En el mundo de la respuesta al VIH se da por sentada la participación de las mujeres trans debido a que tienen una muy elevada prevalencia de la infección, que en algunos países supera el 35%. Sin embargo, en el caso de la tuberculosis, no es muy común que las mujeres trans participen activamente en la respuesta a esta enfermedad.

En el “Taller Regional Construyendo Capacidades de Abogacía en Afectados por la Tuberculosis”, realizado en Lima el mes pasado con el apoyo de la Coalición Global de Activistas en tuberculosis, conocimos a Juanita Ortiz, una mujer trans y activista colombiana que lidera la “Fundación Lili Elbe, por los derechos de las mujeres trans”, a quien entrevistamos vía telefónica para ahondar un poco más sobre la importancia de la participación de las mujeres trans en la respuesta a la tuberculosis.

Juanita Ortiz, activista trans colombiana.

En las guías para la Implementación integral de programas de VIH e ITS con personas transgénero, se hace una breve alusión a la tuberculosis, que evidencia -aunque tímidamente- la importancia del trabajo en tuberculosis en la población trans: “La tuberculosis es la principal causa prevenible de muerte entre las personas que viven con el VIH”. Asimismo, señala que el VIH, el consumo de sustancias inyectables, el consumo de alcohol, fumar, el encarcelamiento y la pobreza, son factores de riesgo asociados a la tuberculosis; todos ellos están muy presenten en la cotidianeidad de las mujeres trans.

Juanita Ortiz se involucró en el trabajo con la tuberculosis a partir de su propio diagnóstico; aunque ella venía trabajando en prevención de VIH, nunca había mirado siquiera a la tuberculosis como un tema muy importante para su comunidad.

Fue a raíz de esta experiencia que notó “mucha intolerancia desde las entidades públicas y autoridades de salud, que no respetan el derecho a la identidad de las personas, a la construcción del género; no respetan cuando una persona trans llega a un lugar (establecimiento) de salud y pide una atención clínica (…). No hay una concientización ni sensibilización al personal público, ni tampoco a la sociedad civil respecto de qué es ser trans. Entonces, nos miran como objeto de burla, eso nos conlleva a que las mujeres trans mueran antes de los 33 años. Esas injusticias me llevaron a mí a luchar por los derechos de la población transgénero”.

Juanita no vive con VIH y fue la tuberculosis la que la hizo enfrentar el estigma y la discriminación de los servicios de salud y también, lo señala enérgicamente, de parte de la sociedad civil con trabajo en tuberculosis.

En medio del estigma, algo que debía enfrentar Juanita es que, por acercarse a los servicios de salud y recibir atención por tuberculosis, se presumía que tenía VIH y por ello la trataban, a su parecer, con discriminación: “Aquí en Colombia, (…) la atención de la tuberculosis a las mujeres trans trabajadoras sexuales es muy precaria, porque las instancias públicas no respetan la identidad de género. Si aquí una persona trans no vive con VIH pero tiene tuberculosis, en seguida “está diagnosticada”, sin siquiera hacerle una prueba”, contó.

Una participación que recién comienza

“Cuando fui al taller regional –cuenta Juanita-, vi un poco de apatía de parte de las personas, pero entendí, porque para ellos es como algo nuevo que una persona trans esté en estos espacios (de tuberculosis)”, dijo.  A su entender, la limitada participación de las trans en la respuesta a la tuberculosis se debe a la falta de empoderamiento de las mujeres trans y la búsqueda por sobrevivir: “Yo veo que las mujeres trans se enfocan más en tener algo de dinero y poder llegar a viejas dignamente”.

Aunque recién empieza, es importante notar que la participación de las personas trans en la respuesta a la tuberculosis es clave. Es este grupo el más afectado por el VIH, con altas tasas de uso de drogas y alcohol, que vive en situación de calle y en pobreza, por tanto, reúnen muchos de los factores para ser afectadas por la tuberculosis.

Las organizaciones de sociedad civil con trabajo en tuberculosis tienen la tarea de acoger a los grupos más afectados en una relación horizontal y, en conjunto, complejizar la respuesta a la tuberculosis desde la sociedad civil, reivindicando el derecho a la atención en salud y al derecho a la identidad, así como impulsando estudios que evidencien la situación de las mujeres trans respecto de la tuberculosis.

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