El 16 y 17 de noviembre, en la Ciudad de Montreux, Suiza, se realizó la 36to reunión del Fondo Mundial, bajo la nube algo gris del resultado electoral de los Estados Unidos, considerando que es el primer contribuyente financiero. Iniciativas como PEPFAR y un incremento de la contribución al Fondo Mundial sucedieron en un gobierno republicano y se fortalecieron durante la administración Obama. Es temprano saber si la nueva administración, que pronto asumirá la presidencia de los Estados Unidos, será un retraso en el compromiso de este país con la respuesta al sida, la tuberculosis y la malaria en el mundo. En la última reunión de la Junta se aprobó la política de Sostenibilidad, Transición y Co-financiamiento (STC) que, de alguna manera, estructuró el proceso de salida gradual del Fondo Mundial de países menos prioritarios, como los nuestros, este fue un tema central en esta reunión. Luego del “exitoso” reaprovisionamiento de fondos en Canadá, ahora se discutió la asignación de dichos fondos, entre algunas otras decisiones menos significativas. ¿Qué pasará en América Latina?

Cuadro 1: Países que deberán entrar en una etapa de preparación para la transición.

Como hemos informado en artículos anteriores, Latinoamérica, el Caribe, Asia, Europa del Este y el Oriente Medio dejaron de ser regiones prioritarias para la inversión del Fondo, por esa razón y con una cuestionable fórmula de clasificar a los países de renta (per cápita) media y media alta con una baja carga epidémica. Todos, estos son argumentos discutibles. Los intentos por dar ese diálogo comenzaron en 2006, en el primer grupo de trabajo sobre elegibilidad y hoy, diez años más tarde, esta depriorización está ya en marcha. No podemos quejarnos, ya que el Fondo Mundial ha sido el principal donante en nuestra región y en muchos países hemos perdido la oportunidad de hacer una diferencia más significativa en la respuesta, consumidos por las peleas internas, la micro-corrupción y los conflictos de intereses. Ciertamente, hubo moderados resultados, eficacia y eficiencia, una deuda de nuestros gobiernos y la sociedad civil; pero de cualquier forma, esta no ha sido la razón principal del retiro paulatino del Fondo. La razón es meramente política.  En lo próximos años, dependiendo en qué momento se encuentre cada subvención, el Fondo Mundial se irá comprometiendo en sus últimas rondas de financiamiento, es decir que en 3, 6 o 9 años, la mayoría de los programas de lucha contra las tres enfermedades deberán continuar sólo con recursos propios.

Algunos aspectos importantes A continuación mencionamos algunos aspectos claves de la fase de transición del Fondo Mundial de América Latina:

Cuadro 2: Cronograma que deberán seguir los países en esta etapa de transición.

El uso del dinero que queda: Los beneficiarios de los proyectos del Fondo no podrán utilizar lo recursos sobrantes. Todo dinero no invertido y gastado para la fecha del cierre de la subvención en curso no podrá ser usados en forma adicional, para una nueva subvención. Serán entonces deducidos de la siguiente asignación.

Acceso rápido: Aquellos programas que pasarán de un ciclo de financiamiento al próximo, de buen desempeño y que no planeen cambios significativos, no deberán escribir una nueva y completa nota conceptual, sino una versión acotada pero actualizada. El Fondo Mundial informará al MCP si deben o no presentar (1) una continuación de programa, (2) ajustes a medida (que tendrá una revisión parcial del Panel Técnico Revisor – PTR) o (3) una propuesta completa con una revisión completa del PRT. En todos los casos, los países deberán desarrollar claros y concretos planes de Sostenibilidad, Transición y Co-financiamiento (de nuestros gobiernos9.

Elegibilidad: No ha habido cambios en los criterios de elegibilidad, si hay países que macroeconómicamente y epidemiológicamente han pasado a ser menos elegibles. Habrá un mayor énfasis en aquellos países que aún reciban una asignación financiera para que se concentren en intervenciones de alto impacto por ejemplo en las poblaciones clave, como también en la sostenibilidad y transición.

Ventanas de presentaciones: Durante el 2017, habrá 3 ventanas para presentar propuestas para aquellos programas que hayan sido invitados a hacerlo y las fechas límite en el 2017 son 20 de marzo, 23 de mayo y 28 de agosto.

La lista de países: saber qué países siguen  en carrera y cuáles transicionarán ha producido desvelos de muchos colegas regionales. En el cuadro 1, compartimos dicha lista con algunas salvedades: Haití es y será siempre un país elegible y prioritario para las tres enfermedades. Junto con Haití, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua deberán trabajar la cuestión de la sostenibilidad, a la vez que tendrán más tiempo para continuar utilizando los recursos del Fondo para fortalecer sus sistemas nacionales de salud y las respuestas. Cuba y Panamá, en VIH, sólo tendrán una ronda de tres años, centrada en la sostenibilidad y transición. El grupo restante continuará con sus subvenciones y quizás tengan acceso a una nueva ronda de tres años, pero en cualquier caso, deberán ya enfocarse en la sostenibilidad y transición con un asignación de recursos significativamente menor (en un lapso  que es la suma de la actual subvención y la posibilidad de una subvención adicional de 3 años).

Calendario: en el Cuadro 2 incluimos el cronograma de la finalización de todas las subvenciones, algunas de las cuales, próximo a la fecha, tendrán la opción de presentar un programa final centrado en sostenibilidad y transición.

¿Una oportunidad perdida?

América Latina ha sido una de las mejores regiones a la hora de implementar programas del Fondo Mundial, incluyendo algunos proyectos regionales. Nuestro gobiernos, en su mayoría, siguen incrementando su inversión nacional en salud y en VIH, razón por la cuál el inevitable retiro del Fondo no debiera costar vidas ni una perdida en la calidad de los programas. Sin embargo, pensamos que los recursos fluirían por siempre, aún cuando teníamos todas las indicaciones que así no sería. Se perdió un tiempo muy valioso. Los próximos años son clave para apalancar el trabajo y el compromiso en nuestros países ya que luego estaremos solos, a “merced” de nuestros gobiernos, sus compromisos y sus políticas. Los próximos tres a seis años son cruciales para construir una respuesta sostenible y resiliente en los países latinoamericanos. Esto requiere quizás que hagamos las cosas de manera diferente, mejor. Es una gran (y última) oportunidad para nosotros, pero debemos trabajar en forma diferente. Hay síntomas poco auspiciosos. Enfrentamos esta fiebre regional, una nueva pandemia llamada sostenibilidad y transición. Es el “tema (musical) del verano” y estaría generando algún grado de hartazgo por sobreexposición, lo cual es grave, pues en los próximos años los esfuerzos de sostenibilidad es clave para no perder el trabajo logrado, cumplir las metas comprometidas y poner fin a la epidemia. Lo que pasa que no dejamos arrastrar a talleres y reuniones que miden y no tratan el problema de fondo, que es que la respuesta de la sociedad civil no es financieramente sostenible. “Sostenibilidad, transición y Co-financiamiento” se ha transformado en un producto de marketing y ya existe media docena de herramientas para medir la preparación de los programas, la respuesta y de la sociedad civil para transicionar. La causa de esto es que hay algo de dinero para este tema y mucho oportunismo.

Es de obscena obviedad que lo que necesita Paraguay es radicalmente diferente a lo que necesite Ecuador y que las herramientas de medición, no sólo son generales, superficiales e imprecisas, sino que alimentan la ingenua fantasía que estamos haciendo algo, cuando sólo estamos intentando medir, en el mejor caso diagnosticar. Estos días, durante la reunión de la junta, hemos escuchado una clara crítica a algunos socios técnicos, sobre algunas Organizaciones contratistas, y algunas de las plataformas de sociedad civil de la iniciativa especial de Comunidad, Derechos y Género, sobre el pobre desempeño y descoordinado abordaje, en particular en el tema de STC. Despilfarros en costosas reuniones, suculentos contratos de consultorías y talleres repetidos sobre los mismos beneficiarios, las mismas personas, en los mismos países. No es la forma más ra-zonable ni responsable de apoyar el trabajo sobre la Sostenibilidad y la Transición. Mucho menos sostenibles serán aquellas para-iniciativas que intentan posicionarse a espaldas de una diversidad de redes e iniciativas regionales que ya tienen trayectoria y redes tejidas.

La Junta del Fondo seguirá invirtiendo recursos por medio de iniciativas especiales de comunidades, no sin antes someterlas a una profunda evaluación. Pero esta es una responsabilidad compartida, nos debemos una reflexión sobre qué estamos haciendo con los recursos que podríamos usar con mayor responsabilidad. En las próximas semanas y meses, tendremos muchos actores clave de la región que estarán discutiendo y planeando un abordaje proactivo y colaborativo, con un uso más responsable de los recursos limitados y la tan necesaria coordinación. Esperemos que prime la responsabilidad y el sentido común. Dejamos esta última reunión de la Junta de Gobierno con el moderado optimismo que aún hay margen para aprovechar cada minuto y cada centavo y dejar una respuesta fortalecida, multisectorial y eficiente que pueda lograr el eslogan de poner fin al sida. Los recursos están en nuestros países, el tema es ponerlos al servicio de esta causa. Existe un claro compromiso del equipo de America Latina y el Caribe en la Secretaria del Fondo Mundial, como también en la misma delegación de la Junta de Gobierno para apoyar en forma coordinada estos procesos.

Política de STC del Fondo: Política de Sostenibilidad, Transición y Cofinanciamiento del Fondo …

Nota: Publicaremos los cuadros completos en mejor calidad en cuanto estén disponibles.

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