“Como corresponsal Clave, creo que tengo la responsabilidad de comunicar lo que sucede a las mujeres de mi país, trato de no caer en la línea del sensacionalismo y centrarme en la necesidad de que sus voces sean escuchadas, capturando lo máximo que pueda captar con el objetivo de ser justa en mis comentarios y que mis lectores sientan sus opresiones o demandas como si fuesen propias.

Miranda Suero, República Dominicana.

Como activista-corresponsal, mi trabajo no termina cuando saco una nota; estas salen de las vivencias de mi población y me creo con el compromiso de ofrecer algunas guías o sugerencias que permitan mitigar sus demandas, ya sea a través del acompañamiento o la derivación a las diferentes organizaciones donde se les pueda garantizar ayuda para exigir sus derechos. Ser Corresponsal Clave es una  manera eficaz e innovadora de incidir para propiciar cambios que salvaguarden los derechos de las mujeres en nuestros países.”

Juana Miranda Suero, República Dominicana.

“Cuando entré en la pre adolescencia, mi mamá comenzó a advertirme sobre los peligros que representaba, para una señorita, caminar o trasladarse sola por la ciudad. En algunas de “esas conversaciones” me contó que en su juventud se montaba en los colectivos (transporte público) con los brazos cruzados escondiendo un par de agujas de tejer, para cuando un hombre se acercara de manera excesiva se pinchara con ellas, terminó su relato con esta frase: ‘frente a la queja de los tipos les decía: si usted no se hubiese pegado, no se hubiese pinchado’.

Recuerdo, que una vez siendo adolescente, una de mis primas llegó llorando a casa de mi abuela porque un hombre adulto le gritó en la calle viéndola de arriba abajo: ‘dime quien es tu ginecólogo para chuparle los guantes’. Otro día, por mis dieciocho años, iba camino a una oficina en la que trabajaba mi papá a buscar el dinero de mi mesada y un hombre adulto que caminaba frente a mí me agarro un seno y siguió su camino, recuerdo que voltee a mirarlo, asustada, y él también me estaba viendo mientras sonreía.

Perdí la cuenta de cuantas veces cambié mi ruta, en ocasiones tomando otras más largas, para evitar coincidir con grupos de varones reunidos en la calle, siempre suponía que este encuentro iba a generar momentos incómodos para mí.

Estas experiencias: la de mi mamá, la de mi prima y la mía son estremecedoramente parecidas a las de las mujeres que conozco, créanme que las hemos compartido, y a las de millones de mujeres que viven las calles como lugares incómodos y peligrosos, por esta razón, y por muchas otras amenazas a la vida en su pleno desarrollo, las invito a marchar mañana.

Catherine Calderón Mercado, Honduras.

Agradezco a Corresponsales Clave por ofrecerme el espacio para hablar mi mundo, utilizando otras formas de tejer la cotidianidad, pero por si acaso no es suficiente, les recuerdo que tengo otras formas de resistir y de antemano le advierto “si usted no se hubiese pegado, no se hubiese pinchado”.

Constanza Armas, Venezuela / Argentina.

“Más allá de nuestra mirada como mujer, podría comentar cómo para las mujeres que realizamos la labor de comunicar, sobre todo de aquellos temas que incomodan, se vuelve un deporte extremo; pues aunque nuestras fuentes o temas estén bajo el eje de los derechos humanos, esto no nos hace inmune a ser testigas de agresiones de género dentro de los movimientos sociales o desde nuestros propios compañeros activistas; eso lo vuelve trascendental, pues te encuentras en un momento decisivo en el que debes reportar, dejando de lado las incoherencias que existe en el discurso de una persona versus sus acciones.

Además de ello, enfrentar el típico momento de “ser políticamente correcta” para evitar conflicto de intereses. Sin duda este es el reto más grande que se tiene como comunicadora / activista de derechos humanos. O te miran como una o como la otra, pero difícilmente logran dividir ambas.

En lo personal hace mucho decidí que ser políticamente correcta no me era funcional y que al hacerlo dejaba de informar a la población de temas cruciales para la respuesta del VIH por ejemplo.”

Catherine Aurora Calderón Mercado, Honduras.

“Como corresponsal clave Mujer me siento orgullosa de poder apoyar, desde mi  rol de comunicadora y activista por los derechos de las mujeres, una tarea que no es fácil -y tampoco es remunerada-; sin embargo el principal compromiso es el de transmitir la información de forma objetiva y critica. Soy una de tantas mujeres que ha tenido que avanzar en una cultura machista y patriarcal, donde existen hombres misóginos, que no aceptan que las mujeres somos capaces de llegar a triunfar y hacer un  hito en la historia.

En el Día internacional de la Mujer, hago un llamado a todas las autoridades y agencias de cooperación internacional a destinar  recursos  financieros y técnicos que respondan a las necesidades reales de las mujeres, con un  abordaje urgente de la erradicación de toda forma de violencia hacia las mujeres.

Mirta Ruiz Díaz, Paraguay.

En el Paraguay, donde diariamente hay  mujeres violentadas  y asesinadas por sus parejas; niñas abusadas sexualmente y obligadas a dar a luz a hijos que son normalmente de algún familiar, mujeres trans asesinadas y olvidadas; es hora de parar. #YO PARO PORQUE SOY MUJER”

Mirta Ruiz Díaz, Paraguay.

“No creo en la idea de que un corresponsal hombre cubra de mejor manera la noticia que una corresponsal mujer; no se trata de que la calidad informativa esté relacionada con la identidad sexual de quien escribe la noticia. Que las mujeres estemos inmersas generando información como corresponsales va más allá de una competencia entre géneros.

Se trata de la necesidad que tenemos las mujeres de comunicar lo que sucede a nuestro alrededor, desde nuestra propia mirada. Se trata de visibilizar situaciones de violencia, entendiendo que la misma no es un asunto privado, sino público y que debe ser denunciado. Se trata de sororidad, de empatía, de hablar por las que no tienen voz o sienten miedo. Se trata de participación y, sobre todo, de representación.

Hoy 8 de Marzo y siempre por más mujeres libres y felices de comunicar.”

Marlene Caero Herbas, Bolivia.

Nota: Todas las Corresponsales Clave fueron invitadas a participar, incluyendo a nuestras corresponsales trans. Se publicaron todas las reflexiones recibidas.

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