La grave situación en Chile era la crónica de una crisis anunciada desde hace años en los círculos técnicos, científicos y de la sociedad civil. Lo irónico es que en más de 30 años los países esperan que ONUSIDA publique los datos, una vez al año, para tener información de lo bien o mal que van. No hay nada nuevo sobre la situación y las consecuencias en este país. Hace años que unos pocos líderes vienen advirtiendo sobre el avanzado grado de debilidad de la respuesta.

El incremento de las nuevas infecciones en 34% sucedió en los últimos cinco años.

El incremento de las nuevas infecciones en Chile es del 34% en los últimos 6 años, un número que pinta una situación muy grave. Pero esto no sucedió en pocos días, sino en cinco años. No debemos tampoco subestimar un crecimiento del 23 % en Guatemala, 16% en Costa Rica, seguidos de cerca por Honduras y Panamá. Con la diferencia que estos últimos cuatro países tienen, hace muchos años, una inversión significativa del Fondo Mundial para el sida, la tubersulosis y la malaria.

¿Cómo se llega a esta situación?

Creo que la desidia es quizás una de las principales causas de la actual situación. El gobierno de Chile, los Ministerios de Salud y Educación, y en particular el Programa Nacional de SIDA son los principales responsables de este resultado. El Jefe del Programa de Chile recientemente justificó que estos guarismos son el resultado de que se realizan más pruebas diagnósticas. Un argumento cuestionable, dado que en todos los países de la región y el mundo se ha incrementado considerablemente la realización de pruebas en los últimos cinco años. A la hora de las excusas, se confunde la medición con las causas de los problemas. Es como responsabilizar el aumento del colesterol en las personas pues ahora, como rutina, se realizan más exámenes de colesterol en personas a partir de cierta edad.

En un artículo reciente de Corresponsales Clave se analiza con algunos testimonios el reciente hallazgo en este link, sin embargo, en los últimos años hemos reflejado la situación en varios otros artículos. También el diario El País publicó esta semana una nota de tapa sobre la situación del país sudamericano que puede encontrar en este vínculo.

Esta situación solo se podrá revertir con un plan a mediano y largo plazo.

En la entrevista en El País encontramos la siguiente afirmación de Mónica Lafourcade, presidenta de la Sociedad Chilena de Infectología: “Hay un aumento importantísimo de diagnosticados con VIH entre los jóvenes y Chile no ha logrado abordar el problema con la seriedad que debería”. Y añade: “Es un problema grave del que nuestro país se tiene que hacer cargo, porque estamos muy atrasados en las políticas públicas respecto del sida”. Lafourcade apunta a “la falta educación y políticas de prevención permanentes y en tiempos sostenidos. (…) Se produjo un abandono y desde hace un par de años, por ejemplo, no ha habido campañas para informar sobre conductas de riesgo. En nuestro país no se hablan las cosas como son respecto de las enfermedades de trasmisión sexual y hace mucho tiempo que se dejó de impartir educación sexual en los colegios”.

La extinción de la respuesta

Así y todo, Chile tiene una epidemia concentrada, y aun cuando un porcentaje significativo de los nuevos casos al año (5200) lo “aporta” la población de jóvenes, un porcentaje muy alto de ellos pertenece a alguna de las poblaciones clave. El resto de las nuevas infecciones ocurren entre gais y otros hombres que tienen sexo con hombres, personas trans y mujeres trabajadoras sexuales. Cabe mencionar que hay una prevalencia preocupante entre los pueblos originarios del país, situación que hemos ya alertado en este medio.

Hace décadas que las organizaciones de la social civil son una especia casi extinta en Chile, y esto a menudo se explica en razón de que el país, por sus indicadores macro económicos, no es elegible para la cooperación internacional para el desarrollo. Sin embargo, dentro del país existen recursos para que el Ministerio de Salud promueva líneas de subvenciones para la sociedad civil.

¿Era necesario esperar a una publicación anual para responder a esta crisis? Hoy veremos responsables del gobierno, medios y algunas agencias del sistema de las Naciones Unidas movilizados frente a la aparición pública de esta crisis. Pero esta situación solo se podrá revertir con un plan a mediano y largo plazo de una respuesta multisectorial del VIH y otras ITS, con los recursos necesarios del presupuesto nacional. Urge una articulación real entre el sector salud y el sector educación. Por los próximos años, la respuesta a esta grave situación debe ser una política de Estado priorizada por el Poder Ejecutivo Nacional.

La situación es muy crítica, pero no nos veamos tentados a perder el eje y seguir danzando con los números. Nunca es del todo tarde para actuar en forma responsable y coordinada. La respuesta está en el país, sobran las herramientas para encontrar las soluciones eficientes. Poco se podrá hacer sin la sociedad civil, pero también apremia que las organizaciones, por ejemplo, de las poblaciones clave y con trabajo en derechos sexuales y reproductivos vuelvan a poner en sus agendas el VIH y las ITS. Haber llegado a este estado de situación lleva años, salir de ella también. Es tiempo de hacer y no sobreactuar.

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