El 17 de febrero, en el Gran Hotel del Paraguay, se llevó a cabo el taller de validación del Plan Trienal de incidencia para la sostenibilidad de la Respuesta Nacional VIH/SIDA,  organizada por el Programa Nacional de  VIH/SIDA (PRONASIDA) como parte del proceso de transición. El Plan fue  elaborado con actores claves y el taller contó con la presencia de representantes del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, el Ministerio de Educación y Cultura, la sociedad civil y Agencias de Cooperación Internacional.

PRONASIDA organizó la reunión de consulta del Plan Trienal.

El objetivo del Plan es incidir en la sostenibilidad de la respuesta nacional al VIH, frente a la salida del Fondo Mundial, y trabajar en dos ejes principales: el marco normativo y el presupuesto público en relación a la epidemia. Durante las presentaciones se hizo una contextualización e hitos en la elaboración participativa del Plan 2017-2020, así como la propuesta en sí del Plan de incidencia en cuya elaboración participaron diversos actores claves.

Desde la elaboración, diseño y aprobación de los proyectos financiados por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria, el país se comprometió en asumir la sostenibilidad de la respuesta nacional con fondos propios, una vez que se retire el mecanismo internacional. En esta línea, cabe destacar que el país ha ido asumiendo en gran manera el acceso a la atención y tratamientos de las personas con VIH; sin embargo, esto no ha sucedido de la misma manera con la prevención y promoción del VIH, tampoco con el financiamiento de las acciones de la sociedad civil.

El Plan ha puesto en evidencia las brechas existentes en el financiamiento de la respuesta.

El Fondo Mundial, más que todas las agencias de cooperación internacional, ha aportado millones de dólares en el fortalecimiento de los servicios de VIH, sida y tuberculosis en el país; sin embargo, a poco tiempo del retiro de este financiamiento, aún no se puede decir que Paraguay haya  asumido en forma integral el sostenimiento de la estructura creada o ampliada con fondos externos, por lo que ahora se debe trabajar en el plan trienal de incidencia para garantizar, en tiempo record, que esto suceda y que la respuesta nacional al VIH se sostenga.

Lo cierto y concreto es que así como está elaborado el plan para identificar fondos disponibles en VIH y sida, a la par de modificar marcos normativos internos, se ha evidenciado que el país no cumplió con sus compromisos asumidos con el Fondo Mundial y, muy posiblemente, una vez que se retiren los recursos internacionales, en el mediano plazo, serán notorias las brechas en la respuesta, como la estrategia de promoción de pares, las estrategias de prevención dirigidas a población clave y población general, entre otras.

Estamos cerca de la salida del Fondo Mundial de nuestros países, pero muy lejos de fin del sida. En este contexto, urge una rearticulación de las organizaciones de la sociedad civil para enfrentar un escenario político que ha hecho retroceder los temas de derechos humanos, derechos sexuales y reproductivos y educación sexual integral.

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