclaman fórmulas lácteas para sus menores hijos.

Quizás las autoridades ahora tienen ante sus ojos la importancia de luchar contra la corrupción en el sector salud, porque siempre los perjudicados habían sido los pacientes y usuarios, quienes viven a diario los estragos del maltrato y la desatención de un derecho que parece un privilegio.

No hay leche para niños expuestos al VIH

Mientras el presidente del Consejo de Ministros Fernando Zavala anunciaba que denunciaría al ex asesor por 7 delitos, en el hospital Cayetano Heredia de Lima, le negaban a Elizabeth la entrega de fórmulas lácteas para su bebé de 3 meses de nacido. Cuando el presidente Kuczynski salía en cadena nacional a dar un mensaje a la nación, Elizabeth juntaba dinero para comprar un tarro de leche y rezaba para que su niño no siga llorando de hambre y pueda hacer hasta lo imposible para evitar la transmisión vertical del VIH.

El hijo de Elizabeth nació a finales de julio y, ante la posibilidad que pudiera resultar VIH positivo, le advirtieron a su mamá no amamantarlo, y que desde el establecimiento de salud se le proveería de fórmula láctea. Sin embargo, solo recibió la leche hasta finales de agosto, luego por falta de presupuesto en el hospital y otros temas burocráticos, no volvió a recibir el alimento para su hijo. La leche le cuesta unos 20 dólares por tarro y le dura hasta 3 días.

Otras 4 mujeres que viven con el VIH en el hospital Daniel Alcides Carrión del Callao también han denunciado que no reciben leche hace varias semanas, pero como se dice que la salud está en crisis, no hay derecho al reclamo.

No hay antirretrovirales

El hospital de la Policía, que ha sido reestructurado y declarado en emergencia en casi todos los gobiernos, tampoco logra mejorar su atención y dispensación de medicamentos antirretrovirales.

Como fue declarado de prioridad, la entidad de compras de medicamentos, SaludPol, frenó la adquisición de varios fármacos, incluidos los antirretrovirales.

Quince personas que necesitan una terapia de rescate, no pueden acceder a los medicamentos desde hace un mes. “Desde el 23 de setiembre no me dan las medicinas y debo tomar los medicamentos todos los días porque ya hice resistencia a varios (medicamentos) y los que tomo, son los de rescate”, dijo preocupado uno de los usuarios, que por motivos de confidencialidad del diagnóstico llamaremos Pedro.

Los medicamentos que actualmente faltan, son de alto costo y se venden sólo en farmacias especializadas, por lo que es difícil de conseguirlos. En la lista de productos farmacológicos que faltan, encontramos: etravirina 100 mg, darunavir 300 mg, ritonavir 100 mg y también tenofovir 300 mg

De acuerdo con información de los usuarios que denunciaron el desabastecimiento en el colectivo de vigilancia de medicamentos Givar, el Fondo de Aseguramiento en Salud – SaludPol- es el responsable del abastecimiento de los medicamentos, pero al parecer no adquirió dichos productos, pese a que ya se conocía la falta de stock.

Los precios de los medicamentos que faltan en el hospital alcanzan los 5 mil soles (US$ 1500) por tratamiento al mes.

EsSalud y las citas que no llegan

En el hospital Edgardo Rebagliati, del sistema de seguridad social (EsSalud), decenas de personas que viven con el VIH interrumpen su tratamiento con antirretrovirales debido a problemas de programación de sus citas médicas.  Las fechas de entregas de los medicamentos no coinciden con el número de medicinas que les otorgan y, en ocasiones, deben dejar de tomar el tratamiento hasta por 15 días, porque siempre hay un vacío entre cita y cita.

Esta situación había sido denunciada el año pasado por el Grupo de Vigilancia de Medicamentos Antirretrovirales (GIVAR), ante lo que el hospital argumentó que enfrentaban una fuerte carga de pacientes. Este mes, Givar interpuso una segunda queja ante la Superintendencia Nacional de Salud y en respuesta, EsSalud, culpabilizó de la situación a los mismos usuarios quienes, según la institución, desertarían de sus citas y ocasionarían una demanda insatisfecha.

El escándalo político que ha llegado hasta el presidente de la República es solo la punta del iceberg de una crisis en el sistema de salud que tiene a millones de personas en constante lucha por su derecho a la salud.

Diversos colectivos se manifestarán la próxima semana frente al Ministerio de Salud para hacer públicas sus denuncias de constantes atropellos a su derecho a la salud.

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