Todos los días son buenos para visibilizar esas historias heroicas que caminan por nuestra ciudad. No es necesaria una efeméride si en la vida cotidiana se van mostrando las luchas liberadas desde lesbianas, gays, trans o bisexuales.

Desde la claridad de sus palabras leeremos a Jerume Terrero de 21 años y procedente del Caribe Norte de Nicaragua. ¿Por qué es importante saber su procedencia? Si ya Nicaragua es un país con altos índices de pobreza y violencia, es significativo decir que el Caribe es una región aún más excluida y con una precaria condición socio económica; es también la zona donde habitan las comunidades indígenas y afrodescendientes del país. Dichas condiciones aumentan la vulnerabilidad pero también las proezas de jóvenes LGBT.

Jerume se define también como transformista y con una mirada crítica de la realidad.

Corresponsales Clave: ¿Cómo te describes?

Jerume Terrero: Soy de mente abierta, disfruto de las diferencias, soy transformista, agente del cambio con visión crítica a mi realidad y sobre todo agradecido de la vida.

CC: ¿Consideras que Nicaragua es un país homo – trans fóbico?

JT: Sí, lo es, es un problema que para muchos en Nicaragua se vive día a día. En estos tiempos las poblaciones han estado empezando a respetar a la diversidad sexual, mediante un proceso de ha durado muchos años y que aún no para, hay quienes son homofóbicos en consecuencia expresan su rechazo desde la violencia física o la discriminación psicológica.

En Nicaragua, la diversidad sexual se desarrolla en diferentes espacios político, social, artístico, laboral, salud, comercio etc. Y aunque los avances han sido muchos a nivel de acceso a estos espacios también  hay quienes ahí dentro nos manifiestan su homofobia y reprimen nuestros derechos.

CC: ¿Qué ha sido lo más difícil que te ha tocado enfrentar?

JT: El rechazo de mi familia, fueron manifestaciones de discriminación que en su momento no pude percibir, ahora gracias a un proceso que he llevado con parte de ellos logré superar esa situación que me ha cambiado y me ha hecho una persona dispuesta a enfrentar los retos de la vida pública.

CC: ¿Cómo te imaginas que se puede aportar desde las familias y las escuelas para disminuir la discriminación?

JT: En la familia se debe inculcar respeto, la tolerancia y la convivencia en un mundo de diferencias. La  escuela debe de ser el sitio en donde los docentes deban mostrar esas virtudes que hagan reflexionar a las generaciones sobre la discriminación y la violencia, que generen habilidades extras a los estudios tradicionales, niñas y niños con visiones criticas.

CC: ¿Cuáles son tus metas profesionales y personales a corto y mediano plazo?

JT: Curso el cuarto año de Sociología con mención en Autonomía en la Universidad de las Regiones Autónomas de Nicaragua (URACCAN), deseo graduarme y continuar especializándome.

Además de ser un artista, me he propuesto profesionalizarme para desarrollar mis capacidades en diferentes ámbitos como en la investigación científica.  A corto plazo, seguiré empoderándome, siendo partícipe de diferentes procesos académicos y buscando las respuestas a esas interrogantes. A largo plazo, me veo dirigiendo esos cambios por los que he luchado, manteniendo el perfil de un agente del cambio.

Jerume ha sido miembro activo en procesos sociales como adolescentes comunicadores por los derechos de la niñez y la adolescencia, con UNICEF, corresponsal comunitario con la Campaña Cambia ahora solo hazlo, en prevención de consumo de drogas en jóvenes del Caribe, así como promotor de otros procesos organizativos comunitarios.

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