El taller de Formadoras para el empoderamiento de las mujeres con VIH se llevó a cabo del 13 al 21 de febrero y fue catalogado como histórico por al menos dos referentes de distintos países de Latinoamérica por varias razones: fue en esta misma ciudad de Antigua donde hace varios años se reunieron 9 mujeres para formar la Comunidad Internacional de Mujeres con VIH Latina (ICW por sus siglas en ingles), es la primera vez que el Fondo Mundial invierte en un proyecto para mujeres y, por último, este año se celebra el 25 aniversario de la fundación de la ICW.

Cuarenta mujeres con VIH se reunieron en Antigua, Guatemala.

Las participantes iniciaron el primer día del encuentro con muchas expectativas, ansiosas de compartir sus experiencias e historias. En sus rostros se podía apreciar la dicha de compartir espacio con colegas de lucha de distintos países unidos por la misma problemática; sus palabras y actitudes mostraban respeto y comprensión entre unas y otras. En la medida que avanzaron en el activismo, todas estas mujeres se fueron redescubriendo a sí mismas, rompiendo barreras internas impuestas por la sociedad, fortaleciéndose para resistirse a las opresiones que vienen desde diferentes ángulos y reafirmándose como mujeres ciudadanas que comprenden el sentir de sus pares. Este taller fue parte de ese crecimiento.

El proceso de formación implica, como su nombre lo dice, la formación de “mujeres formadoras”, quienes, al regresar a sus respectivos países, llevarán el compromiso de capacitar a otras facilitadoras de grupos de empoderamiento. Esta acción es parte del proyecto “Acelerando la acción regional a favor de los derechos humanos, sexuales y reproductivos y la no violencia de las mujeres con VIH” que busca fortalecer las capacidades personales y colectivas de las mujeres para incidir a favor de sus derechos.

La metodología del taller fue innovadora y divertida. El teatro fue una parte significativa.

La propuesta metodológica de este taller estuvo a cargo de METOCA (Multiplicación y Exploración del Teatro de las Oprimidas en Centro América); las formadoras investigaron desde lo estético y lo corporal las violencias que viven como mujeres y su relación con el VIH, así como las implicaciones para el ejercicio de sus derechos humanos, sexuales y reproductivos.

El método de enseñanza fue innovador y divertido y permitió a las mujeres con VIH, a través de ejercicios individuales y colectivos, descubrir sus propias  necesidades y representarlas como obras en teatro foro para crear conciencia y buscar soluciones colectivas a problemas reales. La metodología es flexible, participativo y creativo, y puede ser adaptada a las características propias de las comunidades.

En esta actividad destacó la diversidad de las participantes: mujeres inmigrantes, afro descendientes e indígenas, que fueron seleccionadas para hacer más amplio el campo de exploración y acción del trabajo de la ICW en el marco de este proyecto.

Bertha Chete, referente de la ICW Guatemala, dijo a Corresponsales Clave que estuvo muy satisfecha por la selección de participantes hecha con el apoyo de HIVOS; “este es un paso importante para la ICW ya que está abriendo sus puertas a mujeres de diferentes organizaciones de la región a fin de buscar, juntas, estrategias que contribuyan a erradicar la violencia hacia las mujeres en todas sus expresiones”, dijo Chete.

Desde el secretariado de la ICW también se espera que este proyecto fortalezca los lazos de solidaridad y fomente alianzas con otras organizaciones de mujeres a fin de establecer mecanismos y acciones concretas que salvaguarden los derechos de las mujeres con VIH en la región.

En el transcurso de los ocho días se hizo una creación grupal basada en experiencias reales de las mujeres con VIH que participaron. La pieza de teatro fue presentada públicamente al cierre del taller. La obra representó las barreras que impiden que las mujeres  con VIH disfruten de su sexualidad desde el contexto del estigma y la discriminación y como el sector salud se convierte en su principal opresor al no darles la opción de elegir libremente la manera en que quieren vivir su vida sexual. Al finalizar la obra, el foro estuvo bien nutrido de comentarios y participaciones que invitaban a posibles alternativas para que la protagonista pudiera alcanzar sus deseos.

Fue importante que en el análisis el público identificara la importancia de las organizaciones y los grupos de autoapoyo en estos procesos. Por otro lado algunas personas consultadas por Corresponsales Clave dijeron que nunca se habían detenido a pensar en lo difícil y complicada que es la vida sexual y reproductiva de las mujeres con VIH y que les parecía muy injusto.

Este es uno de los primeros pasos para el fortalecimiento y revitalización de la ICW en el contexto del proyecto financiado por el Fondo Mundial. Estamos seguras que estas acciones contribuirán significativamente a la respuesta al VIH en un nuevo contexto donde los recursos son cada vez más limitados y se requieren de acciones de las comunidades para las comunidades que garanticen la sostenibilidad de la respuesta.

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