Victoria Sofía Sosa es una mujer transexual que se independizó y dejó atrás a su familia para vivir en el Departamento de Yoro, al norte de la capital de Honduras, en una pequeña ciudad que la vio rehacerse desde sus 21 años, y seguir la carrera de Derecho, lo que más deseada desde niña, hasta convertirse en la abogada que hoy es.

Victoria dijo a Corresponsales Clave reconocerse como segura de sí misma, con metas, sueños y anhelos como cualquier persona. Actualmente, aún trabaja como enfermera en el Hospital de Yoro y ejerce también su otra gran pasión: ser abogada, aunque por ahora deba hacerlo en el ámbito privado.

Victoria Sosa (der.) recibe el título de abogada.

El 1 de diciembre de 2016, recibió su título como abogada en la Universidad Cristiana de Honduras, donde no fue nada fácil sacar adelante sus estudios y cumplir sus metas – según comente- por tratarse de una universidad donde tienen una ideología bien arraigada con fundamentos muy religiosos. Le costó ser aceptada como una mujer transexual.

La ahora abogada nos contó que tuvo dos grandes retos para poder obtener su título: “primero fue exigirme a mí misma, ser cada día mejor, demostrarme que por haber nacido en un cuerpo diferente a mi identidad de género, no me hacía ni más ni menos en esta sociedad y que no somos como la sociedad piensa; al contrario, somos mujeres emprendedoras e inteligentes”; el siguiente reto tuvo que ver con su imagen en el título: “tuve que denunciar y desplazarme a la capital, a las oficinas principales porque no querían colocar mi fotografía, en donde se me ve como una mujer, y gané la denuncia que hice. También logré que el día de mi graduación me llamaran por mi nombre social: Victoria Sosa, dos logros que para mí son muy importantes en toda mi carrera universitaria”.

Honduras no cuenta con una Ley de Identidad de Género, por lo que el título de Victoria debió llevar su nombre “oficial”, como está registrado en Registro Nacional De las Personas, pero ella sabe que ese cambio es una lucha pendiente, que todavía está encaminada y en construcción, pero que se logrará.

Victoria, de 28 años, ha sufrido discriminación por ser una mujer trans en su trabajo, en la calle, en la universidad; muchas veces tuvo que denunciar todo acto de transfobia y discriminación hacia su persona y es por eso que dará un gran aporte a las personas LGTBI: “Quiero optar un puesto de fiscal en el Ministerio Público para llevar -de forma directa- los delitos contra las personas LGTBI, y mientras (tanto), estoy activa para representar legalmente a todas aquellas persona -primordialmente LGTBI- a quienes se le hayan violentado sus derechos.”

En un país fuertemente homofóbico y transfóbico, donde muy pocas mujeres trans acceden a estudios universitarios, contar con una abogada trans es de gran relevancia. Sosa eligió la carrera de Derecho para hacer que se cumplan los derechos de las personas LGTBI porque, desde muy joven, vio que estos derechos eran violentados y que las personas LGTBI de su comunidad eran más vulnerable cada día.

Hasta ahora, Victoria no pertenece a ninguna organización de personas trans, pero con sus logros espera tener un impacto en las mujeres trans más jóvenes y ser una líder para su comunidad. Su lucha siempre estará enfocada en que los derechos de las personas LGTBI sean respetados.

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