En los años ochenta, el VIH y las muertes asociadas al sida acapararon los noticieros en televisión y diarios. Si bien mucho del contenido que se reproducía en los primeros años de la epidemia llevaba una mirada muy estigmatizante de las personas que adquirían el virus, poco a poco, con el esfuerzo de las organizaciones de la sociedad civil, las asociaciones médicas, los ministerios de salud de diversos países y, sobre todo, de las personas que vivían con VIH, fue cambiando la información que se difundía, las imágenes que acompañaban los datos y la manera de hacer noticia.

Inauguración del Congreso.

Pero desde hace algunos años, el sida ha dejado de estar en los medios, y este es un tema de debate en el 11ro Congreso de VIH y Sida y 4to Congreso de hepatitis virales que se realiza desde ayer en Curitiba, Brasil.

En una mesa redonda del primer día: A aids que não sai nos jornais (El sida que no sale en los noticieros), en la que participaron Ligia Formeti, Sinval Itacarembi, Liandro Lindner y Alexandre Magno, con la moderación de Daniel De Castro (UNAIDS, Brasil), varios de los participantes mostraron preocupación por el cada vez menor interés de los grandes medios de comunicación por difundir información sobre VIH y sida.

Pero también, del lado del receptor de las noticias y de la información, ha habido un gran cambio debido al -cada vez mayor- acceso al internet y las redes sociales. Es importante notar que las personas tendemos a leer a nuestros pares: “los economistas compran revistas de economía para leer a sus pares, los políticos compran diarios para leer a otros políticos”, señalaba uno de los panelistas; y en estos momentos, todos somos productores de contenido que podemos difundir a nuestros pares a través de nuestras redes sociales virtuales.

Debemos tener en cuenta estas –no tan nuevas- dinámicas de la comunicación de contenidos para direccionar nuestros esfuerzos a los canales y estilos de comunicación que mejor llegan a las personas que queremos alcanzar con mensajes de prevención y promoción de estilos de vida más saludables.

La era de Youtubers e influenciadores

En la epidemia de VIH, la preocupación constante es cómo llegar a los jóvenes y adolescentes; y, de entre ellos, a los que están en situación de mayor vulnerabilidad: jóvenes y adolescentes gais y trans. En ese contexto, aparecen nuevos actores en la comunicación: los influenciadores y los You Tubers. En la actualidad se conoce como influenciadores a líderes de opinión de la vida real o de las redes sociales virtuales que ejercen influencia sobre sus seguidores a través de distintos medios de comunicación, incluyendo el internet. Los y las You Tubers, por su parte, son un grupo específico de influenciadores, una suerte de celebridades virtuales que transmiten videos (en You Tube) sobre un tema en específico y que, en muchas ocasiones, debido a la gran cantidad de seguidores que consiguen, logran el apoyo de grandes marcas.

Los You Tubers logran muchos seguidores y producen contenido.

La influencia que pueden generar estos “nuevos” líderes de opinión al colocar un tema en discusión o transmitir información (cierta y no tan cierta) no es despreciable; por ello, se han vuelto cada vez más atractivos para la transmisión de todo tipo de contenidos a través de sus canales que, además, llegan a miles de personas.

Desde la respuesta al VIH debe plantearse el reto de alcanzar a los influenciadores que puedan llegar a la población objetivo con mensajes de prevención, adherencia y cuidado. Probablemente no sea una tarea fácil, ya que se trata de seres humanos, hombres y mujeres con prejuicios, como todos; pero es importante intentarlo, porque podrían tener un gran impacto en nuestras estrategias comunicacionales.

El sida y la información a través de la ficción

Otros de los mecanismos para difundir contenidos de prevención o sensibilizar a públicos más amplios es la ficción. Al respecto, algunos de los panelistas consideraron las telenovelas o series de televisión como un medio muy útil, sutil y a la vez versátil para comunicar contenidos veraces.

Se comentaron experiencias en las que el tratar temas como los mecanismos para evitar la transmisión vertical del VIH o presentar relaciones de pareja entre personas del mismo sexo, habían permitido sensibilizar a un gran público.

Una gran crítica que se expresó respecto a estas nuevas tendencias es que el mensaje de un influenciador o de un programa de televisión no necesariamente garantiza el cambio comportamental para la prevención de infecciones de transmisión sexual y VIH; sin embargo, otros participantes señalaron que es importante dar el primer paso: brindar información, y que es muy probable que a partir de esa primera información, muchos jóvenes busquen aún más datos, conversen con sus pares y logren estilos de vida más saludables y prácticas sexuales más seguras.

Avanzar con las nuevas tecnologías

Aún hay desafíos importantes para adecuar el trabajo tradicional con las comunidades a las nuevas tecnologías y las nuevas formas de comunicación, pero no debemos demorar en adaptarnos. Las nuevas infecciones continúan sucediendo en las personas más jóvenes y son ellas las que más acceden a las nuevas tecnologías y navegan en ellas como peces en el agua.

No se trata de dejar de intentar llegar a los titulares de los diarios de circulación nacional o los noticieros de señal abierta para alcanzar a los políticos y gobernantes; pero es importante acompañar esos esfuerzos con las redes sociales virtuales, con el uso de otros estilos de comunicación y con las nuevas tecnologías.

Corresponsales Clave, como medio de comunicación especializado, continuará explorando nuevas formas de difundir contenido sobre la situación de la epidemia del VIH, la tuberculosis y la malaria en América Latina y el Caribe y adaptándose a las nuevas tecnologías de la información; porque el sida que ya no sale en los diarios y la televisión, seguirá presente aquí, nutriendo nuestros artículos y dándole voz a quienes no la tienen.

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