El anuncio de la transición –el retiro del Fondo Mundial para el sida, la tuberculosis y la malaria de América Latina- detonó la proliferación de propuestas y herramientas de facilitación que pretenden ayudar a las organizaciones de sociedad civil en la adaptación a los nuevos contextos.

La semana pasada, durante el segundo día de la reunión de la Plataforma LAC, Joan Tallada presentó un documento, Diálogos Sociales, que va más allá de la simple receta de acciones a seguir para garantizar la sostenibilidad y, en cambio, profundiza en esa transición cultural y organizativa por la que deberán avanzar las organizaciones de sociedad civil para comprender los cambios en las expectativas de la sociedad en general respecto del uso de los recursos públicos, en cómo se redefine la dinámica política nacional y en qué forma, todo ello, las obligará a repensar su rol y su lugar como agente clave en la respuesta.

Joan Tallada presenta Diálogos Sociales, una herramienta para el trabajo de la sociedad civil hacia la sostenibilidad.

Si bien el documento ofrece al detalle los pasos que debe seguir el consultor o consultora que colabore con las organizaciones de sociedad civil –y también de gobierno-  para llevar a buen puerto un plan de acción para garantizar la sostenibilidad de la respuesta a las tres enfermedades, me atrevo a decir que no busca que esto sea lo principal. El documento busca motivar una reflexión al interior de las mismas organizaciones, incrementar su capacidad de análisis y acción respecto de cómo sostener la legitimidad social de los servicios vinculados a la respuesta al VIH, la tuberculosis y la malaria y de qué manera se podrá garantizar una respuesta política y presupuestaria acorde a ella.

Lo cierto es que algunos de nuestros países latinoamericanos, además de convertirse en países de ingresos medios y medios altos, han dejado de tener altas prevalencias de estas tres enfermedades que difícilmente aparecen en los “top 20” de causas de mortalidad. Por ello es importante que el discurso que busque la asignación de recursos para sostener la respuesta post transición debe enmarcarse en un contexto más amplio de garantizar la salud de todas las personas.

Por otro lado, Tallada nos recuerda que es preciso tener en cuenta que (desafortunadamente) la tendencia en la respuesta -al VIH principalmente, aunque también se aprecia un poco en tuberculosis-, es hacia la detección precoz y el tratamiento (incluso hacia la profilaxis pre-exposición); por ello, es posible que las acciones orientadas al cambio de comportamiento o a la modificación de los contextos determinantes del riesgo de las poblaciones más expuestas, la reducción del estigma y la discriminación, pierdan prioridad; lo mismo con las acciones vinculadas a la reducción de la pobreza como determinante social de la tuberculosis.

Elena Reynaga, Secretaria Ejecutiva de Redtrasex.

Se nos plantea entonces la necesidad de que la sociedad civil con trabajo en VIH, la TB y la malaria repiense su estrategia y modifique el discurso centrado en la sostenibilidad financiera en la relación con los donantes hacia la incidencia en las instituciones públicas locales. También nos insta a unir esfuerzos y enlazar estrategias con otras organizaciones que trabajen en temas vinculados a la salud, de manera que podamos enmarcarnos en los Objetivos de desarrollo sostenible, adoptados el 2015 por la Asamblea de las Naciones Unidas.

En esas estamos

Algunas organizaciones y países han avanzado hacia las reflexiones que plantea Diálogos Sociales – Sociedad Civil Sostenible. En algunos países, las organizaciones con trabajo en VIH, vinculadas a grupos de hombres gays y mujeres trans han tendido puentes con plataformas más amplias que trabajan por el respeto de los derechos humanos; organizaciones de mujeres positivas están trabajando de la mano con grupos feministas que buscan la eliminación de toda forma de violencia contra las mujeres y promueven su participación política. La tarea no es fácil y nos obligará a cruzar nuestras agendas con aquellas otras con las que compartimos principios y metas, pero al fin y al cabo nos fortalecerá en el camino hacia lograr una mejor calidad de vida y una respuesta a la salud de las personas.

Mirar hacia nuestros bolsillos

Algunos comentarios en la jornada del 3 de mayo en Bogotá señalaron que es importante mirar a nuestros recursos. “Nuestra región es rica –dijo Elena Reynaga, Secretaria Ejecutiva de la Redtrasex- rica en materia prima, pero también rica en futbolistas, en cantantes. (…) Pidámosles recursos a ellos también”.  Es cierto que los grandes millonarios de la región pueden ser fuente de financiamiento, muchos tienen fundaciones que proveen ayuda en diversos temas (varios se concentran en niños y niñas); pero cualquier aproximación debe hacerse habiendo trabajado ya una estrategia que tenga en cuenta las dinámicas del contexto actual (transición, salud para todos).

Activistas de América Latina y el Caribe se reunieron en Bogotá para discutir sobre el rol de sociedad civil para la sostenibilidad

Mirar a nuestros bolsillos también es mirar nuestros propios presupuestos, y aquí las organizaciones de sociedad civil y los y las activistas juegan un rol importante. Pocos nos hemos preguntado cuánto invierten nuestros gobiernos en la respuesta a las tres enfermedades, si están bien invertidos los recursos o si se puede optimizar el gasto para ampliar la atención a más personas.

La RedTraSex ha empezado un trabajo en esta línea. Desde los grupos locales de mujeres trabajadoras sexuales se llevarán a cabo reuniones en las que se analizarán los presupuestos nacionales y aquellas actividades que se desarrollan en el marco de la respuesta al VIH. Esta iniciativa pretende involucrar a otras organizaciones de la sociedad civil para difundir lo más posible la vigilancia social de la inversión pública.

En otros países, como el Perú, algunas organizaciones han exigido a sus gobiernos la optimización de la inversión en medicamentos, buscando medidas que permitan el acceso a alternativas genéricas para el tratamiento antirretroviral, empujando por una mejor negociación de los precios y exigiendo la transparencia de las compras públicas.

El mensaje es claro, la sostenibilidad de la respuesta es posible y tenemos los recursos necesarios para lograrla y no solo nos referimos a los recursos financieros, sino también los recursos humanos que se requieren para hacer incidencia política para lograr esas leyes, normas y presupuestos necesarios para poner fin al VIH y a la tuberculosis.

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