La primera semana de diciembre la Sociedad Internacional de Sida (IAS) organizó una serie de reuniones de advocacy lideradas por ocho jóvenes en el marco de sus programas AIDS 2016 Youth Ambassadors y Youth Champions. Las reuniones fueron con El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria (FM), ONUSIDA y la misma IAS.

En esta nota compartiremos la experiencia con el FM.

Jóvenes participaron de taller en el Fondo Mundial.

Arnold (Kenia), Prosper (Sudáfrica), Lynda (Malawi), Nevala (Tanzania), Shanine, Joylene y Shaun (Zimbabue) y yo (Paraguay) fuimos al Fondo mundial dos veces; la primera para un taller de introducción y la segunda, para una breve reunión con su director ejecutivo, Mark Dybul.

Luego del taller con el equipo de trabajo del Programa de Asistencia Técnica de Comunidad, Derechos y Género, el grupo de jóvenes se reunió con Marijke Winjroks, presidenta del staff del FM, a quien presentamos un breve análisis sobre la participación de jóvenes en los procesos del Fondo, nuestras percepciones sobre el futuro del mismo y la necesidad de inclusión significativa de jóvenes (especialmente de poblaciones clave) en sus procesos y las respuestas al VIH.

Difícil olvidar la respuesta de Winjroks frente a nuestras exigencias: “Yo creo en el eslogan de Nike: ‘‘Just Do It’’ (Sólo Hazlo, en español), y creo en los jóvenes también. Todas las revoluciones han comenzado con jóvenes, yo creo en eso; entonces vayan y solo háganlo.”

Para mí, que soy integrante del Mecanismo de Coordinación País Paraguay (MCP Paraguay) y conozco al Fondo, mucho más al detalle que lo que nos dijeron en el taller, y que estaba a punto de pensar que el primer día había sido poco productivo, esta respuesta fue muy valiosa.

Me quedé pensando por un buen tiempo en esa respuesta, me llamó la atención que haya mencionado la palabra revolución refiriéndose a la fuerza juvenil como motor de cambios posibles y necesarios. Y ciertamente, tenemos la responsabilidad de mover la respuesta al sida hacia delante y hacer la revolución.

Los jóvenes con Mark Dybul

Durante la mañana del miércoles 07, nos reunimos con Mark Dybul, el Director ejecutivo del Fondo Mundial.

Como parte de las actividades, los y las jóvenes se reunieron con el Director Ejecutivo del Fondo Mundial.

La discusión se centró en cuanto a la participación juvenil en los espacios de toma de decisión del Fondo, en específico la Junta y también preguntas sobre financiación.

Yo me centré en la realidad de mi país y expuse que para el año siguiente (2017 – 2018), bajo el proyecto actual de VIH en Paraguay, las organizaciones de la sociedad civil sólo disponemos de un 30% del presupuesto para nuestras operaciones, lo que significa que las organizaciones de la sociedad civil perderán capacidades claves de gestión, administración, monitoreo y evaluación, lo cual dificultará la implementación de las actividades del proyecto.

A la pregunta de: ¿cómo el Fondo podría ayudar a que está situación mejore? Dybul señaló que dichas decisiones ya fueron tomadas por la Junta, que uno de los principales problemas para la respuesta en Paraguay es que el Estado no aporta la contrapartida necesaria y que somos nosotros (quienes participamos de la reunión y los actores de la respuesta nacional) quienes debemos asegurar el dinero doméstico necesario para la sostenibilidad de nuestra respuesta como país.

La misma respuesta dada a los compañeros de la región africana. De hecho, era la única respuesta posible. Me sentí de nuevo como el adolescente que el fin de semana, a sabiendas de que no va a conseguir permiso para salir de la casa, se reúne brevemente con sus padres para pedir algo que ya sabe que no conseguirá.

Y, ¿cómo hacemos la revolución en VIH?

Hablar de revolución no me parece radical cuando nos referimos a que, por ejemplo, el derecho a la salud y los derechos humanos sean una realidad.

Existe (tanta) radicalidad normalizada en el avance fundamentalista religioso y las políticas económicas neoliberales en nuestros países que, el simple hecho de pensar siquiera en el estado de bienestar, es descalificado, también radicalmente.

Pensemos juntos cómo responder a esta pregunta.

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