A  pesar que se puede hablar de un movimiento LGBT organizado en la República Dominicana con más de diez años de trabajo, aún no existe un marco jurídico que promueva y proteja los derechos específicos de las personas de la diversidad sexual.

Las situaciones comunes a las comunidades de personas LGBTI, en casi todo el mundo, son la violencia y discriminación debido a su orientación sexual o identidad de género. Esta violencia se manifiesta en la exclusión; en muchos casos, la sola percepción de homosexualidad o identidad sexual distinta al sexo biológico coloca a las personas en situación de riesgo de vulneración de sus derechos. Las vulneraciones no se limitan a burlas, chistes LGBTIfóbicos, sino que llegan a violaciones sexuales, poca o nula oportunidad educativa y laboral, agresiones físicas, torturas, detenciones arbitrarias,  negación del derecho a reunión, a la libre expresión y libre y, por supuesto, el asesinato.

En este contexto, la Fundación Esperanza y Justicia Internacional (FUNCEJI) organizó el seminario Diversidad Sexual y Políticas Públicas, auspiciado por la Embajada de Canadá en la República Dominicana y la Oficina del Coordinador Residente de Las Naciones Unidas en el País, con el objetivo de discutir cuales son las medidas que se consideran necesarias para proteger, promover y garantizar los derechos humanos de las personas LGBTI en República Dominicana en materia de salud, trabajo, seguridad, educación y justicia.

En nombre de la embajada de Canadá, estuvo presente el Embajador de dicho país para la República Dominicana, Steve Coté, quien manifestó que “cuando abrazamos el pluralismo somos más fuertes  y esta fortaleza incluye los derechos humanos de las personas LGBT” y  a la vez exhortó a “apoyar el trabajo de las organizaciones locales y combatir la violencia (…)”. Finalmente resaltó el trabajo de la embajada para combatir la discriminación por orientación sexual.

Los trabajos en grupo permitieron que los y las participantes expusieran sus necesidades.

También estuvo presente Luciana Mermet,  representante delPrograma de las Naciones Unidas para el Desarrollo en la República Dominicana, PNUD, quien destacóque “es importante tener en cuenta queel bienestar de las personas no se mide solo por su capacidad de generar ingreso, sino que se mide en adhesión y acceso a educación,  a oportunidad y  a la inclusión. 

Por su parte, José Alberto Díaz, Presidente de la Fundación Esperanza y Justicia Internacional. INC (FUNCEJI) dijo que “en donde se celebran los derechos humanos, está FUNCEJI; donde se celebra la revolución, esta FUNCEJI”.

Durante el desarrollo del seminario diferentes expertos presentaron una serie de temas que evidenciaron los altos niveles de discriminación a las personas LGBT. Entre las exposiciones se conocieron buenas prácticas de Canadá para el reconocimiento de los derechos humanos de las personas LGBT; la homofobia y su relación con la pobreza y el desarrollo humano; el acceso a servicios de salud y de justicia sin discriminación.

Las discusiones de parte de los participantes giraron en torno a las limitaciones y trabas de que son objetos las personas de la diversidad sexual, destacándose la discriminación que sufren en los servicios de salud,  limitaciones para el acceso a la justicia en donde se evidencia la falta de capacitación a actores del sistema de justicia respecto de cómo abordar y atender a grupos vulnerabilizados.

Los y las participantes manifestaron la necesidad urgente de que desde las organizaciones nacionales, organismos internacionales y sociedad civil en sentido general se trabaje para cambiar este elevado clima de LGBTfobia. También discutieron aspectos vinculados al derecho al trabajo, la situación con la seguridad ciudadana y la necesidad de espacios educativos inclusivos.  En algún momento de la discusión se señaló que con la aprobación de la Ley antidiscriminación y la Ley de identidad de género República Dominicana daría un gran paso hacia la igualdad de derechos.

FUNCEJI está desarrollando estos seminarios como parte de sus objetivos organizacionales, pues son un compromiso para fomentar el diálogo entre la sociedad civil, el Estado y  los organismos internacionales y para que en conjunto se pueda luchar por el reconocimiento y protección de los Derechos Humanos de los grupos vulneralizados,  como es el caso de las personas LGBTI.

Este seminario -y los temas tratados- son de gran importancia para que los niveles de homofobia bajen; sin embargo, preocupa que los tomadores de decisiones y los líderes de opinión solo participen en el acto de apertura, que evidencia una falta de real interés en mejorar la realidad de las personas LGBTI en esta sociedad altamente prejuiciosa.

Urge un el fortalecimiento de la alianzas con organizaciones y otras agendas. El que estos espacios sigan siendo ocupados solo personas LGBTI y aliados más cercanos nos evidencia también que, por un lado, no hay voluntad desde el gobierno o de otras organizaciones para cambiar la realidad que vive la comunidad de la diversidad sexual y por el otro, hace falta desarrollar discursos que puedan vincular las agendas y las necesidades de la población LGBTI con otros temas. Se debe seguir poniendo todos los esfuerzos para ampliar la base comunitaria que luche por los derechos de la diversidad sexual y, a la vez, que los reclamos lleguen a los más altos niveles de la política nacional.

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