Corresponsales Clave: ¿Cuál es la situación real en la Dirección sobre la falta de medicamentos?
Carlos Zala: Se estima que el Ministerio de Salud es responsable de la medicación para un número aproximado de 70.000 personas que viven con VIH. El presupuesto para medicación antirretroviral es de los más altos de la región y con compras de medicación de última generación, comparables con aquellas disponibles en América del Norte y Europa. Las compras de medicación son mayormente centralizadas y la logística de adquisición y entrega a todas las provincias, a todos los municipios, a cada hospital del país sigue siendo compleja y con un sistema informático que debe actualizarse para su mejor funcionamiento.

Carlos Zala, nuevo director de la Dirección de sida y ETS

En verdad la medicación no se “stockea” porque la demanda es continua y se va reponiendo a los efectores en la medida que se utiliza. La logística de adquisición y entrega es un mecanismo de relojería que debemos perfeccionar para evitar atrasos puntuales en alguna entrega. Desafortunadamente, algunos retrasos esperables en ese sistema se confunden con “faltantes”.

CC: Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped se preguntaba en un editorial  sobre el 1° de diciembre: “¿Qué pasaría si el 90% de las personas que viven con VIH conocieran su diagnóstico? ¿Si el 90% de ellas estuviera en tratamiento? ¿Si el 90% de ellas alcanzara niveles indetectables de virus en la sangre? La respuesta es tan contundente que abruma: para el 2030 la epidemia estaría controlada”. En ese contexto ¿cómo encarará la profundización de este tema? ¿Se llevarán adelante otro tipo de campañas masivas, nuevas estrategias? ¿Se piensa en nuevas alianzas en políticas mundiales?
C. Z.: El 90-90-90 es una estrategia global en la lucha contra el sida propuesta por ONUSIDA y la OMS, a la cual adhirió la Dirección de sida y ETS desde hace algunos años. Afortunadamente contamos con la cooperación de esos organismos como consultores en el tema y también con el aporte intelectual de nuestro colega argentino, el Dr. Julio Montaner, quien es nada menos que el mentor de la estrategia 90-90-90 a partir de sus trabajos que demostraron el efecto del tratamiento como prevención en Canadá y otras partes del mundo. Alcanzar estas metas exige, entre otras cosas, la modernización de un sistema informático para disponer de los resultados del impacto de los tratamientos en la comunidad. En este momento se encuentra en desarrollo la implementación del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina con el que exploraremos la posibilidad de obtener esos datos con los cuales no contamos al día de la fecha.

En cuanto a las campañas masivas, si se refiere a los medios como la TV, la franja etaria de mayor riesgo de infección en la Argentina son los chicos y chicas de 15 a 25 años. Creo que ellos no miran mucho la televisión. Las campañas son importantes pero quizás también llegó el momento de ser un poco más creativos a la hora de informar a la población que se encuentra en mayor riesgo.

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NUM3R05 QU3 H4BL4N, una campaña de Fundación Huésped para promover el testeo.

La Fundación Huésped y referentes locales de todo el país lanzaron NUM3R05 QU3 H4BL4N – ES TU TURNO DE FRENAR EL VIH, una campaña de testeo masivo por el Día Mundial del Sida que informó con contundencia una realidad que debe ser manejada conscientemente por toda la sociedad ya que en nuestro país 18 personas por día son diagnosticadas con VIH, 4 personas mueren diariamente a causa del sida, y uno de cada 362 conciudadanos vivimos con el virus.
La acción fue acompañada por la Dirección y participaron las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe y Santa Cruz. Aunque casi 70.000 personas recibimos tratamiento antiretroviral bajo el control de los Programas Nacionales y Provinciales de Sida, 30 de cada 100 personas no saben que viven con VIH. La cifra que nos ocupa es de más de 120.000 personas.

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CC: ¿En qué nivel de políticas públicas estamos para lograr estos deseos de acabar con la epidemia? ¿Cómo avanzamos hacia una generación libre de sida?
C. Z.: Los procesos que se iniciaron para controlar el VIH/sida atraviesan otras áreas de la salud pública. El compromiso de otras áreas como los programas de salud materno – infantil, salud reproductiva, tuberculosis, acción social y derechos humanos es importante para hacer sinergias hacia un resultado común.
La generación libre de sida llegará cuando dispongamos de una vacuna como ocurrió con la polio y el sarampión. Mientras tanto hay que optimizar y utilizar lo mejor que se pueda las herramientas que tenemos, que no son pocas. Lograr que todas las madres con VIH puedan dar a luz un niño sin VIH debería ser un buen comienzo de una generación libre de sida.

CC: ¿Cuáles fueron las primeras medidas que tuvo que implementar como Director de la Dirección Nacional de Sida? ¿Tuvo que rever alguna de la anterior gestión?
C. Z.: Una de las primeras medidas fue iniciar un plan de trabajo para reducir la transmisión vertical del VIH que en los últimos años llegó al 5%. Esta es una proporción de infecciones en recién nacidos demasiado alta para un país como Argentina con acceso gratuito al testeo y tratamiento. La meta enunciada por la Dirección será alcanzar al menos el 2% que sugiere la Organización Mundial de la Salud y felizmente la erradicación de estas infecciones, como ha ocurrido en otras áreas del mundo con tratamiento universal.

La transmisión vertical se ubica en 5% en Argentina, el objetivo es llegar a 2%, según Zala.

No menos importante, también decidimos trabajar sobre la sífilis congénita que muestra un aumento sostenido desde el 2007, según se presentó recientemente en el Boletín Epidemiológico de la Dirección.

CC: ¿Por qué si es tan posible el control de la epidemia no se toma en serio esa posibilidad? ¿Conoce las denuncias de algunas redes de personas viviendo con VIH? Si es así ¿qué podríamos responderles y al público en general sobre estas denuncias?
C. Z.: No estoy al tanto de denuncias por incumplimiento de la Ley Nacional de sida que prevé la adquisición de medicación para todos los ciudadanos con VIH. Sé que hay quejas por algunas Obras Sociales y prepagas que demoran la entrega de medicación. También conozco desde hace años los reclamos de algunas ONG a la Dirección de sida, y está bueno que lo hagan porque se convierten en un brazo auditor desde la comunidad para permitirnos detectar problemas y resolverlos. Lo que puedo responderles y pedirles es que sigan ayudando y que dialoguen para encontrar soluciones en cada provincia, en cada jurisdicción, en cada municipio donde asientan sus organizaciones.

CC: ¿Cómo piensa -si es que debería ser así- que pueden involucrarse mejor las definiciones políticas en materia presupuestaria?
C. Z.: No sé si le entiendo la pregunta. El presupuesto nacional y lógicamente el de salud se ha votado en el Congreso. Entiendo que cada sector político tiene su visión sobre lo que es mejor para la salud de la población y sobre esos temas se debate y se legisla.

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El VIH es un tema que debería ser número uno en las agendas y las acciones del colectivo LGTBI, pero no es así. Queda a discrecionalidad de la presión que hagan las redes de personas, las organizaciones y el activismo de respuesta al VIH. Parecería ser un tema que nos compete sólo a una parte del colectivo y de la sociedad.
Pero los datos son claros: casi 40 millones de personas vivimos con VIH en el mundo. Estas  agendas deben ser exigidas y requerirán coordinación con el Estado, los diferentes estados provinciales y municipales y la sociedad civil con amplia representación y voz de las personas con VIH para juntos derribar el estigma y la discriminación que aún recorre al VIH de cabo a rabo.

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CC: Usted es un médico ¿qué nos diría a las personas con VIH de cara al 2017 en cuanto a nuestro bienestar en la salud?
C. Z.: Como médico asistencial les digo a mis pacientes que tenemos que hacer una alianza para obtener la mayor eficacia de los tratamientos y prevenirnos de los daños colaterales que el tratamiento y otras condiciones asociadas al VIH pueden tener. También les digo que cuando se alcanza una carga viral no detectable en la sangre, las personas virtualmente dejan de transmitir el virus por relaciones sexuales. Esto es muy bueno para la salud de los pacientes, para su vida social y para que las mujeres con VIH no se priven de la felicidad de ser mamas, de niños y niñas que no necesitarán tratamiento. Es inevitable que los tratamientos mejoren en los próximos años con menos tomas, menos efectos adversos y más eficacia.

El 2017 debería mover la aguja en la dirección de menos diagnósticos tardíos, menos personas internadas por condiciones médicas asociadas a la inmunodeficiencia y menos niños y niñas con VIH.

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Según datos del Banco Mundial Argentina evitó casi 5.000 muertes y ahorró 800 millones de dólares a partir de sus políticas de acceso a diagnóstico y tratamiento, posicionándose como un país líder a nivel mundial. Estos datos recogidos entre 2003 y 2013 abren una grandísima interrogante sobre cómo el cambio de gobierno, los cambios en la Dirección Nacional de Sida, con la renuncia del doctor Carlos Falistocco (gran gestor junto a las organizaciones de la sociedad civil), y la gestión del nuevo director, Carlos Zala, impactará en la necesidad de sostener el programa de acceso a la terapia antirretroviral y la promoción del test de VIH, y a fortalecer el objetivo de alcanzar las metas de ONUSIDA, porque en la Argentina (aun siendo país líder en el tema) el número de nuevos casos anuales es de casi 6000, y las muertes están cerca de 1500. Las causas busquémoslas en el acceso tardío al diagnóstico y la desinformación, negaciones todas provenientes del estigma y la discriminación que aún reinan cuando hablamos de sida y VIH.

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CC: ¿Cuál piensa será su mayor desafío y cuál será el espacio donde se mueva a sus anchas?
C. Z.: El mayor desafío será que los pacientes se sientan acompañados por la gestión y que la comunidad en general comparta el esfuerzo de controlar la epidemia. Mi espacio más fluido está con mis colegas y los pacientes. Hemos trabajado 25 años en hospitales públicos: Muñiz, Fernández, San Isidro, etc., también trabajamos en la Facultad de Medicina, la Fundación Huésped, la SADI, ahí están todos ellos en quienes confiamos.

CC: ¿Qué espera de su equipo y del Ministerio?
C. Z.: Somos parte del Ministerio. Esperamos escuchar, proponer y alcanzar junto con la comunidad algunas metas que mejoren la calidad de vida de la gente.

CC: ¿Qué espera de la sociedad civil y los profesionales médicos?
C. Z.: Espero que encontremos intereses en común detrás de un mismo objetivo.

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Existe la necesidad inquebrantable de la sociedad civil de exigir al Estado la ampliación de la oferta y comodidad para realizar test de VIH en todo el país: horarios extendidos, confidencialidad, personal idóneo, presupuestos, y campañas de difusión constante. Debemos sostener lo conseguido y profundizarlo.
Hacerse el test de VIH debe entenderse como se entiende una campaña antigripal o sobre el cáncer de mama, instaladas en el inconsciente colectivo desde hace años. Saber la serología del VIH (sea la que sea) es un derecho humano.

En este sentido la Legislatura de Buenos Aires aprobó por unanimidad un proyecto de Ley del diputado Maximiliano Ferraro para impulsar (a través del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires) campañas masivas de testeo voluntario de VIH para acompañar el objetivo de llegar a las metas 90-90-90; una ley necesaria que tendrá que reglamentar la garantía de las consejerías pre y post testeo como parte fundamental para controlar la epidemia, que  también pasa por ampliar la oferta y comodidad para realizarse el test.

En momentos donde las palabras altisonantes olvidan que hay un núcleo gigantesco de personas invisibilizadas sin acceso al conocimiento de sus derechos y, por ende, al tratamiento que puede garantizarles una vida plena, habrá que estar bien alertas para descubrir esos espacios donde se puede ayudar en el miedo, las dudas o las preguntas de esas personas.

Volvamos a escuchar a quienes no tienen voz.

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