Los casos de usuarios  de drogas  que viven con VIH deben ser atendidos desde un abordaje multidisciplinario que integre la atención por la infección, las referencias a los servicios para reducción de daños, la rehabilitación y los servicios psicológicos  y psiquiátricos que requiere el uso de sustancias psicoactivas.

En el país  funcionan varios centros de acogida a usuarios de drogas, estos realizan sus actividades con limitaciones económicas significativas ya que no cuentan, en su mayoría, con subvenciones del Estado. Por esta misma razón no es extraño encontrarnos en las calles con grupos de personas que ofrecen algún tipo de mercancía para sustentar necesidades básicas del centro al que pertenecen.

El último estudio que recoge la prevalencia de VIH en usuarios de drogas en República Dominicana es de 2012 y arroja una tasa de 4.8% en Santo Domingo, seguido por Santiago y Barahona con un 3.3%. El mismo estudio señala que los usuarios de drogas presentan prevalencias de sífilis mayores al 5 por ciento en todas las provincias de la encuesta. En cuanto a hepatitis B, se encontró una prevalencia en Santo Domingo de 3.1%, reportándose valores menores al 2 por ciento en La Altagracia, Barahona, Puerto Plata y Santiago; en esta última ciudad se halló que el 3,4% de usuarios tienen hepatitis C.

Corresponsales Clave tuvo la oportunidad de conversar con Nilo Mercedes, director nacional de El Mesón de Dios y con muchos años de trabajo con personas usuarias de drogas. El Mesón de Dios es una institución religiosa que se dedica al alcance y tratamiento de personas afectadas por el uso de drogas, así como a educación e investigación sobre el tema en República Dominicana.

Entre las actividades que realiza, el Mesón de Dios entrega kits para reducción de daños.

Mercedes nos abrió las puertas de uno de los centros de acogida y contó ampliamente sobre las brechas que persisten en la atención a usuarios de drogas y sus fuertes vínculos con el VIH. A entender de Mercedes, el Estado dominicano no garantiza la atención que necesitan los usuarios de drogas, ya que solo cinco, de más de treinta centros que existen en el país, reciben subvención del estado, su institución  no figura entre ellas, y mucho menos cuentan con el personal de salud que les provea servicios a la medida de sus necesidades. Desde el Ministerio de Salud Pública no tienen permiso para utilizar medicamentos que ayuden a los usuarios de  heroína a disminuir la ansiedad por lo que se ven obligados a tratarlos como pacientes psiquiátricos con ansiolíticos para tales fines. Mercedes cuenta que desde hace meses esperan que se inicie un proyecto piloto que les permita introducir las drogas legales de sustitución al país, pero este se ha visto retrasado por asuntos políticos del país auspiciador del proyecto.

En el contexto del uso de drogas, los usuarios con VIH representan un gran desafío porque no existen centros que brinden la atención diferenciada que requieren para ser adherentes al tratamiento antirretroviral (ARV), considerando que el uso de sustancias reduce el cumplimiento de las tomas de los ARV y disminuye la percepción de riesgo, lo cual los ubica en mayor vulnerabilidad frente a otras infecciones, co-infecciones o el desarrollo de enfermedades oportunistas debido al deterioro del sistema inmune que deviene del uso de drogas.

En el Mesón de Dios no cuentan con personal suficiente para acompañar a sus usuarios a las citas de control o a retirar los medicamentos antirretrovirales, “a veces no regresan”, lamentó Mercedes.

La organización ha desarrollado proyectos auspiciados por CONAVIHSIDA y el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, que buscan apoyar y acompañar a los usuarios de drogas con VIH para mejorar su condición de vida y a reducir daños; semanalmente hacen intervenciones comunitarias donde entregan kits de auto cuidados con el objetivo de reducir el riesgo de infección por VIH, hepatitis y otras infecciones. Sin embargo, el alcance de los proyectos no es suficiente para brindar soporte a todos. Al momento del cierre de esta nota estaban a la espera de que nuevamente existan fondos para continuar con esta iniciativa.

Como experto en el tema de drogas, Nilo Mercedes también impulsa la revisión de la Ley 50-88 sobre drogas por considerarla obsoleta en sus sanciones y violatoria de los derechos humanos de los consumidores en su artículo número 5 sobre posesión para consumo personal. “Nuestras cárceles están llenas de consumidores más que de traficantes”, dijo.

Mercedes aprovechó la entrevista para llamar la atención de sus colegas dominicanos para incidir por un verdadero cambio en la forma en que se mira y es tratado el tema de las drogas  en República Dominicana, de manera que las personas usuarias de drogas sean atendidas en el pleno respeto de sus derechos.

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