Entre los casos más visibles en los últimos meses se puede mencionar la muerte de Luis Aldo García; la agresión a Daniel Steven, del departamento de Jutiapa; Criss una mujer Trans de Milpas Altas. Todos estos casos han causado repudio, incertidumbre y desaliento en la población debido al débil abordaje que se le ha dado desde las mismas organizaciones de sociedad civil, hasta las instancias del Estado, como el Ministerio Público y la Defensoría de la Diversidad Sexual.

La Defensoría de la Diversidad Sexual en Guatemala, creada el 13 de abril de 2014, es resultado de las diferentes acciones de incidencia de las poblaciones LGBTI y tiene por objeto velar por los derechos de las personas LGBTI, promover la igualdad de oportunidades, la inclusión, la participación, la no discriminación y el respeto de este sector de la población.  Desde las organizaciones de sociedad civil se expresa un cierto descontento con el rol que juega la Defensoría.

Gabriela Tuch, defensora de la Diversidad Sexual.

Corresponsales Clave conversó con la Defensora de la diversidad sexual, Gabriela Tuch, y con Marco Polo Yancor, líder comunitario y defensor de los derechos humanos de la población gay  de Guatemala, para conocer sus puntos de vista sobre el rol que juega y debe jugar la Defensoría.

Según su portal, la Defensoría de la Diversidad Sexual, entre otras funciones, debe “Asesorar y hacer seguimientos (de violación de derechos humanos) a todos los casos referidos a Procuración o que por indicaciones del Señor Procurador se señalen y procurar resultados de incidencia legislativa y en las políticas de atención a las comunidades de diversidad sexual y de género”.

Antes de asumir como Defensora, Gabriela Tuch  trabajaba en asuntos de violencia sexual y trata de personas; en el marco de esta experiencia tuvo contacto con algunas personas de la diversidad sexual, y luego de trabajar en el observatorio de derechos humanos, VIH y PEMAR, donde se acercó aún más a las comunidades LGBTI, postuló a su puesto actual.

Al momento de su nombramiento, Tuch recibió el apoyo de algunas organizaciones de la diversidad; sin embargo, la articulación no se ha consolidado “debido a que no todas las organizaciones tienen el interés de trabajar y gestionar con el Estado”, menciona la defensora.

Los retos que identifica la defensora radican en que las personas que conocen de la existencia de esta defensoría tienen una idea errónea de la misma; si bien es cierto su mandato es velar porque se respeten los derechos todas las personas LGBTI, tiene limitantes estructurales y un mandato específico. “Las personas piensan que la Defensora es quien defenderá los casos como abogada, tampoco puede acompañar audiencias de casos, en el momento que se han hecho acompañamientos deben de ser muy bien justificados y bajo circunstancias especiales”, explica Tuch.

Marco Polo Yancor, líder comunitario de las poblaciones de hombres gais.

El mandato fundamental de accionar de la procuraduría es hacer la fiscalización pública, la Defensoría remite de oficio todos los casos al Ministerio Público, luego fiscaliza el proceso de los mismos y busca reducir los casos de impunidad, a modo que no se queden engavetados; también asesora a las dependencias que están a cargo de los casos.  La defensoría da acompañamiento, asesora y promociona los servicios existentes tanto en organizaciones de sociedad civil que cuentan con servicios de acompañamiento legal, como en la estructura estatal.

Marco Polo Yancor, líder comunitario de las poblaciones de hombres gais, en nombre de un fuerte sector de esta comunidad ha reaccionado en varias ocasiones con relación a la efectividad de esta instancia y tiene una mirada crítica de su rol. Según Polo, la Defensoría en primera instancia debe ser dirigida por una persona par, una persona lesbiana, gay, bisexual o persona trans, ya que no es lo mismo conocer en vida propia lo que es discriminación, exclusión y todo el abanico de problemas que enfrenta la comunidad LGBTI. “Durante el tiempo que ha existido la Procuraduría, solo se han dedicado a hacer monitoreo y fiscalización, acciones que ya las hace las organizaciones de sociedad civil y que tienen mejores resultados que la defensoría”, comentó el activista.

Tuch reconoce que necesita del acompañamiento de las poblaciones LGBTI para darle un norte más claro a las acciones de la Defensoría. “Hay que fortalecer el sistema de comunicación e interlocución, para aumentar la confianza de la institución, hay que fortalecer a las auxiliaturas de los departamentos ya que no cuentan con las capacidades sobre el tema LGBTI”, dijo la funcionaria.

Parece que esta debilidad de las auxiliaturas es percibida por la comunidad LGBTI, que critica la ausencia de pronunciamientos de la Defensoría frente a casos tan graves como los crímenes y agresiones por odio.

La crítica también alcanza al rol de la Defensoría como gestora de políticas. “Es vergonzoso que después de tres años de iniciado el proceso de la oportunidad de la política pública LGBTI, no exista un borrador aceptado y revisado por el Estado, ella (la defensora) acciona únicamente con un discurso repetitivo y que no presenta una postura de exigencia de las necesidades de darle seguimiento real a los procesos que se tienen en las comunidades”, señala Yancor, y añade:  “Las comunidades ya estamos cansadas que nos sienten en una mesa para conversar  de los problemas que día a día vivimos como comunidad y que siempre se conversan, siempre se quedan en el aire o en sus informes y no se llega a acciones concretas (…), la comunidad ya sabe que es lo que quiere, lo que se necesita  son esas plataformas para introducirnos a los diferentes poderes del estado, esas plataformas las va a generar una Defensoría de la diversidad sexual que accione y esté en constante acercamiento con las poblaciones y sus distintos referentes a nivel nacional.”

No cabe duda que las organizaciones LGBTI tienen grandes retos que afrontar en el día a día en Guatemala, se ha avanzado en la conformación de plataformas que deben ser fortalecidas para ser efectivas y den respuesta de altura ante sus demandas.

La Defensoría de la Diversidad Sexual ha dado algunos pasos para acercarse a las comunidades y es también responsabilidad de la sociedad civil organizada articular con las instancias del Estado pertinentes para lograr resultados contundentes.

Estamos del mismo lado. Juntos somos más fuertes.

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