Venezuela, tras años de descontento y protestas, tiene más de tres meses encendida por masivas protestas en contra del Gobierno Bolivariano. Tras las demandas de la población, la represión y el abuso policial se han hecho sentir y ha dejado más de 90 personas muertas, la mayoría de ellas a manos de las fuerzas del Estado, cientos de heridos y presos, tanto en cárceles comunes como militares. En este contexto, comienzan a surgir denuncias de diversas organizaciones de derechos humanos sobre violencia sexual, como medio de tortura, ejercida por las Fuerzas Estatales en contra de la población.

La Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) denuncia en su página web que de “acuerdo a información de defensores y defensoras de derechos humanos expresada en (una) reunión realizada en AVESA, el día 30 de junio de 2017, el 100% de las personas detenidas ha expresado haber sido víctima de alguna forma de violencia sexual, pero no todas formalizan la denuncia bien sea para evitar una mayor humillación pública y/o porque consideraban que nadie sería sancionado”.

Esta organización ha hecho eco de las noticias publicadas en diarios de circulación Nacional entre el 1 de abril y el 11 de julio, donde encontró un total de 6 noticias sobre delitos sexuales, con 25 víctimas, 14 mujeres (56%) y 11 hombres (44%). Según el documento, dos hombres y dos mujeres fueron violados sexualmente y una mujer fue víctima de intento de violación sexual. Un número significativo de detenidos -nueve hombres y seis mujeres- fueron expuestos a las violaciones sexuales o al intento de la misma.

En cuanto a las instituciones del Estado involucradas en los delitos señalados, figura la Policía Nacional Bolivariana, en el 68% de los casos, seguida de PoliAragua con 20% de los casos y en tercer lugar, la Guardia Nacional con 12% de casos.

Corresponsales Clave entrevistó a Magdymar León, Coordinadora Ejecutiva de AVESA, respecto de esta inaceptable situación. Ella señaló que “la violencia sexual ha sido utilizada históricamente a nivel mundial como un mecanismo de represión utilizado contra manifestantes, contra personas que disiden políticamente de los gobiernos. De manera que es una estrategia el uso de la violencia sexual como forma de tortura o para disminuir la fortaleza de la ciudadanía y de las personas que están protestando. En Venezuela no tenemos mucha experiencia con respecto de este tipo de casos, a diferencia de por ejemplo en la dictadura de Pinochet en Chile (…). Desde el 2014, cuando empezaron a darse con más fuerza las manifestaciones políticas en Venezuela, comenzaron a conocerse casos de delitos sexuales de manera importante como por ejemplo el caso de Juan Manuel Carrazco, que fue público; él fue violentado en Valencia con un fusil.

(…) en los casos de violencia sexual, lo que está detrás no es el deseo sexual, es un tema de dominación, de control, de humillar al otro, de debilitar las fortalezas de la víctima, no tiene que ver con un tema de atractivo sexual, como usualmente se piensa. (…) las víctimas pueden ser tanto hombres como mujeres, usualmente se identifica un mayor número de mujeres, pero llama la atención que, al menos en Venezuela, hemos notado que los hombres también han sido víctimas.

AVESA no trabaja directamente con las personas detenidas, sino de acuerdo a los reportes de organizaciones que trabajan en derechos humanos como el Foro Penal, Amnistía internacional, COFAVIC o CESAP, quienes cuentan con abogados y abogadas que ayudan a las víctimas, identifican casos de tortura y acompañan en el proceso de liberar a los detenidos y detenidas arbitrariamente, como hacer las denuncias respectivas o defender a los jóvenes detenidos. Casi siempre los casos que más resaltan en los medios son los de violación sexual que es el delito más valorado, aunque existen muchas formas de violencia sexual.

Corresponsales Clave: ¿Qué está haciendo específicamente AVESA?

Magdymar León: Nuestro objetivo, desde AVESA, es brindar apoyo a defensores y defensoras de derechos humanos para que tengan las herramientas para el abordaje de este tipo de casos (…); lo hacemos desmontando los mitos y prejuicios, como que “si no hay evidencia física no ha pasado nada”, “si no hay violación no ha pasado nada”, o que “un simple manoseo no es violencia sexual”. Es decir, que no identifican todas las formas de violencia sexual, no siempre las exploran completamente; las víctimas no exponen abiertamente este tipo de situaciones por vergüenza, por temor o por pensar que eso a lo mejor no va a llegar a mayores (…). Entender cómo las legislaciones internacionales establecen que la declaración de la víctima es una prueba importantísima en los delitos sexuales cuando no hay evidencia física, que la mayoría de estos delitos no deja evidencia física, explicarles que las evaluaciones psicológicas pueden ser un elemento de prueba y que existen diferentes herramientas o instrumentos psicológicos que nos pueden ayudar para esta labor.

Estamos coordinando un primer taller para agosto, al menos con las organizaciones que están en Caracas y en función de eso continuar con otros estados del país. Paralelo a eso, está la demanda de atención psicológica y estamos haciendo articulación desde esta atención y pensamos que con Psicólogos sin Fronteras, con CESAP o con alguna otra organización del interior del país podemos hacer una especie de articulación para que ellos estén en capacidad de recibir a las víctimas y allí también estamos organizando una especie de acompañamiento para las psicólogas y los psicólogos.

Además, (estamos) haciendo una campaña de redes sociales para mandar tips a los defensores y defensoras de derechos humanos para que empiecen a ver el tema de los delitos sexuales dentro de la represión política de una manera distinta. Es como iniciar un proceso de sensibilización, además estamos elaborado una especie de manual o cartillas sobre la atención de la violencia sexual para defensores y defensoras de derechos humanos.

C.C.: ¿Cómo ha sido la receptividad de las organizaciones?

M.L.: Ha sido muy buena, ya tuvimos una primera reunión con Foro Penal, COFAVIC, CESAP, Psicólogos sin Fronteras, Amnistía Internacional, Provea, entre otras. Yo noto muchísima receptividad e interés de su parte y pienso que ese interés deriva de la práctica que están viendo en la realidad y necesitan apoyo para poder tener una respuesta y eso hay que aprovechar.

C.C.: ¿Están recibiendo algún tipo de financiamiento?

M.L.: Esto es solo cooperación entre las organizaciones. No está previsto pago de ningún tipo; la elaboración de contenidos y la producción de algunos materiales está previsto de la cooperación entre diferentes organizaciones.

C.C.: Tomando en cuenta el contexto de represión y de violación de los derechos humanos, ¿ustedes dentro de su organización tienen miedo de realizar este trabajo?

M.L.: Es una muy buena pregunta, eso mismo ya lo hemos conversado entre defensores de derechos humanos. De hecho, hay varias iniciativas para brindar apoyo a los defensores o para desarrollar estrategias de protección de los propios defensores, a estar atentos al manejo de la información pública, mecanismo de seguridad de teléfonos celulares y correos electrónicos. Es decir, sabemos que hay un contexto muy complejo, un contexto de vulneración importante de derechos humanos y que defensoras y defensores corremos riesgo. Hay previsiones que tomar, sobre todo con el manejo comunicacional. (…) hemos visto a otros compañeros a quienes por redes sociales los agreden o que han ido directamente a sus casas; son objeto de intimidación por parte de organismos del Estado como la Policía Nacional Bolivariana. Hay unas personas que están más expuestas que otras, dentro del ámbito de los derechos humanos. No creemos que el tema de la violencia sexual sea el que más le preocupe al gobierno, pero evidentemente tenemos que tener en consideración que algunos riesgos hay, pero igual forma parte de nuestro trabajo y nuestra misión como organización y diría como un activismo ciudadano y el aporte que uno puede hacer por el país.

Lo que ocurre en Venezuela es inaceptable. Debemos alzar la voz en favor de las víctimas de estos atroces delitos, les invitamos a hacer eco de esta noticia y apoyar a las organizaciones comprometidas en este tema para que sigan trabajando y visibilizando lo que ocurre en el país. Sigamos adelante.

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