Según datos del programa nacional de Tuberculosis, dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Salud, en el año 2015 se registraron 6.796 casos nuevos en todas las formas de la enfermedad, con una tasa de 22,19 por 100.000 habitantes. Esto refleja un aumento de 700 casos aproximadamente, comparado con el año 2014.

La precariedad de las condiciones de vida alimenta el número de casos de tuberculosis.

María Yanes ex presidenta de la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolana y columnista de uno de los principales diarios de circulación nacional (El Nacional), nos concedió una extensa entrevista sobre la situación de la tuberculosis en Venezuela; ella mencionó que “en el 2016 se registró un aumento de los casos en comparación al año 2015, además se sabe en la consulta de tisiología en el Hospital General Dr. José Ignacio Baldó Algodonal, que es un centro de referencia en relación a las patologías pulmonares, en este año se calcula que aproximadamente se presentan de 12 a 18 casos por semana y esto es una cifra alarmante; en las zonas aledañas hay muchos casos de tuberculosis”.

Yanes, que viene alertando sobre la crisis que se vive en el sector salud en Venezuela y denomina a la tuberculosis como una “emergencia epidemiológica permanente y en ascenso”, muestra el lado social y político de esta enfermedad, en el sentido que menciona que “estamos viviendo una profunda crisis social en la que resalta varios elementos, pero los más importantes son la desnutrición sobre todo la infantil, el hambre, las condiciones de hacinamiento, la pobreza. Sabemos que la tuberculosis es una enfermedad social porque está muy ligada a estas condiciones que hacen propensa a una persona a vivir esta enfermedad”. En este sentido, la encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2016 deja ver la situación de crisis que se vive en el país en áreas primordiales como educación, pobreza, seguridad personal y salud. Según este estudio 81.8% de personas viven en situación en pobreza.

La salud es política

La salud, tiene una relación directa con las políticas que lleva adelante el Estado. En este articulo mostraremos algunos ejemplos sobre esta afirmación utilizando como eje el ascenso de los casos de tuberculosis en el país. Comencemos con el presupuesto, según el artículo 84 de la Constitución Nacional, el Estado garantizará un presupuesto para la salud que permita cumplir con los objetivos de la política sanitaria; en referencia a este punto, la doctora Yanes menciona que la tuberculosis “es una enfermedad reemergente, los programas de control del Ministerio de salud no tienen presupuesto. Hasta ahora, el tratamiento se está consiguiendo, al Algodonal llega una persona con tuberculosis y se le da su esquema de tratamiento que dura 6 meses, pero hay una escases tremenda de recursos humanos y esto es muy grave porque esos casos hay que buscarlos. No hay recursos de laboratorio, no se están haciendo los cultivos bacteriológicos; es decir, hay una cantidad enorme de factores que están confluyendo en que esta enfermedad no se esté controlando por falta de presupuesto”.

Maria Yanes, ex presidenta de la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolana.

Otro aspecto que se suma a la falta de presupuesto es el recurso humano capacitado y disponible para atender el aumento de los casos. En Venezuela, los médicos solo se pueden formar en entes públicos, no existen las posibilidades privadas, el presupuesto asignado a las universidades es insuficiente, la inseguridad que reina en ellas y la crisis general ha hecho que muchas personas del área de salud migren a otros países buscando mejores oportunidades de vida, por lo que el Estado  ha improvisado una formación paralela que afecta de manera directa a las y los venezolanos, “hay escases de recursos humanos, es uno de los aspectos más importantes, no solamente a nivel de médicos, a nivel de todo el personal de salud; (…) parece que están colocando a los médicos integrales comunitarios, que estudian en una formación paralela, para que atiendan a los pacientes y les hagan seguimiento, y no son médicos ni están preparados para esto”.

Un tercer factor es la escasez de medicamentos, que tiene que ver con la caída en la entrega de divisas a las farmacéuticas por parte del Estado. Si bien no hay denuncias de falta de medicamentos para la tuberculosis, en Venezuela hay escasez de 90% de los medicamentos de alto costo y un 85% de los medicamentos comunes; frente a esto, la doctora Yanes indica que “hay escasez de antimaláricos y antirretrovirales. Las personas con afectación del sistema inmunológico, como las personas desnutridas o aquellas con VIH, que no están recibiendo tratamiento antirretroviral tienen un mayor riesgo de desarrollar la tuberculosis.”

Vamos en ascenso. La escasez de medicamentos, recursos humanos y económicos, se agravan frente a las políticas concretas –o ausencia de las mismas- que ha llevado a cabo el Ministerio de salud desde hace algunos años, la doctora Yanes comenta: “no hay soluciones ni respuestas por parte del Estado venezolano, el Estado ha desarrollado planes de distribución de medicamentos que han sido improvisados y que no han servido, como el SIAME y el 0800 salud. El problema de los medicamentos en el país no es un problema de distribución, es un problema de producción (…) no hay importación de materia prima para la elaboración de medicamentos en Venezuela, los laboratorios farmacéuticos están con una gran deuda de divisas (en Venezuela hay un control cambiario), el gobierno no le liquida las divisas al sector farmacéutico y los que llegan se venden a dólar libre ¿cómo puedes tú tener acceso a los medicamentos de esa manera?”

Las condiciones de la atención en salud también están presentes en las protestas.

Y añade, “No tenemos un sistema de salud, aquí no hay un sistema de salud como lo tenemos descrito en la constitución(…).  Desde el año 1999, han pasado 15 ministros de salud. Los ministros no duran un año en el cargo y lo cambian todo. Un desastre, ningún programa de salud está funcionando”.

Frente a las malas políticas del Ministerio de Salud, la escasez de medicamentos, de recursos humanos y económicos, se debe agregar la ausencia de estadísticas actualizadas y segmentadas sobre la enfermedad. Al respecto, Yanes menciona: “no hay estadísticas por género, yo no te puedo decir ahora que grupo está más afectado. No tenemos información oficial de ninguna clase, el Boletín Epidemiológico Nacional está omitido desde el año 2015, el programa Nacional de tuberculosis no muestra estadísticas segregadas, ni de ningún tipo”.

El colapso de todo

Puesto así, se hace razonable lo que mencionan diferentes organizaciones de la sociedad civil y que la encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela 2016 concreta en la frase: Venezuela vive las “peores condiciones de desprotección en salud desde principios de siglo XX”.

La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida)   considera esta situación como catastrófica. La gente muere, se enferma más o vive en situaciones que se pueden calificar de sobrevivencia en el día a día que, como todo lo que venimos exponiendo, tiene que ver con la política.

En Venezuela colapsó todo y eso nos está matando porque la política tiene un impacto directo en nuestra calidad vida y en la calidad de nuestra muerte. Muchas personas están protestando y denunciando esta situación desde diferentes lugares y espacios, mientras son perseguidas por un Estado que le tiene más miedo a la mala propaganda que a la tuberculosis. Sigamos adelante, que pronto tendremos la oportunidad de reconstruir el país.

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