Es innegable la situación de crisis que se vive en Venezuela. Desde hace años se ha venido observando el deterioro institucional, político, social y económico sin precedentes en el país, lo que ha generado un aumento significativo de las protestas y diferentes muestras de descontento ante el gobierno Nacional. En este sentido  El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) en su informe del año 2014, registró entre enero y diciembre de ese año al menos 9286 protestas,  lo que equivalente a 26 protestas diarias en todo el país, con un alto contenido político y vinculadas con derechos sociales. Para el año 2015,  5851 protestas fueron registradas; 82 por ciento de ellas por derechos sociales; asimismo, se tiene registro de 287 saqueos o intentos de saqueo. Si bien esta organización no ha presentado los datos de los años 2016 y 2017 se sabe que se ha mantenido un ambiente de protestas y conflictividad en las calles de las principales ciudades del país.

Las protestas expresan el hartazgo de los venezolanos por la escasez.

A la par del registro de las protestas realizadas durante estos años, diferentes organizaciones de derechos humanos han denunciado el aumento de la represión y la violencia de los organismos del Estado; por ejemplo, en las manifestaciones de las últimas semanas se han registrado al menos 5 personas muertas por acción directa de la Guardia Nacional Bolivariana, así como cientos de heridos.

En este contexto de debilidad institucional y violencia, de recrudecimiento de las acciones de calle de personas cansadas de la escasez, el hambre y la miseria, en oposición al gobierno de Nicolás Maduro en las últimas semanas, nos llama a poner la lupa sobre los efectos diferenciales sobre las personas en función de su género, edad y orientación sexual, que tienen tanto la polarización política, como el aumento de los reclamos y la represión brutal. 

Efecto diferencial de la represión de los organismos de seguridad del Estado

Cuando existe represión por parte de los organismos del Estado, frente a las protestas ciudadanas, nadie está libre de riesgo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay grupos o poblaciones que corren un riesgo mayor en comparación a otras. Algunos de estos factores de vulnerabilidad tienen que ver con el género, la edad y la orientación sexual.

En este sentido, Jau Ramírez coordinador de activismo del Movimiento SOMOS comenta a Corresponsales Clave que en Mérida están documentando un caso sobre la detención arbitraria ocurridas en las Ferias del Sol. “En el desfile ferial hubo una protesta en pleno evento que tuvo como consecuencia que la Policía del Estado (Poli Mérida) reprimiera. En ese caso hubo varias detenciones y secuestros. Uno de esos casos fue el de cinco muchachos a los que subieron a la patrulla y presuntamente los golpearon. El testimonio de uno de ellos fue que había un homosexual (…), cuando la policía se da cuenta que era amanerado se ensañaron contra él y recibió más golpes que el resto; luego de eso los bajaron y los dejaron en una avenida de la ciudad”, dijo.

En las últimas semanas han recrudecido las protestas.

En esta misma línea, de vulnerabilidad diferencial, Alejandra Sapene Chapellín psicóloga infantil y de adolescentes, miembro de la reciente iniciativa Madres venezolanas por la paz y autora del Blog en el Bosque, en el que desde el año 2014 toca temas sobre la influencia que tiene la crisis política en los niños  afirma, poniendo el acento en la perspectiva de género, que “con los adolescentes, hay mayor probabilidad que las fuerzas de seguridad se lleven preso o violenten a jóvenes varones más que a mujeres (…) Sí ha habido situaciones con jóvenes mujeres pero incluso las sueltan. O sea, por supuesto que hay presas políticas, eso no se discute, pero en número, el riesgo parece ser mayor en los varones. Como las estadísticas lo dicen en Venezuela: ser joven varón en Venezuela es de altísimo riesgo y da una probabilidad muy alta de que te maten”.

Estos señalamientos son muy interesantes en el contexto de un clima de conflictividad y amenaza de los organismos del estado venezolano, pues nos ayuda a agudizar la mirada y a levantar la voz por todas las personas y, especialmente, por las más vulnerables. Ramírez bien lo señala, en nombre particularmente de la población LGBTI: “respecto a la crisis, es evidente que al ser un grupo vulnerable recibimos con mayor impacto los efectos de la crisis económica, política y social, primero porque la falta de garantías nos expone más y segundo porque – y así nos lo han dicho- no somos una prioridad”.

Además, la polarización política

En la actualidad, en Venezuela, la respuesta de las organizaciones de la sociedad civil se ve afectada, adicionalmente, por la polarización política. En momentos como estos donde las personas están en la calle, haciendo frente a la crisis venezolana, se intensifican los discursos y separaciones entre organizaciones de la sociedad civil, propias de la polarización política que reina desde hace años en el país. Esta situación siempre ha sido problemática para las organizaciones que trabajan en el área de derechos humanos, pues hacen que se dividan los movimientos y se pierda el foco de las denuncias y el trabajo conjunto.

En este sentido, Ramírez afirma que “la polarización política ha afectado muchísimo la capacidad de organización dentro de la comunidad LGBTI, que se ha visto segmentada por grupos abiertamente chavistas que han creado divisiones e impregnado la lucha con ideologías político partidistas. Esto ha promovido prejuicios en otros sectores”.

Frente a este escenario, las organizaciones sociales adoptan diferentes estrategias para poder continuar llevando a cabo su trabajo y lograr sus objetivos políticos en defensa de los derechos humanos. Al respecto, Giovanni Piermattei, presidente de Venezuela Igualitaria, comenta que su organización “trata de mantenerse al margen, y enfocados en la acción concreta de derechos iguales para la población LGBTI porque en este clima cualquiera que sea la posición nos atacan: si hablamos de paz y diálogo, somos chavistas, y si hablamos de la represión y de la falta de congruencia del gobierno, somos oposición”.

Mantener la mirada en los objetivos nos brinda cierta claridad para mantener el foco de las responsabilidades políticas que cada organización representa, frente a una realidad que parece un campo minado. Así, la sociedad civil se mantiene en el terreno y  piensa en el futuro por medio del trabajo sostenido que vienen realizando y las reflexiones que de este se derivan.

Un ejemplo de este último punto se refleja en el trabajo de Sapene sobre los efectos de la violencia política en niños y niñas, en el que viene “mostrando todo este tema de la ciudadanía, en la importancia de formar individuos democráticos. Tenemos una responsabilidad de mostrarles que esa realidad no es normal, que lo que está ocurriendo son situaciones de violencia política; a los adolescentes se les puede hablar con nombre y apellido, con los chiquitos se puede decir hay figuras que no están cumpliendo con su rol, hay figuras que deberían protegernos y no nos están protegiendo (…). A los niños hay que ponerlos a preguntarse: ¿tú que crees de lo que está pasando? ¿tú crees que esto debería ser así, no debería ser así? ¿cómo deberían ser las cosas? Mira cómo son las cosas en otros países. Un poco fomentar esta mirada crítica”.

Esta perspectiva es muy interesante pues nos invita no solo a cuidar y visibilizar a poblaciones vulnerables en un clima complejo de represión y conflictividad, sino también a empoderarlas, desde una mirada crítica frente a la realidad, haciéndonos preguntas. Como menciona Sapene “Esto puede colaborar a formar personas con una mirada más inclusiva a la diversidad y fortalecer la democracia. Yo espero (que esto contribuya con el fortalecimiento de una mirada inclusiva) porque en un ambiente donde el “si no estás conmigo, estás contra mí” te da una mirada muy rígida de la realidad”.

Algunas iniciativas de la sociedad civil

En las situaciones de crisis, las organizaciones sociales venezolanas crecen para brindar apoyo a la población y palear los efectos de la represión. Desde hace algunas semanas, agrupaciones de venezolanos y venezolanas han hecho llamados en diferentes partes del mundo para recolectar y enviar insumos médicos para las personas heridas en las manifestaciones. Así mismo, hay un número importante de organizaciones que vienen apoyando a la población en general y especialmente a los colectivos más vulnerables, algunas de ellas son:

Movimiento SOMOS: un movimiento de activistas en pro de la visibilidad, reivindicación, desarrollo y justicia de la sexodiversidad merideña que ante las situaciones de abuso de poder de las instituciones del Estado a la población LGBTI reciben denuncias, les hacen seguimiento y activan redes de acción.

Venezuela Igualitaria: Trabaja por el Matrimonio Civil Igualitario en Venezuela. Es una organización que tiene sedes en diferentes estados de Venezuela y tienen como centro la promoción de los derechos de la población LGBTI.

Acción Solidaria: tienen como misión contribuir a reducir el impacto social de la epidemia del VIH/SIDA, en Venezuela y otros países de habla hispana. En este momento son centro de acopio de medicamentos e insumos y reciben denuncias de las violaciones de los derechos humanos de las personas que viven con VIH.

Psicólogos sin fronteras: brindan asistencia psicosocial a personas afectadas por crisis y duelos. En este momento brindan apoyo psicológico gratuito y hacen campañas de recolección de alimentos y medicinas.

Madres venezolanas por la paz: red de mujeres, y madres, que comparten información clara, confiable y pertinente, relacionada con las estrategias de manejo de la crisis sociopolítica de Venezuela con niños y adolescentes, promueve el bienestar emocional de niños, adolescentes y sus familias y promueve conductas democráticas y solidaridad en las familias venezolanas. Esta red incluye: Fundación Afecto Venezuela. Espacio Emocional (psicóloga Alicia Nuñez). Fundación Mis Chiquiticos, Psicochamos (psicóloga Melissa Rosales), Cecodap, @psicologiaparami (Psicóloga Joana Alenso.). Agobios de madre (Carla Candia Casado). Psicólogos por el Mundo. Psicóloga Alejandra Sapene.

Como decíamos al principio: frente a la situación de crisis que atraviesa el país todas las personas son violentadas. Sin embargo, hay grupos que son especialmente vulnerables. La invitación es a mirarlos, visibilizarlos, brindar respuestas concretas y reflexivas, hacer redes para, en el futuro, poder construir una Venezuela más inclusiva y democrática.

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