Corresponsales Clave conversó en días recientes con Pilar Montalvo, mujer wanka de Perú, representante de su nación en el Secretariado Internacional de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes (SIPIA), quien formó parte de la delegación que presentó la nueva Comunidad Indígena Internacional en VIH-SIDA (CIIVS o IIHAC por sus siglas en inglés) en la reunión número 16 del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas, entre el 24 de abril y el 5 de mayo en Nueva York. Dicha delegación también estaba integrada por Marama Pala de Nueva Zelanda y Trevor Stratton de Canadá.

Delegación IIHAC ante foro de cuestiones indígenas: Trevor Stratton, Marama Pala y Pilar Montalvo.

Las recomendaciones de dicha sesión incluyeron dos puntos (42 y 43) en los que se hizo mención directa a la respuesta al VIH y sida en las Primeras Naciones, tanto para la realización de una reunión de expertos sobre la materia, con participación indígena, en 2019, bajo el alero de la ONU; como para solicitar a los estados miembros que destinen recursos para programas de VIH con pertinencia cultural.

Esta nueva comunidad indígena en VIH, que tendrá formato de organización no gubernamental (ONG), es apuntalada por tres organizaciones de reconocida trayectoria: el Grupo de Trabajo Indígena Internacional en VIH-SIDA (IIWGHA), la Fundación Maorí, Indígena y del Pacífico Sur en VIH-SIDA (INA) y la Red Indígena Canadiense en SIDA (CAAN).

En conversación con Corresponsales Clave, Pilar Montalvo manifestó que esta nueva organización forma parte del plan estratégico de IIWGHA, que le permitirá “tener una voz mucho más fuerte dentro del sistema de Naciones Unidas. Los grupos de trabajo se forman de manera voluntaria y bajo la experticia de varias personas, pero como grupo no podemos tener un asiento o una voz donde se toman las decisiones importantes que pueden afectar o no nuestra vida y nuestra salud”.

En vista que “el VIH es el segundo colonizador de nuestros pueblos”, Montalvo celebró que las recomendaciones del foro sobre cuestiones indígenas, por segunda vez desde 2014, haya incluido a la pandemia en sus puntos. En esa línea, comentó que es vital que los estados de América Latina y el Caribe, donde vive el 40 por ciento de las primeras naciones del mundo, desarrollen información epidemiológica que dé cuenta de la situación del VIH en comunidades originarias.

Dentro de sus intervenciones en el foro, incluido un evento paralelo llamado “Pueblos de la Tierra y VIH”, hizo hincapié en la situación de niñas, adolescentes y jóvenes indígenas frente a la violencia sexual y el sida; dijo que América Latina y el Caribe conforman la segunda región del mundo, después de África, con mayor número de violencia contra estas personas.

Evento paralelo “Pueblos de la Tierra y VIH” donde Pilar Montalvo sostiene un cartel que dice: “niñas, no madres”.

“Esta población que sufre violencia sexual está expuesta a dos cosas: embarazos no deseados y VIH. Esas dos situaciones ponen a niñas, adolescentes y jóvenes en alto grado de vulnerabilidad. A eso hemos llamado ‘vidas robadas’, porque una niña que tiene un embarazo no deseado y (a la que) el Estado la fuerza a ser madre, será madre para toda la vida; y si tiene el VIH, lo tendrá para toda su vida. Los planes de vida no serán los mismos”, enfatizó.

La dirigente confía que esta incidencia, cada vez mayor, gatille que ONUSIDA vea a los pueblos indígenas como una población clave en la respuesta a la pandemia.

Respecto a la situación de los pueblos originarios de Perú, Pilar Montalvo expresó su preocupación por las comunidades amazónicas y por las mujeres quechua y aymara de los Andes. Detalló que hay un proyecto financiado por el Fondo Mundial en la selva peruana, pero lamentó que los medios de comunicación y otras instancias gubernamentales no lo hayan tratado adecuadamente, exponiendo a pueblos que tienen mucho miedo al estigma de las poblaciones no indígenas.

“Acabo de estar en Puno, donde hay una población aymara y quechua. Hay mujeres que van a los controles prenatales y se encuentran con la sorpresa que tienen VIH y es el esposo que ha ido a trabajar a la minería ilegal y de ahí ha venido con el VIH. Entonces, cómo le explicamos a una mujer quechua hablante que tiene VIH y que ahora va a tomar medicamentos de por vida. Es romper el esquema que tiene el Ministerio de Salud de tener una sola forma de atención que es muy occidental y aún falta construir ese diálogo con los pueblos indígenas”, comentó Montalvo.

Desde Canadá, Trevor Stratton de CAAN confirmó que la nueva Comunidad Indígena Internacional en VIH-SIDA tendrá, en julio próximo, una reunión en Ottawa para que sus actuales líderes desarrollen una estructura de gobernanza para continuar sus estrategias de abogacía.

Como dijo Marama Pala de INA ante el plenario del foro permanente para las cuestiones indígenas: “A pesar de todos los avances en VIH, a pesar de las metas y estrategias, a pesar de la buena fe, a pesar de la estrategia de Fast Track 90-90-90 de ONUSIDA, a pesar del Informe GAP de ONUSIDA, que identifican a todos los que son dejados atrás, estoy acá para decirles que los pueblos indígenas han sido dejados atrás y que, a menos que las cosas cambien, seguiremos siendo dejados atrás. El 10-10-10 es nuestra realidad”.

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