En Venezuela no existen leyes que reconozcan ni las uniones civiles ni los matrimonios entre personas del mismo sexo, ubicándose muy por detrás de otros países como Colombia, Argentina, Brasil, Uruguay, en los que sí está garantizado este derecho.

Afiche de invitación para adherirse a la campaña.

Frente a este escenario, diferentes organizaciones de la Sociedad Civil han abogado porque se reconozca el derecho a la unión civil de las personas LGBTI desde el año 2014; al no tener respuesta del poder legislativo, en enero del año 2015 la organización Venezuela Igualitaria introdujo una demanda por nulidad ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para que sea declarado inconstitucional el artículo 44 del Código Civil que determina que el matrimonio sólo es posible entre un hombre y una mujer.

Esta demanda popular pretende alcanzar el Matrimonio Igualitario como un derecho y reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo, permitirá que el matrimonio civil sea posible para todos los venezolanos y venezolanas mayores de edad, sin ningún tipo de limitación, más allá de las estipuladas por la ley.

Según comentó a Corresponsales Clave José Manuel Simons, activista y abogado de Venezuela igualitaria, esta solicitud comenzó con la campaña “Estoy a favor del matrimonio civil igualitario”, impulsada por Facebook, que tuvo más auge de que lo que esperaban. Simons advirtió que “a diferencia de otras propuestas de ley, esta viene desde de la gente, es un proyecto que se viene presentado por iniciativa popular en el que se hizo un trabajo bastante grande de buscar firmas, se recorrió todo el país (…) nosotros mismos discutimos mucho la ley en las asambleas, entre conservadurismo y progresismo, fue estar en el país que yo quiero, donde se puede discutir y no discriminar”.

Hasta el día 31 de enero, la Sala Constitucional abrió el plazo para que los terceros interesados se pudieran adherir y pronunciar a favor de este proceso; es decir, todos los ciudadanos, parejas, ONG y movimientos sociales pudieron hacerlo hasta el martes pasado.

Al respecto, Jau Ramírez, coordinador de Activismo de la organización SOMOS, comentó que varias organizaciones y movimientos estuvieron trabajando en buena parte de los Estados venezolanos. En Mérida, el Movimiento SOMOS fue la organización focal que lideró las adhesiones durante dos jornadas que se concretaron con éxito el martes 24 y el viernes 27 de enero. Tanto Ramírez como Simons se mostraron optimistas con los resultados, pues las adhesiones y el apoyo popular sobrepasaron sus expectativas.

Actualmente, las organizaciones que trabajan a favor de los derechos humanos y de los colectivos LGBTIQ y las personas que están esperando este derecho, se encuentran a la expectativa de la respuesta del TSJ para identificar a qué otra estrategia legal se puede recurrir y realizar acciones de calle. Como comenta Ramírez, “en cualquier caso, como movimiento, estamos llamados a convocar y cohesionar a la comunidad LGBTI y visibilizar el apoyo de todos aquellos aliados de la causa por los derechos civiles”.

Afinando el foco

En Venezuela, como es ampliamente conocido, se vive la peor crisis humanitaria e institucional de su historia republicana. Esta situación afecta a toda la población y, en especial, a los colectivos más invisibilizados y violentados como los pertenecientes a la diversidad sexual.

Entrega del Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario en 2014.

Afinando el foco, y teniendo en frente la negativa de la Asamblea Nacional a discutir los proyectos mencionados arriba, debemos tener presente las muestras de homo, lesbo, bi y transfobia que son comunes en este espacio del Estado (para más información pulse aquí). Así mismo, otros aspectos que Simons afirma juegan en contra de la revisión de los proyectos introducidos en la Asamblea Nacional son la polarización política, el conservadurismo tanto de la bancada oficialista como de la de oposición y la crisis aguda en la que este tema no es visto como prioridad, entre otros.

“El oficialismo es muy conservador, hay mucho discurso de progresista e igualdad, mucha revolución, pero no hay materialmente nada de eso (…) y además hay mucha resistencia por temas religiosos, muchos diputados religiosos. Entre las personas del oficialismo que han sido un muro grandísimo está Blanca Eekhout, que decía que ella no se iba a casar y le parecía que el matrimonio es una institución burguesa, eso también paró mucho”, afirmó Simons y añadió que “esto (sucedía) cuando el chavismo era mayoría, pero la oposición tampoco hizo nada, no hubo voluntad de la oposición y ahora pasa lo mismo incluso la diputada Tamara Adrián no se ha adherido a ninguna de las causas que hemos metido”.

Todo este escenario, deja ver la profunda descomposición del tejido político que vive actualmente Venezuela, un país sin ley, donde las personas en general deben luchar día a día para acceder a lo más mínimo necesario para el desenvolvimiento de la vida, las organizaciones sociales se ven obligadas a reinventarse constantemente, y trabajar de manera ardua -y muy precaria- en pro de la defensa y promoción de los derechos humanos en materia de diversidad sexual.

“Vamos a adherirnos, y si no pasa nada, entonces saldremos a la calle”, (José Manuel Simons).

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.