Para nadie es un secreto lo que menciona La Organización de los Estados Americanos (OEA): “las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex han estado históricamente sometidas a discriminación por su orientación sexual, identidad y expresión de género y diversidad corporal, y continúan siendo sujetas a discriminación, violencia, persecución, y otros abusos; en clara vulneración a sus derechos humanos protegidos en los instrumentos internacionales e interamericanos”.

Todas las personas sabemos que el campo laboral es un lugar hostil para la población LGBTI, y que esto representa una violación a los derechos humanos. En el año 2015 se publicó el Orgullo en el Trabajo, un estudio sobre la discriminación en el trabajo por motivos de orientación sexual e identidad de género en Argentina, que describió de manera directa la experiencia de muchas personas que son acosadas, maltratadas y vulneradas,  tanto en el acceso al empleo como en la permanencia y trato en el lugar de trabajo.

Algunos de los aspectos que se mencionaron en la investigación, y que siguen muy vigentes hoy en día, son que se presume heterosexualidad de las mujeres lesbianas en el lugar de trabajo, sin mediar consulta previa, lo que invisibiliza su orientación sexual; que las mujeres trans son las que sufren mayor discriminación y exclusión. En lo referente a la invisibilidad de la orientación sexual, algunos gays, lesbianas y mujeres bisexuales la consideraron una estrategia para acceder a un empleo, para no perderlo o para no ser víctimas de actos discriminatorios.

Por todo esto, La Fulana, un espacio de lesbianas y mujeres bisexuales que nace en el año 1998 y que trabajan sobre varios ejes como la salud, la educación, la violencia, la incidencia legislativa y la visibilidad de manera trasversal, aprovecharon el espacio del Día del trabajo para hacer llegar su voz: SOY LESBIANA, SOY TRABAJADORA.

En este sentido, Paz Dellacasa, coordinadora General de La Fulana, nos menciona en una entrevista para Corresponsales Clave que:

PD: Para nosotras, ser lesbianas o bisexuales visibles es un acto político que no es menor, es existir, es poder nombrarnos, es tener acceso a políticas públicas que nos incluyan tanto en lo que respecta a la salud, como a la violencia y a la educación.

El 7 de marzo del 2010, la Pepa Gaitán fue fusilada por el padrastro de su novia, ese disparo no solo mato a la Pepa, sino que nos mató a todas; no fue solo el padrastro de la Pepa el que apretó el gatillo, sino que fue una sociedad entera que avala la violencia, el odio y la discriminación hacia lesbianas y mujeres bisexuales. Desde ese momento, todos los 7 de marzo comenzamos a realizar acciones que tuvieran que ver con nuestra visibilidad. En el año 2013, junto a la Diputada María Rachid, logramos que se aprobara en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 7 de marzo como el Día de la Visibilidad Lésbica, proyecto redactado e impulsado por La Fulana.

Esta es una de las tantas razones por la cual la visibilidad es tan importante, quienes somos activistas no somos visibles solo en marchas o eventos, sino que lo somos en el cotidiano nuestro día, por ejemplo, cuando dos compañeras que son madres llevan a su hijo o hija a la escuela, cuando nos atendemos con profesionales de la salud o simplemente en el ámbito laboral, que no es menor, ya que ahí solemos pasar gran parte de nuestro día.

Ser visibles en todos los ambientes en los cuales habitamos nos libera de la carga que tienen las palabras lesbianas y bisexuales, nos libera de tener que estar cambiando el nombre de nuestra compañera por ejemplo cuando todos hablan de sus vacaciones, no ser las únicas que nos vamos solas por no poder decirlo.

CC: ¿Tienen otras actividades en este sentido?

PD: Desde La Fulana realizamos diferentes actividades, charlas y capacitaciones donde hablamos sobre la discriminación y violencia en diferentes espacios como escuelas, hospitales, plazas e incluso las redes sociales.

La campaña del primero de mayo surge a raíz de todas estas acciones que venimos realizando con respecto a la visibilidad como eje fundamental de nuestra existencia, poder nombrarnos  y que quienes aún no pueden hacerlo sepan que existimos, que no están solas, que hay espacios que trabajan y articulan con diferentes organismos para poder terminar con la discriminación y la violencia ejercida hacia nosotras y, sobre todo, en el ámbito laboral, ya que es en este espacio donde pasamos gran parte de nuestro día.

Todas las personas necesitamos y merecemos ser reconocidas, todas las personas sabemos que la discriminación en los espacios laborales y sociales es, en muchas ocasiones, la norma para las personas que pertenecen a los colectivos LGBTI. Comencemos por mirarlas y mirarnos, reconocernos en la diversidad y respetarnos como personas.

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