Carmen vivió la violencia familiar y el diagnóstico del VIH que la mantuvieron por años dependiente económicamente de su cónyuge, ya que él era el único que podía salir de casa y trabajar, por el alto grado de machismo que predomina en el Perú.

Roxana Bretoneche, líder de Mujeres Emprendedoras imparte algunas de las clases.

Cuando Carmen logró separarse del padre de su hijo, poco a poco logró recobrar la tranquilidad, alejada de los insultos y maltratos. Sin embargo, aún tenía que sobrevivir con el pequeño monto de dinero que su ex pareja le daba, cuando “se acordaba”.

La vida cambió para Carmen cuando en el 2015 llegó al espacio de “Mujeres Emprendedoras”, allí aprendió a realizar actividades productivas que le servirían para solventar parte de sus gastos en su humilde hogar, ubicado en la región Callao (al noroeste de Lima).

Roxana Bretoneche, una mujer activista que vive con el VIH, fundadora de la Comunidad de Mujeres de Lima Este y coordinadora de Mujeres Emprendedoras, una iniciativa apoyada por la organización Sí, da Vida, sostiene que en este espacio hay varias mujeres con historias similares a las de Carmen y que ahora se valoran y han encontrado una actividad que les genera recursos económicos.

Mujeres emprendedoras nace como una necesidad de dignificar a la mujer y valorar el talento que tenemos para hacer de las actividades relacionadas a la belleza una microempresa”, sostiene Bretoneche Rivas, quién hace poco fue elegida representante alterna ante la Coordinadora Nacional Multisectorial Salud, el mecanismo coordinador de país (MCP) para los proyectos financiados por el Fondo Mundial.

Una participante practica con una paleta de pinturas.

Aprendizaje sostenido

El grupo de Mujeres Emprendedoras se inició con 15 participantes, pero tras varios meses, ha logrado congregar a unas 28 mujeres que aprenden técnicas de maquillaje, manicura, pedicura, corte de cabello, peinados de trenzas y, ahora también, a colorear el cabello.

Ellas se reúnen todos los lunes desde las 6 de la tarde hasta las 9 de la noche en Sí, da Vida. Su capacitación dura seis meses y la enseñanza es supervisada por los expertos de la Cámara Empresarial Peruana de Cosmetología y Arte Profesional (CEPECAP), quienes al finalizar el curso otorgan los certificados respectivos.

“Las mujeres reciben materiales para sus prácticas, además realizamos ferias, desfiles de modas y exposiciones de nuestros trabajos como muestra de lo aprendido”, dice orgullosa Bretoneche.

Los talleres van de la mano con cursos sobre prevención del VIH, autocuidados, derechos, autoestima y liderazgo.

“Realmente me siento feliz del progreso de todas las mujeres. Veo el esfuerzo que cada una le pone a los cursos, incluso a pesar de las limitaciones físicas debidas a los efectos secundarios de los medicamentos antirretrovirales. A una de las participantes, por ejemplo, a veces le toma más esfuerzo pintar uñas, pero al final lo hace y pinta hermoso”, narra Roxana Bretoneche.

Muchas de las participantes empiezan a generar sus propios recursos.

Comenta además, que algunas mujeres al inicio le pedían dinero para el traslado de sus casas hasta la institución donde se dictan las clases, pero con el tiempo, ahora tienen su propio capital para sus pasajes y para comparar sus propios implementos, porque ya están generando recursos financieros.

Algunas de las participantes ya portan en sus bolsos de materiales tarjetas personales de presentación y ofrecen los servicios de belleza aprendidos. Incluso algunas trabajan en salones y ferias, como es el caso de Carmen, que por su barrio va ganando clientela.

“Ganan su dinero y lo invierten, para generar más dinero, porque les enseñamos a llevar las cuentas y se han dado cuenta que ellas pueden lograr cosas grandes, sin estar supeditadas a sus esposos”, expresa Roxana.

Equidad de género

El Director de Sí, da Vida, Víctor Sotelo Reyes, dijo a Corresponsales Clave, que el trabajo con mujeres es una línea primordial en la organización. Precisó que es importante dar oportunidades laborales a las mujeres para eliminar las diferencias sociales y económicas entre mujeres y los hombres, impuestas por el machismo.

Mujeres emprendedoras estuvieron presentes en el Día Mundial de respuesta al sida.

“Nuestro compromiso institucional es trabajar en la igualdad de género y dar una mirada de superación de las mujeres que viven con el VIH, donde muchas de ellas sufren una doble discriminación: por el diagnóstico y por su condición de género”, argumenta Sotelo y añade también que el trabajo contra la violencia hacia la mujer evitará  nuevas infecciones por VIH en el Perú, un país con una de las mayores tasas de violencia sexual y feminicidios de América Latina.

Marchas en Lima y regiones.

Hoy, al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, miles de personas, marcharán por las calles de Lima, pidiendo igualdad de género.

Organizaciones de mujeres con VIH, participarán de esta actividad. Al interior del país, también se tiene prevista la realización de actividades de prevención del el abuso sexual y el uso adecuado del condón femenino.

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