El equipo técnico y metodológico, entre ellas, dos mujeres guatemaltecas y la referente de ICW en República Dominicana, Felipa García, junto a once mujeres líderes y activistas iniciaron la tarde del 22 de junio el encuentro nacional “Formando formadoras para el empoderamiento de las mujeres con VIH en Latinoamérica”.  El mismo taller ha sido desarrollado en otros lugares por la Comunidad Internacional de Mujeres con VIH (ICW), dentro del marco del proyecto Acelerando la acción regional a favor de los derechos humanos sexuales y reproductivos  y la no violencia hacia  las mujeres con VIH”, que cuenta con el apoyo financiero del Fondo Mundial.

El encuentro buscó la reflexión continua de las participantes sobre sus propias vivencias de violencia.

Fue fácil que las participantes conectaran entre sí desde el primer día del encuentro, todas ellas demostraron gran compromiso y deseo de pasar por su propio cuerpo las vivencias compartidas por cada una de las participantes. A medida que avanzaba el proceso y se ponían en práctica diferentes ejercicios, fue como redescubrirse a sí mismas en el espejo de las otras.

Fue interesante observar cómo se iba modificando el lenguaje que refuerza acciones de violencia hacia las mujeres y analizar o construir conceptos que -según sus propias palabras- no tenían claro o simplemente no conocían. Todo eso fue posible desde una metodología que partía de la autoexploración.

Dentro de los temas que más calaron en las participantes están el patriarcado, el feminismo y los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres, estos temas se exploraron a través de juegos infantiles, a través de imágenes que nos bombardean los medios de comunicación tradicionales que fomentan el patriarcado y devalúan a las mujeres; y el feminismo, viéndolo desde nuestras propias luchas.

Parir en un marco de derechos

Cada día se fueron construyendo diferentes escenas tomadas de las propias vivencias de las participantes, así como de la interpretación que le dieron a los diferentes juegos y ejercicios. Es importante destacar que el uso de las palabras fue limitado, las respuestas y sentires siempre fueron presentadas como un tipo de obra estética, obedeciendo a una secuencia que iba armando historias reales.

Encuentros similares para formar a formadoras de mujeres con VIH que luchen por sus derechos se realizan en varios países.

Al sexto día teníamos varias historias que contar, entre todas elegimos la opción del parto vaginal porque es el eje central de nuestra lucha en estos momentos. Al séptimo día, lejos de descansar, la obra “Una opción para mí” fue presentada en el Centro comunal de la provincia. La obra puso al desnudo las barreras que enfrentan las mujeres embarazadas con VIH al momento de parir y las luchas de las activistas para que se les permita parir en un marco de derechos, las escenas también reflejaban otras violaciones a los derechos reproductivos, como las esterilizaciones forzadas o no consentidas.

Ana*, una de las participantes, contó: “a los 17 años tuve un embarazo ectópico y no sabía que tenía VIH. Cuando la doctora se dio cuenta, me hizo una cesárea y me corto las trompas negándome el derecho a ser madre”. Esta historia se repetía una y otra vez.

A la obra asistieron 35 mujeres de la comunidad. Luego de presentada la pieza de teatro, se abrió el debate a las invitadas con la pregunta: ¿cómo hacer para que las mujeres con VIH puedan parir en un marco de derechos? Algunas de las estrategias que salieron a relucir fueron: levantar la voz,  sensibilizar al personal de salud y sumar más mujeres a la lucha por lograr que se integre la opción del parto vaginal en las normas de atención a mujeres con VIH; ellas entendieron que se deben realizar alianzas con otras mujeres, aunque no tengan VIH, porque es una lucha de todas las mujeres.

La audiencia de mujeres que fueron a ver la obra tampoco podían usar las palabras durante el debate; ellas debían asumir el rol de unas de las actrices y, así, poner en escena su estrategia. Fue interesante observar que todas ellas, las espectatrices, todas en edades reproductiva, se sintieron indignadas por la representación, y lo sintieron en sus cuerpos, como mujeres, más allá del diagnóstico; ellas sintieron que esto es algo que pasa por el hecho de ser mujer y que ser positiva al VIH le agrega peso.

Facilitadoras fortalecidas

A partir de las propias reflexiones y vivencias compartidas, las participantes crearon una obra de teatro.

Al terminar el taller, las futuras facilitadoras expresaron su convicción de que estos ejercicios se pueden replicar en las comunidades y causarán un gran impacto. También sacaron a colación la manera en que ellas mismas se sintieron sacudidas por las reflexiones, ya que a veces pensaban que por ser lideresas la violencia no las alcanzaba, al final del encuentro decían haberse dado cuenta que cada día viven diferentes situaciones de violencia desde diferentes direcciones.

La señora Lorena Roffe, referente metodológica del proyecto, dijotener la certeza de que este grupo de mujeres facilitadoras sintieron y vivieron el taller desde sus cuerpos y que tienen claro lo que van a hacer en las comunidades, también señaló estar muy contenta con la selección de las mujeres por el compromiso que vio en cada una”.

Al salir del lugar del encuentro todas reafirmaron su deseo de luchar para disminuir toda expresión de violencia hacia las mujeres con VIH a través de la educación y la incidencia política. El espacio dio lugar al reencuentro de compañeras de lucha y a que se encendiera la llama de la pasión por la transformación, por la justicia, por la equidad, por nuestros derechos.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.