Perú se ubica en el segundo lugar de Sudamérica en cuanto a tuberculosis sensible y en el primer lugar respecto a tuberculosis multidrogorresistente (MDR) y extremadamente resistente. Aunque el tratamiento sigue siendo principalmente farmacológico, desde hace más de quince años se introdujeron como coadyuvante las operaciones de tórax como una intervención recomendada en algunos casos. Estas operaciones son indicadas por el médico tratante.

Según información provista a Corresponsales Clave por la Dirección de Prevención y Control de la Tuberculosis, actualmente se tienen 87 pacientes con indicación de cirugía.

“La gran mayoría son personas pobres o extremadamente pobres. (…) creemos que la mayor parte son hombres, porque en esa población se concentran los casos de tuberculosis MDR y XDR”, comentó también en comunicación con Corresponsales Clave, Segundo Chamorro, fundador de la Asociación Civil pro salud y vida (ACIPSAVI) en La Libertad, región norteña del país.

Por su parte, Carlos Ricardo Rojas, activista por la atención integral en tuberculosis y VIH de esa misma región; señaló con indignación que los casos se han acumulado desde 2015 porque “no ha habido una decisión política para atender esta situación, (…) se sigue embalsando el número de personas con necesidad de operación de tórax”.

Es posible que el número de personas que requieren la intervención quirúrgica continúe en aumento, así como el número de muertes, que hasta la fecha son tres.

Buscando explicaciones

Para entender las razones de los retrasos en las operaciones de tórax y conocer los siguientes pasos para responder a esta crisis, contactamos a la Dirección de Prevención y Control de Tuberculosis, instancia técnica responsable de la respuesta a la tuberculosis y a Socios En Salud (SES), receptor principal de la Nota Conceptual para tuberculosis financiada por el Fondo Mundial.

Segundo Chamorro (izquierda) en reunión de personas afectadas por la tuberculosis. Foto: Facebook.

Ambas instancias coincidieron en señalar que la Nota Conceptual (originalmente) había incluido entre sus actividades la realización de 60 operaciones torácicas en clínicas privadas para el periodo 2016 – 2018. Sin embargo, luego de la aprobación de dicha Nota, en la búsqueda de clínicas que contaran con instalaciones donde se pudieran realizar las operaciones, la única que estaba dispuesta a hacerlas duplicó el presupuesto programado. Por otro lado, desde la alta dirección del Ministerio de Salud, en aras de la sostenibilidad, se dio instrucciones para que la actividad se direccionara a fortalecer instalaciones públicas.

“Por ello, se planteó la implementación de una sala de operaciones dentro de un hospital del MINSA, que además asegure la sostenibilidad de la actividad”, señaló Oscar Ramírez, Jefe del Proyecto para TB financiado por el Fondo Mundial, en Socios En Salud.

Cinco meses después que se enviara para aprobación la reprogramación de la actividad, nueve meses después que el país discutió el cambio, el 23 de junio, se recibió el visto bueno del Fondo Mundial.

El país ahora cuenta con un financiamiento de más de 850 mil dólares para el acondicionamiento de una sala de cirugía y su equipamiento, así como de salas de pre y post operación. Se prevé que el Estado cubra los costos referidos a recursos humanos, medicinas y lo que el paciente requiera para su atención integral.

¿Tantas rondas, tanta tuberculosis y ni una sala?

Las autoridades han señalado que el país no cuenta con salas adecuadas para cirugías de tórax por tuberculosis. (Foto: Perú21)

Probablemente, algunos lectores que han seguido más o menos de cerca la epidemia de tuberculosis en el Perú y la respuesta a la misma, se preguntarán: ¿cómo es posible que no exista una sala de operaciones adecuada en el país?

Hace más de quince años, a inicios de los 2000, algunos de los hospitales de Lima, con el apoyo de la cooperación internacional, comenzaron a realizar operaciones de tórax. Con el término del proyecto, la intervención se debilitó para luego desaparecer.

Luego, desde el 2003, el país recibió financiamiento del Fondo Mundial para la respuesta a la tuberculosis. Como parte de los proyectos de Segunda y Quinta Ronta se realizaron trabajos de construcción y adecuación de salas y Centros de Excelencia (CENEX) para la tuberculosis; sin embargo, pocos llegaron a funcionar, sea porque no hubo la decisión política y ejecutiva o porque no se contaba con el personal capacitado para utilizarlas, según relató Chamorro: “En el Cenex de La Libertad se tuvo una sala de operaciones, pero no se dio uso y el equipamiento (ya) se habrá deteriorado. El problema en La Libertad es que no había un cirujano que realizara las operaciones y el especialista debía llegar desde la capital, finalmente nunca se usó esa sala de operaciones.”

En el Hospital Hipólito Unanue, al este de Lima, sucedió algo parecido. La sala acondicionada y destinada a las operaciones de tórax, poco a poco se fue asignando a a operaciones de emergencia y ginecología. Aunque contaban con un cirujano capacitado y el equipamiento necesario, las operaciones se dejaron de realizar y la responsabilidad de esta decisión se ha diluido en el tiempo entre la dirección del hospital y el cuerpo médico. De esto ya hace dos años. “Hemos retrocedido, se ha desmantelado parte de la respuesta”, comentó al respecto Rojas.

Así las cosas, la respuesta a la tuberculosis sigue siendo postergada en todos los niveles de atención.

Ocho meses más de espera para la primera operación

Tanto la Dirección de Prevención y Control de la tuberculosis (DPCTB) como Socios En Salud (SES) señalaron que se requerirá de al menos ocho meses más para la adecuación de la sala y su equipamiento; es decir, si se logra identificar rápidamente el hospital que será beneficiado con esta actividad y se gestionan rápidamente los convenios, recién en el 2018 se podría tener la primera operación torácica.

Activistas y personas afectadas por la tuberculosis han mostrado su indignación por los nuevos plazos que se han planteado: “Un plazo de 8 meses no es tolerable.  Deben ser creativos para hacer que estas personas se operen. (…) queremos un programa con calendario que diga esta persona se opera tal día”, dijo con mucha molestia, Carlos Rojas.

Las organizaciones afectadas por la tuberculosis enviaron el 17 de julio sendas cartas al Ministerio de Salud, la Defensoría del Pueblo y a la Comisión de Salud del Congreso en las que exigen la realización de dichas operaciones. Están a la espera de las respuestas para avanzar en sus acciones de abogacía. “No vamos a permitir que más gente se muera con tuberculosis”, finalizó Chamorro.

Estigma y discriminación que mata

Un aspecto que poco se ha trabajado desde la respuesta a la tuberculosis es el estigma y la discriminación; tema que ha quedado evidenciado en la negativa de algunas clínicas privadas a operar a personas con tuberculosis para no ser asociadas a dicha enfermedad y a la población pobre.

Pero esta no parece ser una realidad solo del sector privado, sino que trasciende también al sector público que termina por negar la atención a las personas con tuberculosis. “Al MINSA no le ha interesado la salud de estas personas que hasta la fecha están positivas y necesitan de estas operaciones para continuar viviendo y sus familias y comunidades no se contagien con estas cepas resistentes”, dice Chamorro con cierta desesperanza, y no le falta razón. Por diversas razones, en algunos casos debido al estigma –o miedo- de la enfermedad, los hospitales públicos han desarticulado las instalaciones donde se realizaban las operaciones.

La exigencia de salas “especiales” para la operación de personas con tuberculosis se basa más en el estigma y la discriminación que en evidencia sobre los mecanismos de contagio y transmisión de esta infección en particular. El uso de medidas de bioseguridad estándares para las cirugías protege al personal de salud de la tuberculosis y el uso de material descartable y esterilizado –una condición que debiera ser estándar en todo el sistema de salud público y privado- garantiza la salud de los demás pacientes a ser tratados.

Pero poco se ha abordado este tema en el país y la ignorancia, el miedo y la discriminación continúan influyendo en las decisiones de política.

Buscando soluciones inmediatas

Como han expresado activistas y organizaciones que trabajan en la respuesta a la tuberculosis, las personas no pueden esperar ocho meses o más por una operación; muchas morirán en esa espera. Corresponde al Estado, buscar salidas creativas y garantizar la salud de las personas.

Entre las reuniones de trabajo de sociedad civil, se ha compartido información sobre uno de los hospitales del Ministerio de Salud, el Daniel Alcides Carrión, ubicado en el Callao, cerca de la ciudad capital, donde se estarían practicando las tan necesitadas operaciones de tórax para personas con tuberculosis. Derivar las operaciones a dicho hospital puede ser un recurso viable y eficaz.

El Ministerio de Salud también podría hacer convenios de intercambio de prestaciones con los hospitales de la Seguridad Social, que cuenta con los más grandes hospitales del país. De cualquier manera, el Estado está obligado a responder.

Las personas afectadas por la tuberculosis continuarán exigiendo el respeto de su salud y gritando a todo pulmón que no permitirán una muerte más.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.