Por Andrea Correa.

El 1 de diciembre, organizaciones civiles marcharon en Bogotá para recordar a sus muertos y exigir al estado que se haga presente en esta problemática  que parece importarles poco. Cientos de personas se enfrentan día a día no solo al diagnóstico positivo, sino también a la falta de medicamentos, la discriminación por parte del personal de las instituciones prestadoras de salud, en especial hacia las mujeres transgénero y personas que habitan en calle.

Con vendas rojas en los ojos, decenas de activistas marcharon en Bogotá.

Las organizaciones allí presentes durante la marcha expresaron su descontento. El representante de la Red Somos señaló que  el Programa de VIH  en Colombia debe fortalecerse mucho más y deben fortalecerse los servicios comunitarios como prestadores de salud comunitaria para aportar a una respuesta más efectiva.

En un comunicado que acompañó las actividades del 1 de diciembre, diversas organizaciones involucradas en la respuesta a la epidemia señalaron que “En Colombia no tenemos una respuesta efectiva del Estado para responder de manera adecuada a la epidemia del VIH y sida. La incapacidad del Ministerio de Salud para desarrollar políticas y programas de prevención y atención efectivos (queda) demostrada en el aumento de la prevalencia en grupos clave, el aumento de nuevos casos en mujeres y las barreras de acceso a la atención de las personas que viven con el virus”. El comunicado también hace mención a la ausencia de estrategias de promoción de la prueba de diagnóstico, lo que hace de la de posibilidad de acceso universal, una promesa inalcanzable.

La Red comunitaria trans también manifestó su reclamo frente a la desidia del Estado frente a la salud de su comunidad: “no tenemos derecho a nada por ser diversas y esto molesta al estado. (…) ni son hombres ni son mujeres”, señaló una activista mientras recordaba a todos los presentes que durante el año 2015, murieron 76 mujeres trans por falta de tratamiento antirretroviral y, número que crecerá en el 2016 según las organizaciones de sociedad civil.

Melissa Muriel, de Coomeva, empresa prestadora de salud, también presente en las actividades del Día Mundial, aseguró que lo ideal para tratar el virus es descubrirlo a tiempo e instó a las personas a que se realicen la prueba con regularidad, y en el caso de las personas que viven en algún contexto de vulnerabilidad, recomendó que se realicen la prueba cada tres meses.

Las personas que participaron de las actividades marcharon con una venda roja en los ojos que hacía alusión al desinterés de las poblaciones que no forman parte de los grupos más afectados por la epidemia y que suelen desentenderse de la respuesta al sida.

La marcha también generó expectativas entre muchas personas que  aún sienten temor ante la infección, principalmente porque desconocen las vías de transmisión y el tratamiento y cuidado que deben recibir si tienen un diagnóstico positivo.

El problema de las barreras para el acceso a diagnóstico y medicamentos antirretrovirales no se resuelve con un Día Mundial. Las empresas prestadoras de salud (EPS) y el Ministerio de salud pública deben tener en cuenta que la epidemia continúa creciendo y que la falta de medicamentos antirretrovirales impide contenerla.

Las organizaciones de sociedad civil salieron a marchar en el Día Mundial, pero el accionar tendrá que ser sostenido en cuanto a la presión que deberán ejercer para garantizar que el Estado cumpla con sus compromisos de garantizar la salud y los derechos de todas las poblaciones afectadas.

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