Por iniciativa de la Red Venezolana de Personas Positivas y con el respaldo de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil local, se envió el 6 de junio de 2016, una carta con un pedido de ayuda del Fondo Mundial para el país.  El 19 de enero de 2017, el Director Ejecutivo del Fondo, Mark Dybul, y el Presidente de la Junta, Norbert Hauser, enviaron una respuesta negativa. Ambas cartas fueron compartidas en redes sociales por los colegas de Venezuela, así como en los e-groups.

Es difícil de digerir que en un contexto de una crisis humanitaria, los responsables de liderar el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria hayan necesitado  140 días (algo más de 7 meses) para enviar una respuesta técnica, parafraseando las políticas de la institución y la labor de otras organizaciones como la OPS. Llama también la atención que ni el pedido de ayuda ni la respuesta fueron consultados (hasta donde sabemos) con la Junta Directiva, habida cuenta que hay una delegación regional de América Latina y el Caribe (LAC) y tres delegaciones de sociedad civil.

Los firmantes se disculpan por las demoras (inadmisibles) de responder a la carta y justifican esto en el hecho que han estado analizando el caso. La realidad es que hubo discusiones con algunas personas de la Junta y de la Secretaría por iniciativa de un par de delegaciones. Pero ninguna consideración específica y clara fue presentada ni en los comités ni en el plenario de la Junta.

Una falta de compromiso con la realidad

La carta cita que el impedimento para ayudar a Venezuela es el marco y las políticas del Fondo Mundial  sobre la elegibilidad, que como ya sabemos están basadas en la renta per-cápita y la carga de la epidemia; y que responder o colaborar para subsanar la crisis de la respuesta en VIH/sida de Venezuela pondría en entredicho las políticas de muchos de los donantes.

Venezuela está desabastecido de al menos 150 medicamentos esenciales.

Es una broma de muy mal gusto que, tanto el Fondo Mundial como el Banco Mundial, consideren que Venezuela es un país de renta media alta y con perfil de extracción petrolera, cuando es de público conocimiento que atraviesa una profunda crisis económica, sanitaria y alimentaria.

Por supuesto que las cosas se complican mientras el gobierno venezolano aún habiendo declarado la emergencia económica por dos años, no declara la situación de emergencia sanitaria nacional y busca ayuda humanitaria, cosa que es poco probable que suceda en el corto y mediano plazo. Pero también es cierto que, en el pasado el Fondo Mundial financió generosa y excepcionalmente a ONG en Rusia, un país -a todas luces- mucho más rico que Venezuela y que al momento que se tomara dicha decisión gozaba de una situación económica muy próspera. La razón de la Regla de ONG en Rusia fue el reconocimiento de la violación de los DD.HH, algo no muy diferente de lo sucede hoy en éste otro país.

Hay políticas en el Fondo Mundial y han habido excepciones, pues la misión del Fondo Mundial y su nueva estrategia es la de salvar vidas.

El pedido de ayuda

Como hemos reflejado en otros artículos de Corresponsales Clave, Venezuela atraviesa una profunda y aguda crisis sanitaria; los hospitales se encuentran vacíos de personal, equipamiento e insumos y en el país faltan 150 medicamentos esenciales. Comparativamente con otras enfermedades, el gobierno y la OPS han tomado algunos pasos tendientes a asegurar la existencia de los antirretrovirales, pero existen graves problemas de infraestructura y suministros. Un número significativo de PVVS han abandonado sus tratamiento pero lógicamente no hay forma de estimar el número exacto.

La carta de la Sociedad civil dice, entre otras cosas, lo siguiente:

- La moneda local, el bolívar, se ha depreciado 900% en tres años; mientras que la inflación ha alcanzado un 700%.
- Las oficinas de gobierno atienden al público dos veces a la semana por falta de suministro eléctrico.
- Faltan alimentos esenciales y para obtener lo que hay, la gente realiza a diario filas que pueden llevar horas.
- Los servicios para la atención de la tuberculosis son prácticamente inexistentes y no cuentan con los insumos para una simple placa de rayos x.
- Muchos medicamentos tiene stock cero y esto es un fenómeno que ya lleva meses.
- Los quirófanos no se encuentran en condiciones estériles de seguir operando.
- Han habido graves faltantes de antirretrovirales.

Protestas en Venezuela. (Foto: El Nuevo Herald).

Este fue el estado de la situación en junio del año pasado, y como sabemos las cosas  han empeorado.  Los autores de la carta reconocen que también es una situación fuertemente politizada, pero que los venezolanos, incluyendo todos los que firman, se sienten abandonados por el resto del mundo.  La sociedad civil viene pidiendo ayuda humanitaria urgentemente, la que ha sido sistemáticamente bloqueada por el gobierno local. Sin embargo, como hemos dicho antes, en otros casos, esto no fue impedimento para que el Fondo Mundial encontrara soluciones creativas y excepcionales en otros escenarios.

Sentados sobre el dinero

Es muy difícil expresar la vergüenza que sentimos muchos de nosotros, que hemos estado vinculados con el Fondo Mundial desde su creación. El manejo de esta situación urgente, grave y vital es y ha sido inaceptable. Existe una responsabilidad solidaria tanto de la Secretaría, como de la Junta, en no haber estudiado el caso en profundidad y tener una discusión madura sobre el tema, que pudiera haber resuelto la situación. OPS y ONUSIDA se encuentran abocados, desde hace meses, a tratar de resolver algunos de los problemas sanitarios, pero estos exceden sus atribuciones, recursos y capacidades.

Probablemente, y lamentablemente, las epidemias del sida y la tuberculosis (y también la malaria) se desaten y, recién entonces, será un país que encuadre dentro de las políticas del Fondo. Esto significa que muchas personas con VIH perderán la vida y muchas más se infectarán. Creemos desde Corresponsales Clave que esta situación ha dejado de ser una discusión política sobre el gobierno y es por eso que nos hemos centrado en las consecuencias y no en las causas.

Cargaremos la desidia y la inacción en nuestras conciencias, por nuestra afiliación con una organización que tiene miles de millones de dólares “sentados” en el banco debido a que muchos de los países elegibles tienen una seria incapacidad de absorber y gastar los recursos. Esos recursos se podrían circular y luego reaprovisionar, pero será muy difícil superar la situación ética y moral que mientras en nuestros países la gente muere, el dinero, mucho dinero, espera ser gastado.

Pueden apoyar a los colegas de Venezuela dejando su firma en éste petitorio http://bit.ly/helpvihvenezuela

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