Guatemala está de luto por la muerte de uno de los médicos que ha dejado legado en la historia de la epidemia de VIH, la malaria y la tuberculosis. Carlos Mejía Villatoro, de 60 años, jefe de Medicina Interna y Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt, fue víctima de la violencia y criminalidad que aqueja al país el pasado 23 de mayo.

El Doctor Mejía, como lo identificábamos todos en el medio, contaba con una trayectoria de más de 30 años de laborar en el Hospital Roosevelt, y 25 de trabajar en la atención e investigación con personas con VIH.

La muerte del Dr. Carlos Mejía ha producido la indignación de la sociedad guatemalteca que se ha expresado por distintos medios.

Se graduó en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), fue becado en Alemania para estudiar infectología y recibió varios premios por ser uno de los mejores estudiantes de su promoción en 1981. Fue jefe de residentes de Medicina Interna del Hospital Roosevelt y dirigió el parte de las actividades del proyecto de VIH financiado por el Fondo Mundial, desde el año 2004.

Fue presidente del MCP en dos oportunidades, sus aportes fueron importantes insumos para preparar las propuestas de país para acceder a los fondos del Fondo Mundial en sus continuas fases. Capacitó a muchos profesionales de la medicina y diferentes carreras a través del Diplomado de Atención Integral en VIH.

Siempre fue un referente para los médicos y clínicas de atención integral, y luchaba por los derechos humanos de los pacientes a quienes, cuando el país no contaba con medicamentos antirretrovirales ayudaba a conseguir la medicación a través de donaciones.

Los pacientes lo recuerdan con amor ya que fue un “defensor de la vida”. Salvaba a las personas que eran desahuciadas por otros médicos: “A mí me dijo, no se preocupe, yo no la voy a dejar morir”, recuerda entre llanto una usuaria de la Clínica de VIH del Hospital Roosevelt. Su motor fue siempre la atención en el marco de la dignidad humana.

Una bala perdida le quitó a Guatemala uno de sus mejores médicos en la respuesta al VIH, pero aún después de fallecido, el doctor Mejía siguió cambiando la vida de las personas para bien y se convirtió en el primer donante de córneas en el país.

Guatemala jamás olvidará a un ser humano tan ejemplar. Se ha anunciado por parte de la Dirección del Hospital Roosevelt que la Clínica de Enfermedades infecciosas llevará su nombre para recordar todo el trabajo que realizó por las personas con VIH del país y que su legado continúe a lo largo del tiempo.

HASTA PRONTO DOCTOR MEJÍA

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