En los países del triángulo centroamericano, policías y fiscales no identifican a las víctimas de violencia y asesinatos por su identidad de género, solo por los genitales; y así, los crímenes de las personas trans quedan por fuera de las estadísticas oficiales. Al ocultamiento de esta problemática se suma la falta de investigación, que afecta sobre todo a las mujeres trans, las más vulnerables a los crímenes de odio.

Marcha del Orgullo LGTB en El Salvador.

A pesar de las dificultades para obtener información sobre crímenes de odio, desde enero de 2008 a junio de 2016, un observatorio independiente, proyecto de la organización Transgender Europe (TGEU), ha contabilizado los crímenes de 150 personas trans en América Latina, siendo la mayoría de Honduras (82), seguido de Guatemala (39) y El Salvador (29). Sin embargo, reconocen que estas cifras son solo la punta del iceberg y muchos ni siquiera son reportados.

Por eso, huir es una necesidad, y solicitar asilo en México o Estados Unidos es considerada la forma más rápida de obtener protección, pero ahora esa posibilidad ya no está garantizada.

Sobre esta problemática, la plataforma de investigación periodística CONNECTAS publicó una investigación realizada por Priscila Hernández, reportera en W Radio y corresponsal clave y, María Cidón de la Revista Factum, en El Salvador, y Prometeo Lucero, periodista freelance del sitio web Animal Político.

En medio del camino, los hogares suelen negar refugio a personas LGTB; la 72 es la excepción.

La investigación permitió confirmar que en México, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) está negando el derecho al refugio de forma sistemática e irregular, según han reportado organizaciones de apoyo a migrantes. De hecho, en 2016 ni siquiera una tercera parte de los solicitantes fueron reconocidos como refugiados. Mientras las mujeres trans recorren México para cruzar la frontera con Estados Unidos, el único espacio que les ofrece una estancia segura y libre de odios es el Hogar Refugio La 72 en Tabasco.

Los asilos reconocidos en Estados Unidos a las personas trans provenientes de México y el resto de países centroamericanos pasaron de ser solo dos casos en el año 2010 a un total de 23 en 2016. Pero las políticas migratorias en ese país son cada vez más estrictas y, solo desde 2012, las solicitudes de asilo pendientes de ciudadanos de México y los países del Triángulo Norte se han quintuplicado.

Aunque Estados Unidos reconoció desde 1994 a las personas LGBTI como minorías perseguidas, hasta la fecha no se ha dado a la tarea de registrar el número de casos de asilo en función de la orientación sexual ni de la identidad de género. La organización Center For American Action Fund (CAP) ha tratado de cubrir este vacío estadístico a partir de los casos atendidos por la organización Immigration Equality (IE) y Human Rights First. Tres de cada 10 casos de asilo por orientación sexual e identidad de género proceden de estos países, pero es solo una pequeña porción de la población que requiere esta protección o que está en condiciones de solicitarlo. Muchas de ellas permanecen en situación irregular con el temor a ser deportadas a la misma tierra de la que tuvieron que huir.

La investigación nos ofrece diversas miradas de la situación de la migración forzada de las mujeres trans y usted puede revisar los distintos artículos en este vínculo: http://connectasnews.org/especiales/2017/transmigrantes/

El reportaje fue realizado por Priscila Hernández, María Cidón y Prometeo Lucero  en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center forJournalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS

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