En el mes de enero se presentaron lluvias en la costa peruana que causaron algunos deslizamientos de tierra en zonas cercanas a Lima; nadie pudo prever que el calentamiento de las aguas de la costa se agravaría y provocaría un fenómeno climático que en las últimas dos semanas ha golpeado a más de 600 mil personas, entre ellas, muchas personas con VIH que luchan por llegar a los establecimientos a reabastecerse de medicamentos.

El hospital de Huarmey quedó sumergido bajo el lodo por varios días.

Roxana Bretoneche, representante alterna de las personas con VIH ante la Coordinadora Nacional Multisectorial en Salud (CONAMUSA), que hace las veces de MCP, y líder del Movimiento de Personas que viven con el VIH/sida en el Perú, conversó con Corresponsales Clave sobre la situación que viven sus pares.

“Los chicos de Lima Este son de mi GAM (grupo de apoyo mutuo), por ahí ha pasado el huayco, si salen de su casa, ya no pueden regresar, y en el hospital (Hipólito Unanue) solo les dieron pastillas para 20 días”, comentó Bretoneche, muy conmovida, no solo por las afectaciones sufridas por las lluvias, sino por la inclemencia de proveedores de atención en salud que restringieron la entrega de los medicamentos ya que, según dijeron, las personas debían pasar por consulta con todo el equipo multidisciplinario.

Más al norte, en Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes, miles de personas vieron inundarse sus casas y, ahora, que han menguado las lluvias por unos días, intentan recuperar algo de sus pertenencias. Algunas se han puesto en comunicación con sus líderes, en Lima para pedir ayuda.

Desde el Movimiento de PVVS, con el apoyo de AHF y Si, da vida, ya se ha organizado la colecta de donaciones -ropa y víveres- para hacerlas llegar a sus pares que, en muchos casos, lo han perdido todo.

Pero la preocupación va más allá de la situación individual o familiar de las personas que viven con VIH, que por su condición de salud, podrían estar en mayor vulnerabilidad a otras infecciones en esta emergencia; sino que se profundiza al pensar en la atención en salud y las instalaciones hospitalarias que deberán recibirlas, además de la preparación que debe tener el país a situaciones de emergencias, que es bastante limitada.

Las inundaciones y la interrupción de los puentes han afectado a la costa norte del país.

En el norte del país, la lluvia, los desbordes de los ríos y los deslizamientos de lodo, que localmente se conocen como huaycos, han dejado aislados varios poblados. Incluso en la pequeña ciudad de Huarmey, a 300km al norte de la capital, el hospital de un solo piso quedó totalmente inundado por varios días y los pacientes fueron evacuados de emergencia al techo del edificio. En Chiclayo, más al norte todavía, las lluvias derrumbaron el techo de la capilla de un hospital que provee atención a cientos de personas con VIH.

También es importante tener en consideración que los prestadores de salud que viven en las zonas afectadas están viviendo, ellos mismos, una situación difícil, y se trasladan -como pueden- a sus centros de trabajo.

A todo esto se suma el impacto del incendio que sucediera en octubre del año pasado en los almacenes del Ministerio de Salud y la coincidencia de los sucesos actuales con el agotamiento del stock de los antirretrovirales adquiridos en el 2016 que ya se ha evidenciado en la falta de raltegravir, darunavir, la combinación de zidovudina, lamivudina y nevirapina, y a fragmentación de la entrega de tenofovir en algunas partes del país.

En medio de este contexto de emergencia, el Movimiento Nacional de PVVS lanzó ayer un comunicado (disponible aquí) en el que pide al Ministerio de Salud garantizar la atención de las más de 32 mil personas que viven con VIH y reciben tratamiento, auxiliar a aquellas que se encuentran aisladas o en situación de mayor vulnerabilidad, abastecer de medicamentos e insumos todos los establecimientos que proveen atención en salud y facilitar la entrega de medicamentos para más de treinta días.

No se tiene registro de un fenómeno climático de estas magnitudes en los últimos cincuenta años en Perú, por lo que se hace urgente que el Ministerio de Salud ponga en marcha medidas extraordinarias para resolver los problemas que están sucediendo y anticipar situaciones que podrían poner en riesgo a las personas con VIH, entre otras poblaciones vulnerables. En tanto, el Movimiento de PVVS ha señalado que se mantendrá atento y vigilante para defender los derechos de las personas con VIH.

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