A propósito de la conmemoración del Día Mundial de la Tuberculosis y en preparación para este informe, Corresponsales Clave, conversó con el doctor Amador Goodridge, investigador de la tuberculosis en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (INDICASAT) sobre el contexto de la tuberculosis en el país y la respuesta que se da a la epidemia. Asimismo, conversamos con una persona afectada por la infección, Juan Pablo*, quien luego de luchar contra un sistema de salud débil y, tras siete años de tratamiento, dos recaídas y una lobectomía, logró curarse de una tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos (TB – XDR). Con ambas miradas, se construye la realidad de Panamá.

Dr. Amador Goodridge, investigador del INDICASAT.

Panamá detecta aproximadamente 1,500 casos de Tuberculosis al año y una mortalidad por encima del 5%, la más alta de Centroamérica.  Sin embargo, Goodridge señala que 3500 personas con tuberculosis no lo saben aún por deficiencia en el acceso a medios diagnósticos en el país. Entre ellas están las personas de alto riesgo, como aquellas que viven con VIH, el personal de salud, las personas privadas de libertad, migrantes y en especial, aquellas personas que han estado en contacto con alguien que tiene tuberculosis.

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En el 2009, Juan Pablo se enteró que tenía tuberculosis, era un joven licenciado en Ciencias Económicas y con maestría en Finanzas en Venezuela que migró a Panamá debido a la crisis social, política y económica de su país. El diagnóstico de tuberculosis fue inesperado. Un “shock”, como lo describe él mismo, acompañado de un “sentimiento de miedo y preocupación ante un futuro incierto”.

Aunque la atención fue inmediata, Juan Pablo señala que “por debilidades en el programa en aquel entonces, como falta de herramientas para pruebas rápidas de sensibilidad, el diagnóstico fue incierto y se trató como una TB normal (sensible). Aparte de eso, la falta de medicamentos para tratamiento de segunda línea generó más dificultades en mi tratamiento. Por ello tomé la decisión de ir a otros países para buscar apoyo, tanto en confirmación de diagnóstico de resistencia como medicinas. El avance de la TB afectó mucho el pulmón, por lo tanto decidí hacerme lobectomía (operación al pulmón) a pesar que no iba a ser la solución del problema.”

El diagnóstico de la tuberculosis, así como el tratamiento, puede afectar toda la dinámica familiar y laboral. En el caso de Juan Pablo, él debió abandonar el trabajo en el mejor momento de su carrera ya que, debido a la tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos que le afectó, tuvo que pasar algún tiempo en aislamiento.

Afortunadamente, luego de superar la enfermedad, Juan Pablo ha volcado sus esfuerzos en buscar un mejor sistema para atender esta enfermedad en Panamá: “Como abogado y asesor, también colaboro para otras organizaciones civiles, a promover y luchar por un buen sistema de salud, por los derechos de los pacientes, el suministro de medicamentos y (…) alentar a todas las personas para ayudar y apoyar la causa.”

“Es necesario invertir para robustecer el Programa Nacional de Tuberculosis, tener acceso a herramientas modernas de rápido diagnóstico, acceso a todas las medicinas de primera, segunda y tercera línea, para acortar tratamientos; es necesario también educar al personal sanitario y a la comunidad sobre el tema”, reflexiona Juan Pablo.

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Un proyecto para Panamá

El Fondo Mundial y el Ministerio de Salud se reunieron la semana pasada.

Actualmente, Panamá ejecuta una propuesta de tuberculosis financiada por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria y, con este apoyo, ha comprado más de 5 mil pruebas de tuberculosis que están disponibles -completamente gratis- en los centros de salud del Ministerio de Salud. Lo que se pretende con este componente es incrementar la capacidad diagnóstica del Ministerio, la detección de casos de TB activa y su tratamiento oportuno.

Además de las pruebas de diagnóstico, se dotó al Ministerio de Salud de un equipo  GeneXpert y sus reactivos para la Región de Salud de San Miguelito y se adquirieron reactivos para equipos comprados en 2016 que beneficiaron al resto del país. Asimismo, se contrataron 24 promotores de prevención de TB en las áreas donde se desarrolla el proyecto (a excepción de la Comarca Ngäbe Buglé, debido a falta de información de casos) para el desarrollo de la estrategia de prevención y búsqueda activa de casos.

Desafíos en el proyecto del Fondo Mundial para tuberculosis

La propuesta financiada por el Fondo Mundial comenzó su implementación con un atraso de seis (6) meses, lo que la puso en riesgo. Frente a ello, varias de las actividades planificadas debieron ser reprogramadas para los trimestres posteriores.

Aunque la mayor parte de las actividades se han puesto en marcha sin contratiempos, desde finales del mes de febrero, el proyecto se encuentra sin coordinador, lo cual podría ponerlo en riesgo nuevamente.

Se podría esperar, sin embargo, que la reciente visita de la Gerente de portafolio del Fondo Mundial para Panamá, Noémie Restrepo, haya servido para hacer los ajustes necesarios para garantizar el éxito de las actividades previstas y avanzar hacia una transición ordenada.

*El nombre fue cambiado a solicitud del usuario.

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